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10 jun 2013

Sobre la política de drogas

América “rompe el tabú”
Pablo Ximénez de Sandoval (*)
El continente americano se puede dividir en tres bloques, según su relación con el problema de las drogas. Al sur, varios de los mayores productores de drogas del mundo. En el centro, los países más castigados por los efectos del narcotráfico del mundo, con una violencia que los sitúa al borde de ser Estados fallidos. Y al norte, el mayor consumidor de drogas del mundo. Dada esta realidad, y en un continente con una sorprendente afición a las cumbres políticas, las drogas no habían sido nunca motivo de un debate de alto rango. Hasta esta semana. En la 43a. Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Antigua, Guatemala, no solo se ha discutido, mucho, sino que se ha logrado un consenso para seguir discutiendo. Ese es el verdadero éxito de un acuerdo de mínimos sobre algo que antes, simplemente, no existía. Supone un cambio de actitud, que no de discurso todavía, esperanzador para los países que abogan abiertamente por la despenalización de las drogas. El documento definitivo deberá conocerse en la tarde de este jueves.
En palabras del ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Fernando Carrera: “Lo importante es que hemos roto el tabú del debate sobre la política de drogas. Hoy, los gobiernos ya podemos hablar de fracasos, de triunfos, de evaluación, de evidencias científicas, investigación sobre el tema”.
“Estamos iniciando la discusión”, dijo el jueves el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. “Es histórico, algo que ocurre por primera vez”. Insulza aclaró que la legalización no forma siquiera parte del tema de la cumbre, aunque la sobrevuela, pero la política sobre drogas “es un tema que tiene que cambiar”.
Los términos del acuerdo quedaron sentenciados el miércoles por el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, cuya mera presencia en el evento era ya considerada prueba del interés de este país en la reunión. “Sí, tenemos que fijarnos en la demanda”, dijo Kerry en rueda de prensa el miércoles. “Damos la bienvenida a una discusión sana”.
EE.UU. no era en esta reunión el país más cerrado a un acuerdo, pero sí uno donde es más delicado políticamente. De hecho, la despenalización de la mariguana en Colorado y Washington el año pasado fue citada como pasos decisivos que provocaron el debate. La posición, en términos muy pragmáticos, pide un equilibrio entre las políticas sociales para reducir la demanda como en el alcohol y el tabaco, y el mantenimiento de la represión.
El propio Insulza citó el jueves a estos dos Estados como ejemplo de políticas de despenalización y quiso establecer la diferencia entre esto y la legalización. “No veo muchos ánimos de legalización”, cerró, manteniendo el equilibrio que ha hecho posible el acuerdo. Insulza apuntó además que no veía la más mínima posibilidad a la despenalización de otra droga aparte de la marihuana.
El continente sigue, sin embargo, profundamente dividido en el enfoque de las drogas. Durante las intervenciones se escucharon abiertos apoyos a una vía de despenalización de las drogas de países con mucho peso específico como Colombia, así como posiciones de cerrazón radical, especialmente de los países de la órbita bolivariana del ALBA. Pero todos los países están de acuerdo en que “ninguno tiene el monopolio de lo que hay que hacer”, según dijo Kerry, en un tono en el que algunos quisieron ver un reconocimiento de errores en su política. Sobre esa base se inicia una discusión.
El acuerdo queda lejos de las aspiraciones de ONG e instituciones que quisieron ver en esta reunión, alentadas por el empuje del país anfitrión, la oportunidad para cambiar de la noche a la mañana cuatro décadas de enfrentamiento criminal. Aunque Guatemala no habló nunca abiertamente de despenalización de las drogas, idea que en esta cumbre se disfraza diplomáticamente bajo el término “regulación de mercados”, está entre los países que hubieran deseado un paso decidido en esa dirección.
La Asamblea de la OEA también ha servido para aprobar convenciones contra el racismo y la discriminación. Esta segunda fue vista como una bienvenida a la aprobación del matrimonio “gay”, un tema muy controvertido en Latinoamérica y que provocó protestas a las afueras de la reunión.- Antigua, Guatemala.
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(*) Periodista español. Artículo publicado en El País

9 jun 2013

Consenso en la OEA: la droga es un problema de salud pública, no de seguridad

ANTIGUA, Guatemala, 9 de junio.- La droga no es un problema de seguridad sino de salud pública y debe enfrentarse mediante el fortalecimiento de los sistemas públicos de salud y acciones de prevención, tratamiento y rehabilitación.
Ese fue el principal consenso al que llegaron los 34 países que participaron en la 43 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), marcando así un nuevo rumbo para la política antinarcótica regional.

El encuentro comenzó el martes 4 en la ciudad colonial de Antigua, Guatemala, y culminó el jueves 6 con la aprobación de la Declaración de Antigua, un documento que recoge una postura consensuada sobre el camino a seguir para combatir los flagelos asociados al narcotráfico.
Sin embargo, pese a que existe amplio acuerdo en cuanto al evidente fracaso de las estrategias de militarización que se han instaurado hasta la fecha para combatir la droga, la versión final de la declaración elimina la propuesta de despenalizar el consumo personal de drogas que recogía el borrador inicial a petición de Guatemala, con el respaldo de otros gobiernos.
El documento tampoco contempla acciones específicas ni una hoja de ruta mínima a seguir.
Además, después de siete horas de deliberación, se decidió fijar una sesión extraordinaria de seguimiento a la Declaración de Antigua, que se llevará a cabo en abril del 2014 en Guatemala.
Catorce países proponían que el Consejo Permanente de la OEA convocara a un periodo extraordinario de sesiones de la asamblea para avanzar en el debate sobre nuevas estrategias de combate al narcotráfico y diseñar una hoja de ruta que se implementaría del 2016 al 2020.
Esta propuesta contemplaba que la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) se encargara de los trabajos preparativos para la reunión. Pero los países restantes, entre ellos Estados Unidos, estaban dispuestos a seguir debatiendo el tema de las drogas, pero se oponían a la celebración de una asamblea extraordinaria y a la intervención del CICAD.

