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10 jun 2013

Sobre la política de drogas

América “rompe el tabú”
Pablo Ximénez de Sandoval (*)
El continente americano se puede dividir en tres bloques, según su relación con el problema de las drogas. Al sur, varios de los mayores productores de drogas del mundo. En el centro, los países más castigados por los efectos del narcotráfico del mundo, con una violencia que los sitúa al borde de ser Estados fallidos. Y al norte, el mayor consumidor de drogas del mundo. Dada esta realidad, y en un continente con una sorprendente afición a las cumbres políticas, las drogas no habían sido nunca motivo de un debate de alto rango. Hasta esta semana. En la 43a. Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Antigua, Guatemala, no solo se ha discutido, mucho, sino que se ha logrado un consenso para seguir discutiendo. Ese es el verdadero éxito de un acuerdo de mínimos sobre algo que antes, simplemente, no existía. Supone un cambio de actitud, que no de discurso todavía, esperanzador para los países que abogan abiertamente por la despenalización de las drogas. El documento definitivo deberá conocerse en la tarde de este jueves.
En palabras del ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Fernando Carrera: “Lo importante es que hemos roto el tabú del debate sobre la política de drogas. Hoy, los gobiernos ya podemos hablar de fracasos, de triunfos, de evaluación, de evidencias científicas, investigación sobre el tema”.
“Estamos iniciando la discusión”, dijo el jueves el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. “Es histórico, algo que ocurre por primera vez”. Insulza aclaró que la legalización no forma siquiera parte del tema de la cumbre, aunque la sobrevuela, pero la política sobre drogas “es un tema que tiene que cambiar”.
Los términos del acuerdo quedaron sentenciados el miércoles por el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, cuya mera presencia en el evento era ya considerada prueba del interés de este país en la reunión. “Sí, tenemos que fijarnos en la demanda”, dijo Kerry en rueda de prensa el miércoles. “Damos la bienvenida a una discusión sana”.
EE.UU. no era en esta reunión el país más cerrado a un acuerdo, pero sí uno donde es más delicado políticamente. De hecho, la despenalización de la mariguana en Colorado y Washington el año pasado fue citada como pasos decisivos que provocaron el debate. La posición, en términos muy pragmáticos, pide un equilibrio entre las políticas sociales para reducir la demanda como en el alcohol y el tabaco, y el mantenimiento de la represión.
El propio Insulza citó el jueves a estos dos Estados como ejemplo de políticas de despenalización y quiso establecer la diferencia entre esto y la legalización. “No veo muchos ánimos de legalización”, cerró, manteniendo el equilibrio que ha hecho posible el acuerdo. Insulza apuntó además que no veía la más mínima posibilidad a la despenalización de otra droga aparte de la marihuana.
El continente sigue, sin embargo, profundamente dividido en el enfoque de las drogas. Durante las intervenciones se escucharon abiertos apoyos a una vía de despenalización de las drogas de países con mucho peso específico como Colombia, así como posiciones de cerrazón radical, especialmente de los países de la órbita bolivariana del ALBA. Pero todos los países están de acuerdo en que “ninguno tiene el monopolio de lo que hay que hacer”, según dijo Kerry, en un tono en el que algunos quisieron ver un reconocimiento de errores en su política. Sobre esa base se inicia una discusión.
El acuerdo queda lejos de las aspiraciones de ONG e instituciones que quisieron ver en esta reunión, alentadas por el empuje del país anfitrión, la oportunidad para cambiar de la noche a la mañana cuatro décadas de enfrentamiento criminal. Aunque Guatemala no habló nunca abiertamente de despenalización de las drogas, idea que en esta cumbre se disfraza diplomáticamente bajo el término “regulación de mercados”, está entre los países que hubieran deseado un paso decidido en esa dirección.
La Asamblea de la OEA también ha servido para aprobar convenciones contra el racismo y la discriminación. Esta segunda fue vista como una bienvenida a la aprobación del matrimonio “gay”, un tema muy controvertido en Latinoamérica y que provocó protestas a las afueras de la reunión.- Antigua, Guatemala.
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(*) Periodista español. Artículo publicado en El País

