17 ago 2013

'Colombia debe aprovechar la ola de cambios': Fareed Zakaria

Analista dice que el país puede seguir el camino de desarrollo que han abierto naciones como México.

Pocos analistas en el mundo de hoy inspiran tanto respeto como Fareed Zakaria. Nacido en Bombay (India) y con un doctorado de la Universidad de Harvard, su carrera se forjó en Estados Unidos.
Así, ha ocupado posiciones de prestigio en el mundo académico, aparte de haber sido columnista de 'Newsweek' y autor de varios libros. Actualmente es uno de los editores de 'Time' y anfitrión de un programa en CNN, además de columnista del 'Washington Post'.
La semana pasada, Zakaria fue invitado a la asamblea anual de la Andi en Pereira, en la que fue su primera visita al país. Durante dicho evento, habló en exclusiva con EL TIEMPO.
¿Cuál es su opinión de lo que está ocurriendo en Egipto?
Lo que veo en el mundo árabe no es una democracia liberal sino iliberal, que no solo se ha visto en Egipto. En Irak hay una mayoría chií que ha suprimido brutalmente a la minoría suní y que ha llevado a los kurdos a crear su propio país, aunque no lo llamen así. Si vemos lo que sucede en Siria, es esencialmente parte del mismo drama. Una minoría manejando el régimen y una mayoría intentando rebelarse, pero luego otras minorías se preguntan cómo sería su vida en una Siria democrática.
¿Cuál es el desafío?
Todos estos países tienen el mismo reto. La democracia ha pasado a convertirse en la tiranía de las mayorías, de la religión, del islam político. No hay espacio ahí para una libertad genuina. Y va a ser difícil superar esta situación porque el ejército egipcio no ve la necesidad de hacer concesiones. Porque cuando se mata a más de 600 personas, cómo se hace para traer a estas personas a la mesa. Los Hermanos Musulmanes ganaron las elecciones presidenciales, las parlamentarias y el referendo con 64 por ciento de los votos en el mismo año. Hay millones de personas en Egipto que los apoyan y las condiciones están dadas para tener un país profundamente dividido.
¿Entonces, la primavera árabe no floreció?
Acabó siendo una estrella fugaz. Habría que decir que un movimiento popular que puede exigir una democracia, pero que solo alcanza uno de sus componentes, como son las elecciones, no es suficiente. Mientras no haya valores internos, como el liberalismo, la protección de las minorías, de los derechos individuales, de los derechos de las mujeres, no se va a conseguir algo genuino.
¿Por qué debería importarnos en Colombia lo que sucede en Egipto?
Hay varias razones. La primera es que cualquier cosa que ocurra en el mundo árabe tiene un impacto sobre el precio del petróleo. Un alza súbita impactaría a la economía global, así beneficie a países productores como Colombia. La otra razón es el reto de la democracia, que ha sido una realidad en muchos países latinoamericanos donde ha habido líderes populistas que a menudo han hecho cosas antidemocráticas.
¿Tiene un ejemplo en mente?
Chávez fue muy popular y ganó las elecciones. Y, sin embargo, en su mandato tomó medidas que golpeaban la democracia. Es por eso por lo que todos necesitamos un lenguaje común para combatir estos retos. El solo hecho de ganar unas elecciones no debería significar legitimidad para hacer cualquier cosa.
Pasando a otro tema, un informe reciente mencionaba que este año las economías desarrolladas le aportarán más a la economía mundial que las emergentes ¿Se acabó la fiesta en esta parte del mundo?
Hay que tener en cuenta la diferencia entre las tendencias cíclicas y seculares de la economía. Estamos en un punto en el que los países emergentes han tenido un alto crecimiento en los últimos años y están enfrentando un bajonazo cíclico. Como una tendencia más amplia y duradera, el crecimiento de los países emergentes es el gran cambio de nuestra época.
¿A qué se refiere?
Estos países en desarrollo representaban el 15 por ciento del producto mundial hace 20 años, hoy en día aportan el 40 por ciento y van a representar el 50 por ciento en los próximos cinco años. China generaba el 1 por ciento del PIB global y ahora contribuye con 9 por ciento. Entonces sí, se ha dado este enorme cambio, y sí, en un nivel cíclico estamos viendo cómo los mercados emergentes van más lento y al mismo tiempo Japón, Europa y EE. UU. están en una mejor situación.
¿Es serio ese contraste?