La 43 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) marcó un nuevo rumbo para la política antinarcótica regional.
En el trasfondo del debate se advertía un pulso de poder entre un bloque de países que rechazaban la unilateralidad que ha tenido Estados Unidos en la evaluación de las políticas de control de drogas en el hemisferio, liderado por Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, y otro bloque encabezado por Estados Unidos y Canadá.
Ante la imposibilidad de llegar a un consenso, el tema quedó en manos de los cancilleres de los países participantes. El resultado final fue que Estados Unidos, Canadá, Argentina, Barbados y Paraguay finalmente aceptaron la celebración de una sesión extraordinaria en el 2014, pero quedó pendiente el mecanismo de evaluación.
El canciller guatemalteco, Fernando Carrera, dijo que en la asamblea extraordinaria que se celebrará en el 2014 se analizarán informes técnicos elaborados por los ministerios de seguridad de los países integrantes y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Luego, tendrá lugar una Asamblea General en la cual los cancilleres iniciarán una discusión que defina una nueva estrategia antinarcótica para el periodo 2016-2020.

Washington: el doble rasero

La participación del secretario de Estado de EU, John Kerry, en la Asamblea General de la OEA fue insólita. No es común que un funcionario estadounidense de su rango participe en las sesiones de la OEA.
El experto chileno Eduardo Vergara, director del think tank Asuntos del Sur, hace notar que “durante mucho tiempo Estados Unidos ha ignorado a la OEA y a debates tan importantes como el de las políticas antidrogas”. Para Vergara, la participación de Kerry en esta asamblea refleja una preocupación por parte de Estados Unidos por “la penetración de China en América Latina, tanto como compañero comercial como aliado político”.
Kerry admitió que su país no ha hecho lo suficiente para reducir el consumo de drogas y reconoció la “responsabilidad compartida” de su país en la lucha antinarcótica. Sin embargo, recalcó que ningún país del mundo ha logrado frenar la demanda de estupefacientes y expresó su rechazo a seguir la vía de la legalización a pesar de que los estados de Colorado y Washington han optado por regular el consumo del cannabis con medidas similares a las que emplean para regular el alcohol.
“A los que hablan de la legalización de las drogas les diré que los desafíos van mucho más allá de un ingrediente”, dijo durante su intervención.

Incineración de droga.
No obstante, acotó que Estados Unidos está dispuesto a participar en cualquier “discusión abierta” sobre el tema.
“Estados Unidos ha flexibilizado sus leyes de droga pero sigue mirando a América Latina como el patio trasero al cual es necesario seguir reprimiendo y persiguiendo. En algunos estados, Estados Unidos ha legalizado la demanda pero sigue criminalizando la oferta. Para que esto avance, Estados Unidos es el primer país que se tiene que poner de acuerdo sobre si continúa con esta incoherencia o se hace parte de una orquesta regional”, afirma Vergara.
La postura estadounidense de rechazo a la despenalización fue secundada por Nicaragua y Panamá, mientras que Ecuador, Bolivia y Venezuela acusaron a Estados Unidos de seguir aplicando un “doble rasero” en el tema de las drogas. “Otra vez la estigmatización de los países del Norte a los del Sur. Sólo aquí hay cárteles. ¿Han escuchado del cártel de Nueva York o el cártel de París? Allá se distribuye la droga y el dinero entre grandes consorcios, pero allá no existen los cárteles”, dijo el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño.

México: el deslinde

El Presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha buscado distanciarse de las políticas militaristas de combate frontal al narcotráfico que dejaron un saldo de 83 mil 191 asesinatos durante la gestión de su antecesor, Felipe Calderón.
En marzo de este año, anunció una nueva estrategia basada en la prevención de la violencia, la reducción de la deserción escolar y la prevención de las adicciones, entre otras medidas que buscan atacar el problema de manera integral.
Sin embargo, el 23 de mayo, durante la cumbre de la Alianza del Pacífico, que se realizó en Cali, Colombia, Peña Nieto dejó claro que esto no significa que esté contemplando tomar pasos hacia la despenalización como están haciendo Uruguay y otros países de América Latina.
“Para algunos ésta puede ser una posición o una forma fácil y hasta falsa eventualmente de combatir con mayor eficacia al crimen que está muy vinculado al narcotráfico y a la venta de drogas”, dijo en esa ocasión.
En la asamblea participó una delegación integrada por el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores José Antonio Meade, y los subsecretarios de esa dependencia, Vanessa Rubio Márquez y Juan Manuel Gómez Robledo. Sus intervenciones en la sesión plenaria esquivaron la polémica en torno a la despenalización y tanto oficial como extraoficialmente se limitaron a reiterar que México impulsará “una política integral” con énfasis en la prevención y en la búsqueda de la paz.
Aunque México y Centroamérica han sufrido de manera similar las secuelas de violencia que conlleva el combate al narcotráfico mediante estrategias militares, el tema de la despenalización abre una brecha entre las dos posturas.
“(México y Centroamérica) están juntos en cuanto a que se cuestiona el esquema militarista, pero México ha dejado claro que considerar regular el mercado de drogas no es una opción. En México, el planteamiento formal es construir una guardia civil que se encargue de tareas específicas de seguridad y sustituya al personal militar. Guatemala ha propuesto la salida de despenalizar la droga —sin ser específico— pero sigue el peso en lo militar sin un mapa que marque cuando el ejército vuelve a los cuarteles”, afirma el experto sinaloense David Martínez-Amador, del proyecto Criminova México.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo que a pesar de que el tema de la despenalización no se incluyó en la versión final de la Declaración de Antigua, en esta asamblea se evidenció que en la región existe un creciente movimiento a su favor.
Agregó que la formulación de nuevas políticas para combatir la droga es impostergable. “Que la discusión se haga rápido, hay países que tienen más urgencia que otros. La violencia en Centroamérica debe ser atendida con urgencia, y ojalá se pueda hacer incluso subregionalmente”, manifestó Insulza.
Haciendo un balance general sobre la importancia de esta asamblea, Vergara dijo que marca un cambio decisivo en relación con la Cumbre de Cartagena que se realizó en 2012. “Hay un avance innegable. Hemos dado vuelta a la página sin mirar atrás. El consenso es que la política de drogas que se basa en la represión, la persecución y la prohibición fracasó, y eso es un gran logro para los Estados americanos. Si bien no vemos políticas específicas de reformas por parte de los Estados, por lo menos hay un consenso en que el paradigma actual no es el adecuado”, expresó. (Louisa Reynolds/Apro)

5 jun 2013

Conclusiones del primer día de la Asamblea de la OEA 2013 en Guatemala

Por: Carlos Fredo | Fuente: Notimex

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, reiteró su llamado al compromiso de los gobiernos regionales durante el primer día de la Asamblea de la OEA.