9 jun 2013

Consenso en la OEA: la droga es un problema de salud pública, no de seguridad

ANTIGUA, Guatemala, 9 de junio.- La droga no es un problema de seguridad sino de salud pública y debe enfrentarse mediante el fortalecimiento de los sistemas públicos de salud y acciones de prevención, tratamiento y rehabilitación.
Ese fue el principal consenso al que llegaron los 34 países que participaron en la 43 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), marcando así un nuevo rumbo para la política antinarcótica regional.

El encuentro comenzó el martes 4 en la ciudad colonial de Antigua, Guatemala, y culminó el jueves 6 con la aprobación de la Declaración de Antigua, un documento que recoge una postura consensuada sobre el camino a seguir para combatir los flagelos asociados al narcotráfico.
Sin embargo, pese a que existe amplio acuerdo en cuanto al evidente fracaso de las estrategias de militarización que se han instaurado hasta la fecha para combatir la droga, la versión final de la declaración elimina la propuesta de despenalizar el consumo personal de drogas que recogía el borrador inicial a petición de Guatemala, con el respaldo de otros gobiernos.
El documento tampoco contempla acciones específicas ni una hoja de ruta mínima a seguir.
Además, después de siete horas de deliberación, se decidió fijar una sesión extraordinaria de seguimiento a la Declaración de Antigua, que se llevará a cabo en abril del 2014 en Guatemala.
Catorce países proponían que el Consejo Permanente de la OEA convocara a un periodo extraordinario de sesiones de la asamblea para avanzar en el debate sobre nuevas estrategias de combate al narcotráfico y diseñar una hoja de ruta que se implementaría del 2016 al 2020.
Esta propuesta contemplaba que la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) se encargara de los trabajos preparativos para la reunión. Pero los países restantes, entre ellos Estados Unidos, estaban dispuestos a seguir debatiendo el tema de las drogas, pero se oponían a la celebración de una asamblea extraordinaria y a la intervención del CICAD.

La 43 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) marcó un nuevo rumbo para la política antinarcótica regional.
En el trasfondo del debate se advertía un pulso de poder entre un bloque de países que rechazaban la unilateralidad que ha tenido Estados Unidos en la evaluación de las políticas de control de drogas en el hemisferio, liderado por Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, y otro bloque encabezado por Estados Unidos y Canadá.
Ante la imposibilidad de llegar a un consenso, el tema quedó en manos de los cancilleres de los países participantes. El resultado final fue que Estados Unidos, Canadá, Argentina, Barbados y Paraguay finalmente aceptaron la celebración de una sesión extraordinaria en el 2014, pero quedó pendiente el mecanismo de evaluación.
El canciller guatemalteco, Fernando Carrera, dijo que en la asamblea extraordinaria que se celebrará en el 2014 se analizarán informes técnicos elaborados por los ministerios de seguridad de los países integrantes y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Luego, tendrá lugar una Asamblea General en la cual los cancilleres iniciarán una discusión que defina una nueva estrategia antinarcótica para el periodo 2016-2020.

Washington: el doble rasero

La participación del secretario de Estado de EU, John Kerry, en la Asamblea General de la OEA fue insólita. No es común que un funcionario estadounidense de su rango participe en las sesiones de la OEA.
El experto chileno Eduardo Vergara, director del think tank Asuntos del Sur, hace notar que “durante mucho tiempo Estados Unidos ha ignorado a la OEA y a debates tan importantes como el de las políticas antidrogas”. Para Vergara, la participación de Kerry en esta asamblea refleja una preocupación por parte de Estados Unidos por “la penetración de China en América Latina, tanto como compañero comercial como aliado político”.
Kerry admitió que su país no ha hecho lo suficiente para reducir el consumo de drogas y reconoció la “responsabilidad compartida” de su país en la lucha antinarcótica. Sin embargo, recalcó que ningún país del mundo ha logrado frenar la demanda de estupefacientes y expresó su rechazo a seguir la vía de la legalización a pesar de que los estados de Colorado y Washington han optado por regular el consumo del cannabis con medidas similares a las que emplean para regular el alcohol.
“A los que hablan de la legalización de las drogas les diré que los desafíos van mucho más allá de un ingrediente”, dijo durante su intervención.