Yo no le daría tanta importancia. A fin de cuentas, economías poderosas como la alemana tendrán que enfrentar un estancamiento en su población. En Japón tienen que lidiar con problemas estructurales significativos, como una situación demográfica terrible. Este crecimiento del mundo desarrollado del que se habla trata en esencia de la recuperación de EE. UU. Lo demás es muy débil.
China sigue siendo un enigma para la mayoría de los analistas. ¿Va a seguir creciendo?
Siempre he sido optimista sobre China, pues creo que ellos tienen unos elementos inusuales en la historia. La mayor parte de los dictadores han sido como Ferdinando Marcos en Filipinas o Chávez en Venezuela, pero China ha sido guiada con disciplina, orientada al largo plazo, con planeación y usando el mercado de una forma muy efectiva. Como resultado, han crecido más rápido que cualquier otro país del mundo. No creo que China se vaya a estrellar.
¿Qué viene para ellos?
Es una economía muy fuerte, pero van a sufrir un bajón y pienso que estamos presenciando el fin del gran auge de la manufactura en China. Esta, que fue la gran historia económica del planeta en los últimos 30 años, va a cambiar. Los costos laborales se han elevado mucho. La energía, el transporte se han incrementado, y creo que el gobierno chino buscará un giro hacia el consumo interno como motor económico.
¿Qué consecuencias puede tener?
Habrá que ver quién va a ocupar ese lugar. Ya se está dando la competencia. Pienso que Colombia tiene una gran oportunidad. México ya está convirtiéndose en un beneficiario de ese cambio: es vecino de EE. UU., tiene bajos costos de energía y ha encontrado la forma de hacer reformas que lo hacen atractivo. Pero no hay una razón para creer que Colombia no tenga cómo entrar.
¿Por qué es optimista frente a Estados Unidos?
El asunto con EE. UU. es que siempre sorprende a la gente. Son campeones mundiales en autocrítica. Es un país muy extenso con gente muy diversa, pensando en lo que está pasando en su territorio. Es la nación más rica, con mayor flexibilidad, de lejos. Mire la tecnología y pregúntese cuáles son las empresas que van a dominar el sector. Todas vienen de Estados Unidos. Incluso más ahora que hace 20 años.
¿Qué otras fortalezas tiene?
Estados Unidos es el único país rico en el planeta que sigue aumentando demográficamente. El aspecto competitivo de esta nación rápida y continental es mucho más vibrante que lo que la gente percibe. Mire a Nueva York: el plan científico del alcalde Bloomberg es el más extenso desde la creación de la Nasa en los años cincuenta. Si junta los elementos, se va a preguntar qué otro país tiene tantas cosas sucediendo, y parece difícil encontrar uno.
Usted mencionó que América Latina puede beneficiarse de lo que ocurre en China, pero si mira las cifras las exportaciones, son primarias en su mayoría. Ahora que no tenemos el viento a favor, ¿qué le espera a esta región?
Creo que para esta región el manejo económico nunca ha sido mejor. Puede devolverse a cualquier período y verá que esta es una época dorada de la macroeconomía en Latinoamérica. Encuentra que hay líderes muy bien preparados, muy conectados con los retos. Y no es solo en la banca, también en los ministerios de finanzas, de relaciones. En el caso de México, de Colombia, Brasil o Perú, todos están mejor administrados que lo que lo han sido en períodos anteriores. Y esa es la buena noticia.
Lo que le espera a América Latina
¿Qué falta?
El reto es que hay un despertar político, se han elevado las expectativas, la gente espera más de sus gobernantes y quiere protección de las fuerzas de la globalización y el cambio tecnológico, y esto puede retardar el crecimiento económico. De cómo se maneje este reto de las exigencias populistas dependerá el resultado.
¿Cuál es su consejo?
Cuando vengo a Latinoamérica, la gente está enterada de lo que ocurre en el mundo, entonces la pregunta es cómo beneficiarse de esto. Para eso hay que abrir mercados, poner énfasis en la educación y mover la cadena de valor. Creo que es lograble. México ha abierto un camino que Colombia puede seguir.
¿Qué piensa de las manifestaciones recientes en Brasil?