El gobernante inauguró la noche del martes en la finca Filadelfia de la comunidad San Felipe, de la ciudad colonial de Antigua Guatemala, el 43 período ordinario de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En el acto protocolario de apertura de los trabajos de la asamblea de la OEA, que se realizarán hasta el jueves, participaron el titular de la entidad hemisférica, José Miguel Insulza, la vicepresidenta de Guatemala, Roxana Baldetti, y los jefes de las delegaciones de los 34 países asistentes.

Otto Pérez Molina dijo en su discurso que "las exigencias de enfrentar el problema de las drogas en las Américas requieren de constantes esfuerzos, fortalecimiento institucional de los estados y de eficaces mecanismos de cooperación".

Sostuvo que la asamblea inaugurada este martes es "seguida por el mundo entero de cerca, por atreverse a debatir abiertamente sobre un cambio de paradigma que busca generar aportes sustantivos al debate general" sobre la manera de enfrentar el problema del narcotráfico.

En esta ocasión "promovemos consensos que nos permitan construir una política integral, renovada, pragmática y efectiva en nuestro continente frente al problema mundial de las drogas", dijo. "Creo firmemente en la necesidad de analizar los resultados de las actuales políticas en materia de drogas en todo el continente americano y explorar nuevos enfoques que nos permitan ser muchos más efectivos", apuntó.

Según el gobernante anfitrión, "es de vital importancia esta Asamblea General, en cuyo marco se debatirá sobre una política integral al problema mundial de las drogas, incluyendo costos políticos, económicos, sociales y ambientales".

"Dicha problemática representa un desafío cada vez más complejo, dinámico y multicausal que genera efectos negativos en la salud, convivencia social, en la seguridad ciudadana, integridad de las instituciones democráticas y las políticas públicas, así como en las actividades económicas.

En su intervención, el secretario general de la OEA dijo que La democracia se ha fortalecido como nunca en nuestro continente en las últimas tres décadas, lo mismo que la gobernabilidad de la región. Reconoció sin embargo que se tienen desafíos enormes incumplidos en materia de pobreza, de desigualdad, de seguridad pública, además de que se cuenta con instituciones frágiles.

Dijo que el tema propuesto por Guatemala para la asamblea:"Por una política integral frente al problema mundial de las drogas en las Américas" y reconoció el impuso del presidente Pérez Molina a este tema. "El carácter histórico de esta asamblea está en que inicia un debate que antes no se podía realizar", afirmó el ex canciller chileno Insulza, secretario general de la OEA.

Dijo que "la fuerza de su convocatoria y del Informe de Drogas de la OEA es que acaba con un tabú de numerosas décadas, de que ciertas discusiones no se podían sostener en el nivel más alto, como un asunto de política pública en los órganos políticos del Sistema Interamericano". "Hoy legitimamos ese debate, en forma transparente, con la convicción de que él puede abrir paso a acciones para reducir las tasas de criminalidad y violencia que azotan a muchos de nuestros países".

Consideró que además servirá "para reducir los profundos estragos a la salud que crea la adicción de estupefacientes, muy especialmente en nuestra juventud" En la Asamblea, cuyas sesiones se realizarán el miércoles y jueves en un hotel de Antigua Guatemala, participan 28 cancilleres que encabezan las delegaciones de los 34 países de la OEA, incluidos los responsables de Relaciones Exteriores de Estados Unidos y Brasil.
Fuente: http://noticias.starmedia.com/politica/conclusiones-primer-dia-asamblea-oea-2013-en-guatemala.html

“Inicia un nuevo capítulo en lucha antidrogas”, asegura Otto Pérez


otto
“Esta Asamblea General está siendo seguida de cerca por el mundo entero por atreverse a debatir abiertamente sobre un cambio de paradigma”, dijo el presidente Otto Pérez Molina.

El presidente de Guatemala, Otto Pérez, aseguró este martes que el continente americano inicia un “nuevo capítulo” en el combate al narcotráfico, durante la inauguración de la 43 Asamblea de la OEA en la ciudad colonial de Antigua Guatemala, que centra su agenda en el problemas de las drogas.

Por: AFP
“Aquí en Guatemala, hoy (martes) seremos testigos de la primera página de un nuevo capítulo en la historia de la agenda hemisférica en materia de drogas”, dijo el presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina,  al iniciar el evento en un acto celebrado en una finca cafetalera de la ciudad colonial a 45 km al suroeste de la capital.
“Esta Asamblea General está siendo seguida de cerca por el mundo entero por atreverse a debatir abiertamente sobre un cambio de paradigma que busca generar aportes sustantivos al debate global” sobre las drogas, agregó.
La cita continental se enfocará en la búsqueda de nuevas alternativas a la guerra antidrogas, con base a un informe elaborado por expertos de la OEA por mandato de la Cumbre de las Américas de 2012 de Cartagena (Colombia).
El estudio plantea cuatro escenarios posibles e independientes frente al problema: el fortalecimiento de las instituciones y la seguridad, la despenalización de las drogas, la capacidad de reacción desde la comunidad y la ruptura de la cooperación entre países consumidores y de tránsito.
“Creo firmemente en la necesidad de analizar los resultados de las actuales políticas en materia de drogas en todo el continente americano, y explorar nuevos enfoques que nos permitan ser más efectivos (…). Debemos promover nuevas y mejores formas de abordar este grave problema”, indicó Pérez.
El mandatario guatemalteco explicó que, aunque existen algunas “aspectos positivos” en la actual lucha antidrogas, los resultados “distan mucho” de los objetivos que se buscan para frenar a los narcotraficantes, las secuelas de violencia y costos en los sistemas de salud pública.
“Algunos de los enfoques actuales (en el combate contra las drogas) han sido rebasados por la realidad y representan un alto costo social, incluyendo la lamentable perdida de vidas humanas”, refirió el gobernante.
Pérez llamó a los representantes de las 34 delegaciones presentes en la Asamblea a, “bajo el principio de la corresponsabilidad”, reconocer la necesidad de cada país y aplicar medidas “integrales” para enfrentar al narcotráfico respetando los derechos humanos.
“A su debido tiempo lograremos establecer una política regional (antidrogas) hecha a la medida de nuestras necesidades que nos permita afrontar de mejor manera los grandes desafíos que tenemos por delante”, detalló Pérez.
El debate, que reúne hasta el jueves a 26 cancilleres y delegados de los 34 miembros activos, girará en torno a la búsqueda de nuevas estrategias, tras el reconocimiento de que la política antidrogas estadounidense, basada en la represión a la producción y distribución, es un fracaso.
Fuente: AFP

4 jun 2013

HRW promueve legalización de drogas en América

Notimex

Nueva York.- Los gobiernos de América deben despenalizar el uso personal de drogas con el fin de frenar la violencia y los abusos causados por el combate al tráfico de enervantes, apuntó hoy la organización Human Rights Watch (HRW).