Incineración de droga.
No obstante, acotó que Estados Unidos está dispuesto a participar en cualquier “discusión abierta” sobre el tema.
“Estados Unidos ha flexibilizado sus leyes de droga pero sigue mirando a América Latina como el patio trasero al cual es necesario seguir reprimiendo y persiguiendo. En algunos estados, Estados Unidos ha legalizado la demanda pero sigue criminalizando la oferta. Para que esto avance, Estados Unidos es el primer país que se tiene que poner de acuerdo sobre si continúa con esta incoherencia o se hace parte de una orquesta regional”, afirma Vergara.
La postura estadounidense de rechazo a la despenalización fue secundada por Nicaragua y Panamá, mientras que Ecuador, Bolivia y Venezuela acusaron a Estados Unidos de seguir aplicando un “doble rasero” en el tema de las drogas. “Otra vez la estigmatización de los países del Norte a los del Sur. Sólo aquí hay cárteles. ¿Han escuchado del cártel de Nueva York o el cártel de París? Allá se distribuye la droga y el dinero entre grandes consorcios, pero allá no existen los cárteles”, dijo el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño.

México: el deslinde

El Presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha buscado distanciarse de las políticas militaristas de combate frontal al narcotráfico que dejaron un saldo de 83 mil 191 asesinatos durante la gestión de su antecesor, Felipe Calderón.
En marzo de este año, anunció una nueva estrategia basada en la prevención de la violencia, la reducción de la deserción escolar y la prevención de las adicciones, entre otras medidas que buscan atacar el problema de manera integral.
Sin embargo, el 23 de mayo, durante la cumbre de la Alianza del Pacífico, que se realizó en Cali, Colombia, Peña Nieto dejó claro que esto no significa que esté contemplando tomar pasos hacia la despenalización como están haciendo Uruguay y otros países de América Latina.
“Para algunos ésta puede ser una posición o una forma fácil y hasta falsa eventualmente de combatir con mayor eficacia al crimen que está muy vinculado al narcotráfico y a la venta de drogas”, dijo en esa ocasión.
En la asamblea participó una delegación integrada por el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores José Antonio Meade, y los subsecretarios de esa dependencia, Vanessa Rubio Márquez y Juan Manuel Gómez Robledo. Sus intervenciones en la sesión plenaria esquivaron la polémica en torno a la despenalización y tanto oficial como extraoficialmente se limitaron a reiterar que México impulsará “una política integral” con énfasis en la prevención y en la búsqueda de la paz.
Aunque México y Centroamérica han sufrido de manera similar las secuelas de violencia que conlleva el combate al narcotráfico mediante estrategias militares, el tema de la despenalización abre una brecha entre las dos posturas.
“(México y Centroamérica) están juntos en cuanto a que se cuestiona el esquema militarista, pero México ha dejado claro que considerar regular el mercado de drogas no es una opción. En México, el planteamiento formal es construir una guardia civil que se encargue de tareas específicas de seguridad y sustituya al personal militar. Guatemala ha propuesto la salida de despenalizar la droga —sin ser específico— pero sigue el peso en lo militar sin un mapa que marque cuando el ejército vuelve a los cuarteles”, afirma el experto sinaloense David Martínez-Amador, del proyecto Criminova México.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo que a pesar de que el tema de la despenalización no se incluyó en la versión final de la Declaración de Antigua, en esta asamblea se evidenció que en la región existe un creciente movimiento a su favor.
Agregó que la formulación de nuevas políticas para combatir la droga es impostergable. “Que la discusión se haga rápido, hay países que tienen más urgencia que otros. La violencia en Centroamérica debe ser atendida con urgencia, y ojalá se pueda hacer incluso subregionalmente”, manifestó Insulza.
Haciendo un balance general sobre la importancia de esta asamblea, Vergara dijo que marca un cambio decisivo en relación con la Cumbre de Cartagena que se realizó en 2012. “Hay un avance innegable. Hemos dado vuelta a la página sin mirar atrás. El consenso es que la política de drogas que se basa en la represión, la persecución y la prohibición fracasó, y eso es un gran logro para los Estados americanos. Si bien no vemos políticas específicas de reformas por parte de los Estados, por lo menos hay un consenso en que el paradigma actual no es el adecuado”, expresó. (Louisa Reynolds/Apro)