Honestamente, creo que se sobreinterpretan este tipo de cosas. Tengo una regla simple en política: cuando un partido lleva diez años al poder, la gente se agota. Sea Margaret Thatcher o Tony Blair. En Turquía, los mismos llevan 11 años en el poder; Lula más Dilma, en Brasil, hacen más de diez años. La opinión siente que sus líderes se han vuelto arrogantes, que alguien se apropió del mando, y en muchos casos es cierto. En Brasil enfrentaron retos muy serios, como sucedió en Turquía y como sucedió en Israel, y estas protestas son más inherentes al sistema que contra el sistema. En cambio, mire lo que ocurrió en los países árabes: cuando el régimen no tiene legitimidad, la misma clase de protestas lo destruyen. Las protestas son saludables para una democracia.
¿Qué tan optimista es frente al futuro?
Creo que estamos en un momento extraordinario. No tenemos una guerra mundial, no tenemos una guerra fría, no tenemos una competencia entre ejércitos. Eso ha creado una plataforma de paz y estabilidad, algo en lo que la gente no piensa demasiado, pero por supuesto ustedes en Colombia saben que cuando hay un conflicto nada es posible.
¿Y qué es posible?
En tantos países se empieza a notar esta nueva clase global, conectada al mundo, capaz de hacer negocios internacionales, a un nivel que antes considerábamos solo se podía hacer en Occidente. Solo estamos comenzando a ver esto. Imagínese los cambios tecnológicos que veremos en los próximos diez años. Y si usted cree, como yo, que estos cambios tienen que ver principalmente con la difusión del conocimiento, vamos a dar un giro de 180 grados.
Pero no todo es positivo...
Sin duda, habrá muchas dificultades, no pretendo ocultarlo. Pero los problemas más grandes van a estar más ligados a los recursos, al clima, y no los minimizo. Sin embargo, creo que son retos más llevaderos que otros como la guerra, las hambrunas y la pobreza.
¿India es la próxima promesa?
India es al mismo tiempo la más esperanzadora y la más frustrante nación del mundo. Es el país que más debería beneficiarse del estancamiento en China, porque es enorme y muy pobre, con una mano de obra muy barata. Tiene un liderazgo empresarial muy eficiente y muchas compañías indias son de nivel mundial, algunas más poderosas que las chinas. Y, sin embargo, es tan frustrante porque tiene todos los problemas de una democracia. Es decir, cada pequeño grupo tiene su cuota de poder, lo que hace muy difícil adelantar procesos. La infraestructura no se construye, los subsidios no se controlan, el gobierno no consigue poder el fisco en orden, así es que creo que estarán por debajo de lo que podría esperarse, pero aun así les va a ir bien porque tienen una gigantesca demanda doméstica. Tiene un sector privado creativo e innovador que encuentra la forma de salir adelante en medio del caos. Pero tiene muchos cuellos de botella. Y la única forma de lidiar con el desempleo en un país grande, es con la manufactura. Si quiere emplear a millones de personas, esa es la forma de hacerlo. Tiene que ser de clase mundial en su industria.
¿Qué hay de África?
Antes solía pensar que África era un continente olvidado y que la gente no se estaba centrando lo suficiente en las extraordinarias oportunidades que hay ahí. Ahora me preocupa lo contrario, todos parecen tan entusiastas con África y creen que va a ser la siguiente gran historia de crecimiento y siento que hay que ponerle ciertas cualificaciones. Mil millones de personas dentro de poco, con un muy bajo ingreso y muy altas aspiraciones. Claro que va a haber crecimiento, pero los gobiernos deben dejar de cometer graves errores y permitirle avanzar al sector privado.
¿Cuál sería la razón de que crezca?
Con una producción tan alta de materias primas, África sin duda tiene que crecer. La pregunta es si la calidad del gobierno va a estar a la altura de los retos, entre ellos manejar la macroeconomía y la microeconomía y en ese frente, hay muy poco que señalar como un verdadero caso exitoso. Hay un par de lugares, pero en países más pequeños. Ruanda es una historia magnífica, están creciendo 10% al año. Pero es un país de 11 millones de personas. Botsuana también tiene una historia interesante. De nuevo, pequeño país. Los grandes países, Suráfrica, Nigeria, Kenia, tienen retos mucho mayores. Entonces hasta no ver un cambio radical en esos países, no me atrevo a afirmar que África va a ser la próxima promesa. Va a crecer, y quizá porque la imagen del continente sigue siendo negativa, va a sorprender a muchos, pero todavía tiene muchas reformas que hacer.
Ricardo Ávila
Director de 'Portafolio'