En un comunicado, el organismo humanitario indicó que las políticas que prevén sanciones penales para el consumo personal de drogas atentan contra los derechos humanos fundamentales.

En el marco de la 43 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se desarrolla del 4 al 6 de junio en Guatemala, HRW sugirió aplicar políticas en materia reglamentaria y de salud pública que no tengan carácter penal.

Miguel Vivanco, director de HRW para América, destacó que la "guerra contra las drogas" ha tenido efectos nefastos en América, que incluyen desde matanzas por despiadadas organizaciones criminales hasta abusos aberrantes por parte de las fuerzas de seguridad.

"Los gobiernos deberían definir nuevas políticas que disminuyan los daños provocados por el consumo de drogas y, a la vez, reviertan la violencia y los abusos que han caracterizado las actuales políticas", consideró.
HRW explicó que aplicar sanciones penales por el consumo o la tenencia de drogas para uso personal implica cercenar la autonomía y el derecho a la privacidad de estas personas.

"Son muchas las medidas que los gobiernos pueden y deben adoptar para disuadir, prevenir y remediar el uso nocivo de drogas. Sin embargo, no deberían hacerlo castigando a las personas cuya salud se pretende proteger", sostuvo Vivanco.

El directivo de HRW llamó también a que "no se limite la posibilidad de los gobiernos de explorar nuevas estrategias en esta materia".


26 may 2013

Biden: “Legalizar las drogas no reducirá la violencia”


Joseph Biden, vicepresidente de EU, afirma que el gobierno norteamericano ha brindado un nivel de cooperación sin precedente a países como Colombia, no sólo en contra de las drogas que fluyen hacia al norte, sino también para frenar el flujo de armas y el dinero hacia el sur.

WASHINGTON.— Estados Unidos está abierto a dialogar sobre la legalización de las drogas, pero no caminará por la senda de la descriminalización, advirtió en una entrevista exclusiva el vicepresidente de ese país, Joseph Biden, quien inicia hoy en Colombia una nueva gira por la región, con visitas a Brasil y Trinidad y Tobago.

“No creemos que una legalización amplia de las drogas resolverá el problema o reducirá los niveles de violencia que sufre nuestro hemisferio, y por eso seguimos oponiéndonos a la legalización de las drogas”, dijo Biden.

El presidente Obama estuvo hace un mes de gira por México y Costa Rica. Ahora lo hace usted y es claro que hay interés. ¿Pero cómo despejar las dudas que aún existen en la región sobre el compromiso de EU con Latinoamérica?

Durante las próximas décadas, estaremos poniendo nuestro enfoque en las regiones donde vemos mayores oportunidades, y en realidad no tenemos que buscar más allá del continente americano. No existe otra región en el mundo que contribuya más a la prosperidad de Estados Unidos que el hemisferio occidental, ya sea a través de nuestros crecientes enlaces económicos, culturales o familiares.
Creemos que la mejor forma de avanzar en estos objetivos es a través del compromiso activo con un amplio número de socios, con los que compartimos valores e intereses mutuos. Por eso es que el presidente, en su primer viaje a la región, prometió una política exterior basada en la colaboración y en la responsabilidad compartida.
Por eso el presidente viajó a México y a Costa Rica; por eso yo estoy viajando a Colombia, Brasil y Trinidad y Tobago; y por eso vamos a recibir a los presidentes de Perú y de Chile en junio, y a otros visitantes de América Latina en el segundo semestre del año. Tendremos, pues, el más alto nivel de compromiso que hemos tenido con América Latina en mucho, mucho tiempo, porque hay muchas oportunidades.

El hemisferio occidental ha experimentado un notable crecimiento económico, así como una profunda transformación democrática. Los gobiernos anteriores han prometido una relación más equitativa y más profunda con la región, pero debo decir que nosotros ya hemos cambiado la forma de relacionarnos con nuestros socios. La pregunta ya no es qué podemos hacer por América Latina, sino qué podemos hacer con Latinoamérica.

Recientemente la
OEA entregó un esperado informe sobre las drogas, en el que recomienda que los países miembros hagan un giro hacia la descriminalización en la lucha contra las drogas. ¿Respaldará su gobierno esa iniciativa?

Entendemos y respetamos que algunos líderes de la región han expresado su frustración por el efecto tan devastador sobre nuestros pueblos, causado por el crimen transnacional que se alimenta del tráfico de drogas. Sea apoyando el valiente trabajo del presidente (colombiano Juan Manuel) Santos o de otros líderes de la región, el pueblo estadounidense entiende el impacto del tráfico de drogas en las sociedades de América Central y el Caribe, y algunas partes de Sudamérica.

Sabemos que no podemos ver el asunto de la oferta de drogas en América Latina sin también tocar el tema de la demanda en Estados Unidos. Por eso hemos invertido miles de millones de dólares en programas de prevención y en tratamientos contra la drogadicción para abordar el problema de las drogas no solamente desde una perspectiva criminal, sino también como un asunto de salud pública. También por eso hemos brindado un nivel de cooperación sin precedente a países como Colombia, no sólo en contra de las drogas que fluyen hacia al norte, sino también para frenar el flujo de armas y el dinero hacia el sur.

Entendemos que nuestros socios también quieren sostener un diálogo para analizar si las leyes que están vigentes ahora están empeorando la situación. Nosotros estamos dispuestos a tener esta discusión. Sin embargo, no creemos que una legalización amplia de las drogas resolverá el problema o reducirá los niveles de violencia que sufre nuestro hemisferio y por eso seguimos oponiéndonos a la legalización de las drogas. Las organizaciones criminales transnacionales que trafican con drogas tienen negocios altamente diversificados de los que también obtienen ganancias sustanciales, como el tráfico de personas, el secuestro, la extorsión y la corrupción. Más allá de eso, los desafíos sociales, de salud y de calidad de vida que el público enfrenta cuando las drogas son más amplias y fácilmente accesibles, son monumentales.