5 jun 2013

Conclusiones del primer día de la Asamblea de la OEA 2013 en Guatemala

Por: Carlos Fredo | Fuente: Notimex

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, reiteró su llamado al compromiso de los gobiernos regionales durante el primer día de la Asamblea de la OEA.

El gobernante inauguró la noche del martes en la finca Filadelfia de la comunidad San Felipe, de la ciudad colonial de Antigua Guatemala, el 43 período ordinario de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En el acto protocolario de apertura de los trabajos de la asamblea de la OEA, que se realizarán hasta el jueves, participaron el titular de la entidad hemisférica, José Miguel Insulza, la vicepresidenta de Guatemala, Roxana Baldetti, y los jefes de las delegaciones de los 34 países asistentes.

Otto Pérez Molina dijo en su discurso que "las exigencias de enfrentar el problema de las drogas en las Américas requieren de constantes esfuerzos, fortalecimiento institucional de los estados y de eficaces mecanismos de cooperación".

Sostuvo que la asamblea inaugurada este martes es "seguida por el mundo entero de cerca, por atreverse a debatir abiertamente sobre un cambio de paradigma que busca generar aportes sustantivos al debate general" sobre la manera de enfrentar el problema del narcotráfico.

En esta ocasión "promovemos consensos que nos permitan construir una política integral, renovada, pragmática y efectiva en nuestro continente frente al problema mundial de las drogas", dijo. "Creo firmemente en la necesidad de analizar los resultados de las actuales políticas en materia de drogas en todo el continente americano y explorar nuevos enfoques que nos permitan ser muchos más efectivos", apuntó.

Según el gobernante anfitrión, "es de vital importancia esta Asamblea General, en cuyo marco se debatirá sobre una política integral al problema mundial de las drogas, incluyendo costos políticos, económicos, sociales y ambientales".

"Dicha problemática representa un desafío cada vez más complejo, dinámico y multicausal que genera efectos negativos en la salud, convivencia social, en la seguridad ciudadana, integridad de las instituciones democráticas y las políticas públicas, así como en las actividades económicas.

En su intervención, el secretario general de la OEA dijo que La democracia se ha fortalecido como nunca en nuestro continente en las últimas tres décadas, lo mismo que la gobernabilidad de la región. Reconoció sin embargo que se tienen desafíos enormes incumplidos en materia de pobreza, de desigualdad, de seguridad pública, además de que se cuenta con instituciones frágiles.

Dijo que el tema propuesto por Guatemala para la asamblea:"Por una política integral frente al problema mundial de las drogas en las Américas" y reconoció el impuso del presidente Pérez Molina a este tema. "El carácter histórico de esta asamblea está en que inicia un debate que antes no se podía realizar", afirmó el ex canciller chileno Insulza, secretario general de la OEA.

Dijo que "la fuerza de su convocatoria y del Informe de Drogas de la OEA es que acaba con un tabú de numerosas décadas, de que ciertas discusiones no se podían sostener en el nivel más alto, como un asunto de política pública en los órganos políticos del Sistema Interamericano". "Hoy legitimamos ese debate, en forma transparente, con la convicción de que él puede abrir paso a acciones para reducir las tasas de criminalidad y violencia que azotan a muchos de nuestros países".