28 jul 2013

Las universidades latinoamericanas y sus realidades nacionales

 por  Infolatam

Autor: Carlos Malamud
 
El desempeño de las universidades latinoamericanas dista mucho de ser brillante. Su comportamiento en los rankings internacionales sitúa a la región bastante atrás, especialmente en comparación con sus rivales más inmediatas, sean asiáticas o de la Europa oriental. De acuerdo con el Academic Ranking of World Universities (Shanghai) sólo hay 10 universidades latinoamericanas entre las 500 mejores del mundo, una cifra bastante alejada de las 28 que tiene China, por ejemplo.
 
Por orden de aparición encontramos a los siguientes centros (ninguno de ellos entre los 100 primeros): Universidad de Sao Paulo (USP), Universidad Autónoma de México (UNAM), Universidad de Buenos Aires (UBA), Universidad Estatal de Campinas (UniCamp), Universidad Federal de Minas Gerais, Universidad Federal de Rio de Janeiro, Universidad del Estado de Sao Paulo, Universidad Federal do Rio Grande do Sul, Universidad Católica de Chile y Universidad de Chile. Esto implica seis universidades brasileñas, dos chilenas, una mexicana y una argentina.
 
The Times Higher Education World University Rankings 2012-13 da cifras aún más demoledoras, al incluir sólo dos universidades brasileñas (USP y UniCamp) entre las 300 mejores, a las que se suman la Universidad de los Andes (Colombia) y la UNAM entre los puestos 300 y 500. Por el contrario, entre las 500 mejores encontramos 6 universidades de Hong Kong, 7 de Corea del Sur, 7 de Taiwan y 9 de China. La diferencia es abismal. Esto también se refleja en el índice de las ciudades más innovadoras del mundo, donde sólo figuran México (93) y Sao Paulo (118) entre las 130 primeras.
 
Si nos centramos en América Latina se observan grandes diferencias nacionales. De acuerdo con el QS University Rankings: Latin America que mide a las primeras 300 universidades de la región, el panorama está claramente dominado por tres países: Brasil (con 81 universidades), México (con 50) y Colombia (con 42). Entre los tres suman más del 57% del total considerado. Les siguen Argentina (30), Chile (30) y Perú (17).
 
El predominio de Brasil, México y Colombia se repite en lo tocante a las 10 mejores universidades latinoamericanas, aunque en este punto encontramos algunas diferencias con las ya citadas del ranking de Shanghai. Entre las 10 primeras del QS University Ranking hay 4 de Brasil, 2 de México y 2 de Colombia, a las que se suman 2 de Chile.
 
El comportamiento de los países del ALBA es mucho más discreto: Ecuador (9), Venezuela (8), Cuba (5) y Bolivia (2). Nicaragua ni siquiera figura. Habrá que ver la evolución de Ecuador en los próximos años, especialmente tras las recientes medidas adoptadas por el gobierno de Rafael Correa para impulsar los estudios terciarios, como el proyecto Prometeo de contratación de científicos y docentes universitarios. De todos modos los hechos distan mucho de converger con la retórica populista, especialmente en lo tocante a la educación superior.
 
Sin embargo, con independencia del color político o ideológico de los gobiernos latinoamericanos es mucho lo que queda por hacer en esta materia. Sin educación y sin innovación es difícil avanzar en la senda del crecimiento y el desarrollo. Esto implica pensar en términos estratégicos, con proyectos científicos y universitarios de largo plazo. Algo imposible de concretar si no se dejan de lado los discursos confrontacionales que tanto priman en la política regional. La educación y la I + D deben presentarse, y asumirse, como políticas de estado y ser mantenidas al margen de operaciones de imagen y de autobombo, muy características de ciertos estilos de gobierno, donde prima más la pasión por el relato que por la realidad.
 