Usted y el presidente Obama han dicho que están dispuestos a respaldar el proceso de paz en Colombia. Denos su lectura de las actuales negociaciones y explique, en lo posible, de qué manera creen que pueden ser útiles

Los líderes de Colombia, incluyendo al presidente Santos y su gobierno, merecen un enorme reconocimiento por el lanzamiento de este proceso serio y bien diseñado para poner fin al conflicto, para que los colombianos puedan disfrutar la paz y la prosperidad que tanto merecen. Hemos apoyado los esfuerzos de Colombia para mejorar la situación de seguridad y enfrentar los factores que originan el conflicto. Pero sabemos bien que los propios colombianos son los verdaderos líderes en este proceso. Estamos preparados para continuar apoyando a Colombia en su meta de avanzar hacia un futuro que incluye nuestro respaldo al programa continuo de restitución de tierras y reparación de víctimas por parte del gobierno, a la búsqueda de opciones más viables para los ciudadanos que operan en la economía lícita, y al respeto por los derechos humanos y el Estado de derecho.

Tras años de ofrecer ayudas, Estados Unidos ahora se refiere a Colombia como un socio estratégico. ¿Cuál es el futuro de esta relación bilateral?

Colombia ya ha recorrido un milagroso trayecto hacia la seguridad y la prosperidad. Vemos gran potencial en su futuro y en nuestra alianza. La relación bilateral entre Estados Unidos y Colombia se ha mantenido fuerte por muchos años. Nuestra relación va más allá de la seguridad a largo plazo y de la cooperación antinarcóticos, e incluye temas de índole económico, social, medio ambiental, como también derechos humanos, el Estado de derecho, ciencia y tecnología y temas regionales y globales. Cooperamos en innumerables temas de interés mutuo y el trabajo constructivo de Colombia con nosotros en programas de seguridad, iniciativas en materia de desarrollo económico y medio ambientales, energía, clima, y las iniciativas de inclusión social son vitales para el logro de nuestros objetivos comunes. Hoy, la pregunta central sobre las relaciones entre Estados Unidos y Colombia es cómo aprovechar nuestra estrecha relación para construir una alianza estratégica con visión a futuro y con alcance regional y global positivo.

Por eso nos asociamos con Colombia para ayudar a los países de Centroamérica a enfrentar los retos del narcotráfico y el crimen organizado. Por eso negociamos un tratado comercial que ha generado grandes beneficios económicos tanto para los colombianos como para los estadounidenses. Por eso extendimos la validez de la visa para los colombianos de cinco a 10 años, para así fomentar nuestra relación comercial y cultural. También por eso nuestro presidente ha hecho público su respaldo a las aspiraciones de Colombia de unirse a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Y por eso mismo nos aliamos con Colombia y otros países para lanzar una iniciativa el año pasado llamada “Connect 2022”, que busca proveer a todos los ciudadanos del hemisferio el acceso a electricidad confiable, limpia y asequible mediante el aumento de la interconexión eléctrica. Y apenas estamos empezando.

El TLC parece estar beneficiando más a las empresas estadounidenses (las exportaciones han crecido hasta en un 20% en el primer año) que a las colombianas. ¿Cómo podemos estar seguros de que los beneficios son para los dos países?

Ambos países han visto verdaderos beneficios. Excluyendo petróleo y café, que se han visto afectados en el último año por problemas no relacionados con el TLC, las importaciones de Estados Unidos desde Colombia se han incrementado en un 22% desde que el acuerdo entre ambos países entró en vigor. Si bien es cierto que antes de la firma del TLC la mayoría de productos colombianos gozaban de acceso libre de aranceles al mercado de Estados Unidos, bajo varios programas de preferencias comerciales, esos programas vencieron en varias ocasiones.

23 may 2013


Legalizar drogas no es una alternativa viable, declaró este jueves el subsecretario adjunto para la lucha antinarcóticos del Departamento de Estado, William Brownfield, en alusión a un reciente informe de la Organización de Estados Americanos (OEA).

"La denominada legalización es un tema de política nacional. Ninguna entidad internacional va a dictar la legalización, ciertamente no a los Estados Unidos, y dudo que a ninguna otra nación en el mundo", declaró Brownfield en una audiencia en el Congreso ante un subcomité sobre América Latina.

Tras un año de trabajo, la OEA divulgó la semana pasada un informe que analiza la lucha contra el narcotráfico y esboza tres escenarios, uno de experimentación de la regulación, otro de mejora de la salud pública y otro sobre la seguridad.

"El informe no es en realidad esa llamada estentórea en favor de la legalización que han sugerido los medios de comunicación", indicó Brownfield.
Esa parte del informe sobre las alternativas a estudiar "lo encontré menos satisfactoria" que la evaluación de la situación, criticó el alto responsable.

Todos los países de la región han firmado tres diferentes convenciones de Naciones Unidas sobre el tráfico de drogas, y todos deben respetarlas, explicó Brownfield.
La forma de enfrentarse al problema de las drogas "tiene que ser integral y holística", explicó Brownfield.

El presidente guatemalteco Otto Pérez sacudió hace poco más de un año el debate en la región al proponer la despenalización y regulación de las drogas, aunque Estados Unidos mostró su oposición resuelta.

10 may 2013

Estudio de la OEA sobre drogas


José Miguel Insulza entregará a Santos estudio de la OEA sobre drogas

Santos fue quien pidió el informe en nombre de todos los jefes de Estado que asistieron a la VI Cumbre de las Américas en Cartagena
El Espectador (Colombia)
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, entregará el próximo viernes el estudio sobre drogas encargado por los presidentes del continente en abril de 2012, un "diagnóstico" sobre el problema con el que el organismo espera dar un impulso definitivo al debate sobre el tema. El documento consta de casi 400 páginas elaboradas por varios equipos en el último año, con un resultado "innovador" ya que en él "dice de forma muy precisa y clara cosas que no se habían dicho antes". (Véase también: OEA apresta informe drogas como "base" de diálogo en la región)