Consideró que además servirá "para reducir los profundos estragos a la salud que crea la adicción de estupefacientes, muy especialmente en nuestra juventud" En la Asamblea, cuyas sesiones se realizarán el miércoles y jueves en un hotel de Antigua Guatemala, participan 28 cancilleres que encabezan las delegaciones de los 34 países de la OEA, incluidos los responsables de Relaciones Exteriores de Estados Unidos y Brasil.
Fuente: http://noticias.starmedia.com/politica/conclusiones-primer-dia-asamblea-oea-2013-en-guatemala.html

“Inicia un nuevo capítulo en lucha antidrogas”, asegura Otto Pérez


otto
“Esta Asamblea General está siendo seguida de cerca por el mundo entero por atreverse a debatir abiertamente sobre un cambio de paradigma”, dijo el presidente Otto Pérez Molina.

El presidente de Guatemala, Otto Pérez, aseguró este martes que el continente americano inicia un “nuevo capítulo” en el combate al narcotráfico, durante la inauguración de la 43 Asamblea de la OEA en la ciudad colonial de Antigua Guatemala, que centra su agenda en el problemas de las drogas.

Por: AFP
“Aquí en Guatemala, hoy (martes) seremos testigos de la primera página de un nuevo capítulo en la historia de la agenda hemisférica en materia de drogas”, dijo el presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina,  al iniciar el evento en un acto celebrado en una finca cafetalera de la ciudad colonial a 45 km al suroeste de la capital.
“Esta Asamblea General está siendo seguida de cerca por el mundo entero por atreverse a debatir abiertamente sobre un cambio de paradigma que busca generar aportes sustantivos al debate global” sobre las drogas, agregó.
La cita continental se enfocará en la búsqueda de nuevas alternativas a la guerra antidrogas, con base a un informe elaborado por expertos de la OEA por mandato de la Cumbre de las Américas de 2012 de Cartagena (Colombia).
El estudio plantea cuatro escenarios posibles e independientes frente al problema: el fortalecimiento de las instituciones y la seguridad, la despenalización de las drogas, la capacidad de reacción desde la comunidad y la ruptura de la cooperación entre países consumidores y de tránsito.
“Creo firmemente en la necesidad de analizar los resultados de las actuales políticas en materia de drogas en todo el continente americano, y explorar nuevos enfoques que nos permitan ser más efectivos (…). Debemos promover nuevas y mejores formas de abordar este grave problema”, indicó Pérez.
El mandatario guatemalteco explicó que, aunque existen algunas “aspectos positivos” en la actual lucha antidrogas, los resultados “distan mucho” de los objetivos que se buscan para frenar a los narcotraficantes, las secuelas de violencia y costos en los sistemas de salud pública.
“Algunos de los enfoques actuales (en el combate contra las drogas) han sido rebasados por la realidad y representan un alto costo social, incluyendo la lamentable perdida de vidas humanas”, refirió el gobernante.
Pérez llamó a los representantes de las 34 delegaciones presentes en la Asamblea a, “bajo el principio de la corresponsabilidad”, reconocer la necesidad de cada país y aplicar medidas “integrales” para enfrentar al narcotráfico respetando los derechos humanos.
“A su debido tiempo lograremos establecer una política regional (antidrogas) hecha a la medida de nuestras necesidades que nos permita afrontar de mejor manera los grandes desafíos que tenemos por delante”, detalló Pérez.
El debate, que reúne hasta el jueves a 26 cancilleres y delegados de los 34 miembros activos, girará en torno a la búsqueda de nuevas estrategias, tras el reconocimiento de que la política antidrogas estadounidense, basada en la represión a la producción y distribución, es un fracaso.
Fuente: AFP