 
Disponible en: www.infolatam.com

14 jul 2013

Snowden reconoce tener más información para dañar a EEUU Greenwald aseguró que hay más información sobre Latinoamérica

EL UNIVERSAL

Buenos Aires.- El exconsultor de inteligencia estadounidense Edward Snowden tiene información como para causar mucho más daño al Gobierno de Estados Unidos, afirmó el periodista que recibió sus filtraciones, Glenn Greenwald, en una entrevista al diario argentino La Nación


"Snowden tiene suficiente información como para causar más daño en un minuto del que cualquier otra persona haya tenido jamás en la historia de EEUU", dijo Greenwald, bloguero y columnista estadounidense del diario británico The Guardian que reveló la extensa red de espionaje cibernética de Estados Unidos filtrada por Snowden, indicó AFP. 


Greenwald agregó que Snowden "tiene una enorme cantidad de documentos que serían muy dañinos para el Gobierno de EEUU si fueran hechos públicos". 


El periodista especializado en temas de seguridad internacional consideró no obstante que "ese no es el objetivo" del exagente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). 
"Su objetivo es dejar al descubierto programas informáticos que personas en todo el mundo utilizan sin saber a qué están exponiéndose y sin haber aceptado conscientemente ceder sus derechos a la privacidad", afirmó. 


El periodista aseguró que si bien es una posibilidad que alguien trate de matar al exagente, advirtió que Snowden "ya distribuyó miles de documentos y se aseguró de que varias personas alrededor del mundo tengan el archivo completo". 


"El Gobierno de Washington debe estar de rodillas todos los días rogando que nada le ocurra a Snowden, porque si algo le llega a suceder toda la información será revelada y esa sería su peor pesadilla", advirtió. 


El periodista de The Guardian manifestó tener él mismo mucha más información relacionada con América latina. 


"Para cada país que tiene un avanzado sistema de comunicaciones, como es el caso que abarca desde México hasta Argentina, puesto que hay documentos que detallan cómo EEUU recoge ese tráfico informativo, los programas que se utilizan para captar las transmisiones, la cantidad de intercepciones que se realizan por día y mucha más información al respecto", detalló. 


Afirmó que "una forma de interceptar las comunicaciones es a través de una corporación telefónica en EEUU que tiene contratos con empresas de telecomunicaciones en los países latinoamericanos". 


Consideró correcta la decisión de Snowden de buscar asilo en Rusia, y aseguró que "lo más importante es no terminar en custodia de Estados Unidos, cuyo Gobierno demostró ser extremadamente vengativo para castigar a los que revelan verdades incómodas". 


Fuente:http://www.eluniversal.com/internacional/130714/snowden-reconoce-tener-mas-informacion-para-danar-a-eeuu

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Análisis de Mariano Turzi

13 jul 2013

El Pentágono presenta a su robot humanoide más avanzado



La agencia del Pentágono DARPA ha presentado a Atlas, su robot humanoide más avanzado, concebido para labores de rescate en desastres naturales, pero que pronto se integrará en el Ejército de EE.UU., según el portal Extreme Tech.

Con una altura de 1,88 centímetros, 150 kilogramos de peso y aspecto de 'Terminator', Atlas es el robot más desarrollado e imponente que se haya concebido. Conforman su estructura 28 articulaciones accionadas hidráulicamente, un potente ordenador que le permite moverse con inquietante parecido a un humano y un equipo de música integrado.

Como se puede ver en el vídeo a continuación, Atlas está tecnológicamente tan avanzado que no tiene ningún problema para caminar sobre terreno irregular y se espera que sus manos robóticas sean las más diestras y flexibles jamás diseñadas.

12 jul 2013

En vísperas de las elecciones presidenciales en El Salvador (2014)


Por Walter Murcia

 “Esto es unidad, porque unidad somos todos”...

 "No vamos a hacer falsas promesas”

 “siempre voy a estar al lado de las familias salvadoreñas, ese es mi compromiso…para la delincuencia no hay tregua"

Las anteriores frases son extractos de las declaraciones hechas por los principales  candidatos que corren por la presidencia en El Salvador; país que celebrará elecciones presidenciales en febrero del próximo año. A pesar que en el Código Electoral  se disponga que no se puede hacer campaña política, sino hasta 3 meses antes de la fecha de elecciones. Y gracias a que el Código Electoral (recien reformado) no define claramente que se entenderá por propaganda. Los principales candidatos, Salvador Sánchez Céren, candidato por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN); Norman Quijano, por Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y Elías Antonio Saca, por el Movimiento Unidad, parecen haber iniciado la mal llamada “contienda electoral”, expresión que alude más a una especie de lucha centrada en los votos del electorado.