11 abr 2013

Guatemala presentó en la OEA iniciativa de lucha contra las drogas


Será analizada en la XLIII Asamblea General de la OEA, que se ejecutará en la Ciudad de La Antigua, entre el 4 y el 6 de junio de 2013, bajo el lema: “Por una política integral en la lucha contra las drogas en las Américas”.
Por: Agencias
El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) recibió hoy, en una sesión extraordinaria, al ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Luis Fernando Carrera Castro, quien entregó una iniciativa de Declaración de la XLIII Asamblea General de la OEA, que se ejecutará en la Ciudad de La Antigua, entre el 4 y el 6 de junio de 2013, bajo el lema: “Por una política integral en la lucha contra las drogas en las Américas”.
Durante su presentación, el jefe de la diplomacia guatemalteca aseguró que para dar una réplica adecuada a este problema se debe partir desde una perspectiva de “respeto a los derechos humanos y a la dignidad humana”, que contemple “una visión integral del problema de las drogas”, en la que no solamente se luche por la seguridad sino que también se catalogue como un problema de “salud humana y salud pública”. “Queremos dar una réplica a las drogas para que los ciudadanos del continente no se vean afectados por los problemas de salud que se derivan del consumo y de la adicción”, aseguró.
En la sesión especial del Consejo Permanente, el canciller Carrera aseveró que la “cooperación hemisférica” es otro ámbito a subrayar en el proyecto presentada, manifestando que se debe fortalecer este punto “más allá de lo que se ha hecho hasta el momento”. Subrayó la necesidad de que los organismos especializados en salud pública desarrollen un diálogo de cooperación hemisférica y que a partir de ello se pueda discutir “cuáles son las inigualables opciones para garantizar una salud pública adecuada con respecto al tema de las drogas”.
Reiteró que “una visión de derechos humanos parte de una perspectiva integral del problema de las drogas”, e indicó que eso exige “un fortalecimiento en diversos ámbitos de acción del Estado y eso nos conversa de una cooperación hemisférica cualitativamente superior a la que tenemos hasta el momento”. El Ministro Carrera aseveró que si bien el problema de la adicción no es “numéricamente” enormemente grande en la región, de todos modos debe ser enfrentado, pendiente una reflexión sobre cómo se puede luchar el “consumo adictivo y no-adictivo” de estupefacientes.
También hizo un llamado a la prevención de la violencia y criminalidad, poniendo énfasis en el “control de las armas y el lavado de dinero”, a la vez que reconoció que en la actualidad se carece de “indicadores exitosos” que muestren cuánto se ha logrado en este aspecto.
Por último, el canciller de Guatemala expresó que se debe buscar una “nueva política hemisférica” en cuanto a las drogas ilícitas basada “en el conocimiento, análisis, y la ciencia, más que en ideologías y prejuicios”. El Ministro planteó que en base a los elementos que se desarrollan en el proyecto de Declaración se pueda ejecutar un “proceso de revisión de la estrategia hemisférica de réplica a las drogas”, que finalizaría con una Asamblea General Extraordinaria en febrero de 2014.
Por su parte, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, aseguró que la ejecutación de la XLIII Asamblea General en la ciudad de La Antigua será “muy trasendente en nuestra vida institucional”, y que la entidad que él dirige ha recibido “con mucho entusiasmo” el proyecto de Declaración. El Secretario General puntualizó que el proyecto que hizo el Canciller es una “contribución invaluable a este debate que contiene un conjunto de opciones que los países deberán discutir”.
El máximo representante del organismo hemisférico informó al Consejo Permanente que a mediados de mayo se presentará a la Presidencia de la Cumbre de las Américas el Informe sobre el problema de drogas en las Américas que prepara un grupo de expertos bajo su supervisión, a partir del mandato de la VI Cumbre ejecutada el año pasado en Cartagena de Indias, Colombia. Posteriormente, durante la reunión de la CICAD se discutirá con los Estados Miembros.
Tomaron la palabra durante la sesión los Representantes Permanentes de Perú; Venezuela; Colombia; Canadá; Haití, a nombre de CARICOM; México en representación del grupo ALADI; y Costa Rica en representación del SICA.

14 mar 2013

Jefa de desarrollo de ONU resalta fallas en guerra contra drogas

Por Gabriel Stargardter

MEXICO DF (Reuters) - Existe creciente evidencia de que la guerra contra las drogas encabezada por Estados Unidos ha fallado, con la criminalización creando a menudo más problemas de los que soluciona, dijo Helen Clark, jefa del Programa de Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas.


Clark dijo que los líderes latinoamericanos deberían ser motivados a desarrollar diferentes políticas para enfrentar el problema con las drogas.

"He sido ministra de salud en el pasado, y no hay duda de que la postura saludable sería tratar el asunto de la drogas como un tema social y de salud, en vez de criminalizarlo", dijo Clark a Reuters en una entrevista.

"Claro que nuestro mundo ha actuado sobre las bases de que la criminalización es la forma", explicó.

Clark no dio una receta para los gobiernos latinoamericanos, pero dijo que deberían "actuar sobre las evidencias", destacando que ella favorece lidiar con el asunto como un problema de salud pública.

En los últimos años, varios gobiernos de la región han comenzado a cuestionar abiertamente la ortodoxa "guerra contra las drogas" liderada por Estados Unidos desde hace 40 años, que busca acabar con el cultivo y distribución de drogas como la marihuana y la cocaína.

Frustrados por el incesante baño de sangre y la percepción de que Estados Unidos no ha hecho lo suficiente para disminuir su consumo de drogas, muchos líderes regionales hablan ahora abiertamente de la posibilidad de la legalización.

Sólo en México, más de 70,000 personas han muerto por la violencia del narcotráfico desde inicios del 2007.

Con el apoyo de Estados Unidos, el ahora ex presidente Felipe Calderón, quien dejó el cargo en diciembre, lanzó una ofensiva militar a finales del 2006 contra los cárteles.

Pero en lugar de contener la violencia, los asesinatos siguieron en aumento.

En la asamblea general de la ONU de septiembre, Calderón y los presidentes de Colombia y Guatemala -tres de los aliados más confiables de Estados Unidos en el combate al narcotráfico- llamaron a los líderes del mundo a explorar nuevas alternativas para lidiar con el problema.

Clark destacó que ese tipo de llamados han ido en aumento en Latinoamérica y otras partes del mundo.

"El acercamiento que se ha tenido ha fallado, así que necesitamos una mirada fresca. Creo que el debate que se está dando a nivel regional es muy útil", explicó.

"Tenemos oleadas de crímenes violentos financiados por el comercio de drogas, así que debemos retirar el dinero a las drogas", agregó.

1 mar 2013

Políticas sobre drogas. Estrategia de prohibición “falla” y genera mayor daño.

Expertos estadounidenses destacaron que el mundo mira a Uruguay en políticas de legalización de la marihuana.