La forma que toman las elecciones como “contienda” tiene su razón de ser. Principalmente en un país como El Salvador donde la democracia se reduce a lo minimalista, a lo procedimental: las elecciones. Amén también al tipo de partidos políticos que no han logrado institucionalizarse como verdaderas instituciones representativas de los intereses de la población, sino que son más bien, una especie de maquinarias electorales. 

En la campaña adelantada que se vive en El Salvador, los partidos políticos y sus candidatos van poco a poco activando todos sus recursos para atrapar todos los votos posibles.

Los candidatos ya se encuentran en campaña. No piden directamente el voto, pero en sus discursos, entrevistas en medios de comunicación, spots, redes sociales, se autoproclaman futuros presidentes de El Salvador. Y aprovechan en esos espacios, para referirse a sus promesas de campaña respecto a los principales problemas del país, es decir, inseguridad, desempleo, pobreza, bajo crecimiento económico, endeudamiento, y podría seguir la lista…

Para cualquiera de los 3 candidatos que llegue al poder. Quien sea, recibirá un país con serios desafíos en materia de gobernabilidad. 

Cada uno de los candidatos, como sucede en este tipo de procesos electorales venden al electorado su visión de país, y recrean una especie de “país de las maravillas” presentándose  como “mesías” para sacar al país del estancamiento en que se encuentra.

Norman Quijano, candidato por el partido ARENA (partido que gobernó el Ejecutivo durante 20 años - 1989-2009), quien es también Alcalde de San Salvador, centra su campaña invitando al electorado a “recuperar a El Salvador”. Pero no queda claro para quién lo van a recuperar.  Si para la cúpula partidaria que perdió el Ejecutivo en 2009; para quienes les voten o para gobernar pensando como nación. En materia de seguridad, Quijano no cree en la tregua entre pandillas, que el gobierno actual, quiera o no aceptar apoya y la ha convertido en su estrategia de seguridad. En cambio Norman, quien en su juventud fue un atleta, le apostaría a la prevención a través del deporte. No obstante, para un problema tan complejo  se requiere además de prevención, una estrategia integral centrada en la seguridad humana y en fortalecer a las instituciones de los sectores, seguridad y justicia. Pero también promover la educación y la cultura, una gran deuda en este país.

Sánchez Céren, el profesor y ex guerrillero, miembro de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL) una de las organizaciones que conformaron el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en el conflicto armado que atravesó El Salvador. Y quien actualmente es Vicepresidente de El Salvador, y en su momento fungió también como Ministro de Educación. Para este candidato, El Salvador transita por una época histórica. De esa manera caracteriza al actual gobierno del FMLN. Es cierto lo de histórico, por primera vez llega la izquierda al poder luego de firmarse los Acuerdos de Paz.  Pero lo cierto es que para buena parte de la población, el "cambio" que se prometió no se materializó como se vendió en la campaña electoral. Sánchez Céren, le apuesta a la continuidad de los programas sociales y propone que para eliminar el circulo vicioso de bajo crecimiento en este país, se le apueste a la productividad nacional.

Algunos opinan que el actual gobierno, no es en su totalidad un gobierno del FMLN, dada la distancia del Presidente Mauricio Funes con el partido que lo llevo al poder. Lejos de estos argumentos, Funes deja una lección importante para quien sea el próximo presidente de El Salvador: intentar gobernar para El Salvador y no respondiendo a un determinado partido político o sector. Digo "intentar" porque Funes llega al poder apoyado por el movimiento "Amigos de Mauricio" y como una especie de pago de favores, ha colocado a algunos de esos "amigos" más allegados en puestos claves dentro de su gobierno. Además de otorgarles ciertas preferencias en licitaciones públicas como el caso de la empresa de seguridad privada COSASE. 

Pero en líneas generales, se ha presentado como el "presidente de los salvadoreños" y no de un partido (por lo menos en el imaginario discursivo). Al contrario de lo que caracterizó a los gobiernos de ARENA que claramente respondían a los intereses de la cúpula empresarial y dirigentes del partido. 

Es clave que el próximo presidente busque acuerdos con todos los sectores de la sociedad. Todos!

El tercer candidato, Elías Antonio Saca, conocido popularmente por Tony Saca, fue presidente de El Salvador  entre 2004-2009. Es empresario de medios y a pesar de concluir su mandato en 2009, se dedicó a través de sus cadenas de radios a proyectarse sutilmente en la política salvadoreña. Este candidato por el movimiento Unidad, argumenta que la falta de liderazgos en el país, lo llevo a lanzar nuevamente su candidatura. Se presenta como una opción para romper con la polarización en el país. Teniendo en cuenta que las elecciones presidenciales en El Salvador históricamente se definieron entre los partidos tradicionalmente mayoritarios, ARENA y el FMLN. Saca confía en convertir al movimiento Unidad en la primera fuerza política del país.

La gestión de Saca como presidente se caracterizó por un gobierno con “sentido humano” donde “lo social era la base de todo”.  Así como fue cercano a la gente, también se puso en evidencia que fue un gobierno cercano a la corrupción: obras inconclusas, funcionarios de su gobierno con conexiones con el crimen organizado, narco-barriles, narco-funcionarios… de acuerdo con los cables diplomáticos dados a conocer por Wikileaks, la Embajada de Estados Unidos en El Salvador desconfiaba de la probidad de Saca, por ello, los flujos de cooperación internacional de este país se redujeron.

De izq a der: Tony Saca, Salvador Sánchez Céren y Norman Quijano.


Así las cosas, entre  estos tres candidatos se encuentra el futuro presidente de El Salvador. A menos de 7 meses para celebrar las elecciones, los candidatos tienen el gran desafío de no ofrecer más de lo mismo. Sin embargo, no se observan mayores cambios en las promesas de campañas, que  van desde la necesidad de reactivar el agro hasta la promesa que la selección de fútbol de El Salvador clasifique a un mundial.

En democracias minimalistas, el ciudadano solo importa en período de elecciones. En El Salvador, tal cosa ocurre. En tiempos electorales, los candidatos están conscientes de las necesidades de la población. Realizan giras por todo el país, se vuelven cercanos al “pueblo”, parecen tener claridad de lo que conviene para el país. Pero pasadas las elecciones se vuelven como cáscaras vacías. Las promesas se esfuman.

Los tiempos cambian. La sociedad salvadoreña tiene una gran responsabilidad en la forma como se ha venido haciendo política en este país. Valdrá la pena que la ciudadanía consulte  a los candidatos cómo se concretarán las promesas de campaña, exigiendo propuestas de políticas públicas claras.  

Es positivo para la democracia salvadoreña que en los últimos años, han surgido diferentes expresiones desde la sociedad civil particularmente de jóvenes que reclaman mayor acción de parte de las instituciones del Estado y que se respete la institucionalidad. A pesar de ello, los políticos descaradamente continúan abusando de su poder y manejan al Estado a su conveniencia. Por lo que el reto para este tipo de organizaciones será además de quejarse. Proponer y actuar conjuntamente con sus pares, sobre la base de las necesidades del país, y no sobre agendas partidarias de corto plazo.

Valdría la pena que la sociedad salvadoreña asuma su parte. Y esto empieza por entender que la democracia no solo se limita al ritual de las elecciones cada cierto período, y que los "políticos" no vean al Estado, como el gran botín. 

Todo esto puede sonar idealista. Pero si no se comprende que la democracia no se constuye sola sino que requiere participación ciudadana y avanzar en lo que supone el mundo democrático (rendición de cuentas, transparencia, libertad de expresión, derechos humanos, etc.)  Se cae en la simpleza de castigar o premiar a quienes nos representan en cada elección. Limitando a la democracia, que va más allá de las elecciones, a una fiesta "cívica", a un ritual. El divorcio entre el ciudadano y la política  no permite que la llama del “espíritu democrático” que se enciende en vísperas de elecciones perdure en el tiempo y se transite a una democracia más allá de su dimensión electoral.



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(Aclaración: son 5 candidatos inscriptos. Pero en este artículo solo se hace referencia a los 3 candidatos principales que de acuerdo a las últimas encuestas estarían disputando la presidencia)