Los especialistas destacaron que el modelo preventivo que trata a la marihuana como un delito no es el camino adecuado para implementar campañas de comunicación en relación al consumo responsable de marihuana.
Según los expertos en comunicación de las exitosas campañas sobre legalización de la marihuana en Washington y Colorado (EEUU), la estrategia de prohibición “falla” en sus metas y genera mayores daños tanto para los consumidores, su entorno familiar y por ende la sociedad en su conjunto. “Somete a la familia a desigualdades y compromete la salud de los usuarios”, indicaron.
En ese sentido, destacaron las experiencias de campañas a favor de la legalización de la marihuana medicinal en los estados antes mencionados, donde el texto normativo para la regulación estatal se basó en contactar los diversos actores de la sociedad, abogados, médicos, etc, para elaborar un proyecto que permitiera hacer entender a la población que no se trataba de liberalizar el consumo masivamente, sino regularlo de forma que beneficiara a la sociedad en su conjunto y eliminara el mercado “en negro”. De esta manera, se logró mejorar la calidad del producto impactando positivamente en la salud del consumidor.
Los expertos señalaron que Uruguay tiene la ventaja de no tener gobiernos federales y estatales, lo que le permitirá desarrollar con libertad las políticas de acción en pos de la legalización. “El resto del mundo está mirando lo que pasa en Uruguay”, afirmaron.
Para los especialistas, el concepto clave en la redacción de la normativa reguladora de la marihuana debe basarse en la forma de comunicar a la población lo que se pretende con la ley. La última campaña realizada en Colorado y Washington, a favor de la legalización de la marihuana, se basó en la idea de que “ el dinero debe ir a las escuelas y no al cartel”. Ese concepto según los expertos fue entendido por la población que perdió el miedo al “mito” de que legalizar implicaría un puesto de venta de marihuana en cada esquina.
En Colorado, la reciente legislación en materia de autocultivo permite al usuario plantar hasta 6 plantas; el número se basó en lo permitido en materia de marihuana medicinal.
El precio de la marihuana en el mercado ilegal es otro de los factores que se ve directamente impactado por la legalización, lo que desalienta el comercio fuera del mercado regulado. Según los especialistas, el precio de la marihuana “ha sido inflado por el mercado negro”, por tanto, cuanto más ingrese al mercado legal, más desalentará el tráfico. En el caso de Colorado, el precio de la marihuana legal disminuyó un 25% en los últimos tres años y se espera que esa tendencia continúe con la puesta en vigencia de la nueva legislación. Se estima que el precio de la marihuana bajaría 10 veces en un marco legal.
En cuanto a la calidad del producto ofrecido, Washington tiene un organismo regulador al igual que en materia de alcohol y salud, que regula los estándares específicos que debe reunir la marihuana que será puesta a la venta.
La realidad en Colorado es similar, y existe un control estricto en la calidad del producto que llegará al consumidor final, desde la semilla al producto final en materia de marihuana medicinal. Consultados sobre el impacto de la legalización en el crimen organizado, los especialistas señalaron que, dada la reciente aprobación de la ley en el 2012, aún es muy pronto para dar evaluaciones al respecto.

25 feb 2013

Asamblea de OEA en Guatemala se centrará en nuevas estrategias contra drogas

La cuadragésimo tercera Asamblea General de la OEA, que se celebrará del 4 al 6 de junio en la ciudad de Antigua (Guatemala), tendrá como eje central el debate de "estrategias alternativas" para la lucha antidrogas, según anunció hoy el país anfitrión.

El canciller de Guatemala, Fernando Carrera, presentó la propuesta temática durante una sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington.

"Si bien todos estamos muy de acuerdo en que el flagelo de las drogas es un elemento muy negativo de la sociedad contemporánea y del mundo, no siempre hemos logrado tener los resultados que esperábamos con lo que hemos hecho", reflexionó el canciller ante el Consejo.

Recordó, asimismo, que para el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, la lucha antidrogas es un asunto prioritario.

Por ello, la propuesta de Guatemala para la próxima Asamblea General de la OEA es debatir sobre el tema desde varios ángulos, entre otros la prevención y tratamiento de la drogodependencia, la reducción de la violencia y los delitos conectados con el consumo de estupefacientes y la reducción del tráfico de armas y el lavado de dinero.

Además, Guatemala cree que se debe hablar de la opción de legalizar algunos cultivos que son importantes para determinadas poblaciones, así como de despenalizar el consumo de drogas, según explicó hoy su canciller.

"Esperamos que el diálogo político en Antigua sea histórico, que marque un antes y un después en cuanto al tema del combate a las drogas en el siglo XXI", anotó el ministro.

El presidente guatemalteco intentó durante todo el año pasado, sin mucho éxito, convencer a la comunidad internacional de entablar un diálogo para buscar nuevas estrategias de combate al narcotráfico, incluida la despenalización de las drogas.

En la Cumbre de las Américas, celebrada en abril de 2012 en Cartagena de Indias (Colombia), Pérez Molina logró que los mandatarios del continente delegaran en la OEA la realización de estudios científicos, sociales y económicos sobre las implicaciones de la despenalización de las drogas.

El informe que se está elaborando al respecto, desarrollado bajo la supervisión del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, será presentado en marzo y servirá de base para los debates de la Asamblea que tendrá lugar en Antigua.

Estados Unidos, el mayor consumidor de drogas en el mundo, se opone a la despenalización, pero se ha mostrado abierto a debatir nuevas fórmulas para mejorar la eficacia de la lucha antidrogas.

20 nov 2012

La voluntad de los votantes | Los estados de Colorado y Washington han llevado la legalización de la marihuana al primer plano


Por John Walsh, Coordinador de WOLA

Ahora que los votantes en los estados de Colorado y Washington han aprobado iniciativas para la legalización de la marihuana, la atención se ha volcado repentinamente hacia preguntas sobre la implementación de esta medida —y, en particular, hacia especulaciones sobre cómo podría reaccionar el gobierno federal. Ello es totalmente comprensible, pues no es un secreto que las recientemente aprobadas iniciativas estatales entran en conflicto con la ley federal.

El Gobernador de Colorado, John Hickenlooper, presentó el tema de manera pintoresca la noche de la votación: “La ley federal aún sostiene que la marihuana es una droga ilegal”, recalcó, “de modo que no se apresuren a abrir los paquetes de Cheetos o de Goldfish”. (Por si acaso, las compañías PepsiCo y Campbell’s Soup, dueñas respectivamente de las marcas “Cheetos” y “Goldfish”, se encuentran al presente desafiando la tendencia a la baja en el mercado de valores tras las elecciones). La posibilidad de que las autoridades estatales y federales encuentren maneras para cooperar entre sí en lugar deenfrentarse,resultará clave para determinar el destino de la Enmienda 64 de Colorado y la Iniciativa 502 de Washington.

Pero resulta ya obvio, tanto en los Estados Unidos como en América Latina, el significado simbólico de la aprobación de las propuestas para la legalización de la marihuana. A nivel doméstico, ambas victorias enfatizan cómo las decisiones estatales y locales están impulsando el debate en cuanto a políticas sobre la marihuana, ante la actual inercia —por no decir parálisis— que se da a nivel federal. La opinión pública ha cambiado considerablementeen años recientes, y los votantes se encuentran ahora a la vanguardia de la mayoría de los funcionarios electos, especialmente de los políticos a nivel nacional. En ausencia de un liderazgo a nivel federal, los votantes a nivel estatal están tomando la delantera.

En América Latina, la votación de estos estados para legalizar la marihuana llega en un momento en que el difundido desaliento respecto a la “guerra contra las drogas” vigente durante décadas, ha convergido en pedidos por parte de los gobiernos y la sociedad civil para llevar a cabo una reconsideración profunda de las políticas sobre drogas. Para muchos latinoamericanos, las votaciones en favor de la legalización de la marihuana resaltan el divorcio que existe entre, por un lado, una tendencia inconfundible hacia políticas más liberales sobre la marihuana en los EE.UU. y, por otro lado, la estricta línea prohibicionista que aún domina la legislación federal y la política exterior de los EE.UU. Un asesor principal del Presidente electo mexicano, Enrique Peña Nieto, lo expresó sin ambages: “Evidentemente no podemos darle un trato a un producto que es ilegal en México, tratando de evitar el trasiego a Estados Unidos, cuando en algunas partes tiene un trato distinto”. Más al sur, mientras el Parlamento uruguayo debate legislación que legalizaría la marihuana en ese país, la votación de la semana pasada en los Estados Unidos —cuna de la moderna “guerra contra las drogas”— muestra que la puerta hacia la verdadera reforma se encuentra abierta, y que no se cerrará fácilmente.

En una declaración conjunta el 12 de noviembre, los presidentes de México, Belice, Honduras y Costa Rica, pusieron en claro que las votaciones en Colorado y Washington en favor de la legalización de la marihuana provocarían una reconsideración de las políticas vigentes en sus propios países. Ahora que existen jurisdicciones al interior de un país que integra la Organización de Estados Americanos (OEA) que han aprobado la legalización de la marihuana, sería impensable que el informe sobre políticas de drogas de la OEA que debe aparecer en 2013 incumpla con presentar la legalización de la marihuana como una de las opciones a disposición de los gobiernos.

La noche de la votación, el Gobernador de Colorado, Hickenlooper (opuesto a la Enmienda 64) también recalcó: “Los votantes han hablado y tenemos que respetar su voluntad”. En el estado de Washington, la Gobernadora saliente, Christine Gregoire, aclaró asimismo que su trabajo “consiste en hacer lo que el pueblo del estado de Washington ha dicho que quiere que se haga”. En ambas votaciones, una mayoría simple fue el umbral a la victoria. De hecho, tanto la Enmienda 64 como la Iniciativa 502 fueron aprobadas por amplios márgenes. Un análisis más acucioso de los resultados de la votación destaca hasta dónde ha avanzado la opinión pública en relación a las políticas referidas a la marihuana, y cuán diverso puede ser el apoyo para la legalización de esta sustancia.

En Colorado, después de computar casi todos los votos emitidos, la Enmienda 64 fue aprobada por 10 puntos porcentuales, 55.0 a 45.0 por ciento. Lo que resulta aún más saltante: la propuesta por la legalización de la marihuana en Colorado se impuso en más condados y recibió más votos (1’336,579) que los obtenidos por el Presidente Obama (1’270,869), para no mencionar a Mitt Romney (1’147,518). En algunos de los condados de mayor población en los cuales el Presidente ganó por amplio margen, como Boulder y Denver, la Enmienda 64 quedó a la zaga de Obama. Pero la propuesta para la legalización de la marihuana se impuso en siete condados donde Obama quedó detrás de Romney. En promedio, la Enmienda 64 se impuso por un margen de casi 5 por ciento en esos siete condados, mientras que Obama quedó rezagado ante Romney por un promedio de casi 14 puntos porcentuales. Evidentemente, el apoyo para legalizar la marihuana en Colorado no se redujo simplemente a una cuestión de votantes “demócratas” versus “republicanos”.

En Washington, con más del 98 por ciento de los votos contabilizados, la Iniciativa 502 también ganó fácilmente, por 11 puntos —55.6 a 44.4 por ciento. La iniciativa obtuvo casi tantos votos a favor (1’684,645) como los que recibió Obama (1’712,374), quien se impuso fácilmente a Romney (1’269,846). Similarmente al caso de Colorado, en algunos de los condados de mayor población (y ubicados al oeste) del estado, incluyendo al Condado King, la Iniciativa 502 no se mantuvo precisamente a la par que el apoyo recibido por Obama. Pero la Iniciativa 502 se impuso en seis condados donde Obama quedó rezagado por Romney. En esos seis condados, incluyendo a Spokane, la Iniciativa 502 ganó por un margen promedio de 4 puntos, mientras que Obama quedó detrás de Romney por un promedio de casi 8 puntos porcentuales. Inversamente, Obama se impuso en otros dos condados (Clark y Cowlitz) donde la Iniciativa 502 resultó derrotada.

Tanto en Washington como en Colorado, la propuesta para legalizar la marihuana comprende todo el espectro ideológico y atraviesa las fronteras partidarias, desafiando incluso los patrones geográficos típicos de votación.

El sólido apoyo en favor de estas iniciativas se presenta como un recordatorio de la noción democrática fundamental de que, en la medida en que las actitudes y preferencias del público evolucionan en el curso del tiempo, las leyes —incluso las leyes referidas a las drogas— forjadas bajo circunstancias diferentes deberán eventualmente ajustarse para coincidir con nuevas realidades.

En última instancia, la implementación de la Enmienda 64 y la Iniciativa 502, y los impactos que sucedan a tal implementación, dependerán de la intricada interacción de los intereses políticos y legales implicados en el federalismo contemporáneo. Sin embargo, lo que es seguro ahora es que Colorado y Washington han llevado la legalización de la marihuana al primer plano; que en los próximos años se presentarán a votación nuevas iniciativas para legalizar la marihuana en otros estados; y que eventualmente la legislación federal sobre la marihuana deberá modificarse para mantenerse a tono con la época actual.