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6 nov 2013

Relaciones internacionales dominadas por la supremacía y los escollos para la paz en Siria

TOMADO DE ARGENPRESS

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Si existe un área del conocimiento que ha permanecido como suspendida en un estado de hibernación en el período post guerra fría anterior, es aquella de las relaciones internacionales. Como cuerpo teórico y académico en primer lugar y como instrumento de política exterior en determinadas instancias, ha debido enfrentar problemas en un mundo que se presenta con contradicciones inconmensurables excepto en un plano: la necesidad por la supremacía de cualquier nación en el área que sea.

Desde el realismo duro o blando, el idealismo con acento en lo ideológico, al constructivismo liberal o el puesto de moda “poder atractivo y persuasivo”, han sido constructos de análisis que se han estrellado en conflictos como en la Ex -Yugoslavia, en el África y especialmente en las ocupaciones en Afganistán e Irak. Ahora con Siria y una guerra artificial prolongada a la fuerza para derrocar un gobierno, esos constructos se estrellan nuevamente.

El sistema de vigilancia planetaria implantado por Estados Unidos después del 11 de septiembre de 2001 se debe agregar como otro factor determinante que altera las condicionantes y los supuestos con que se analizan y administran las relaciones internacionales.

Como que el cerrado núcleo de guerra fría con su eje de paz y contención al holocausto nuclear, al abrirse hacia libertad, democracia y mercados, convirtiera al antiguo orden mundial en una anarquía dislocada y sin límites en donde prima la desconfianza. Y, como para ponerle freno al desenfado, en medio del evidente progreso hay como un regreso brusco a la Edad Media con algunas pinceladas del Príncipe de Macchiavello en eso de consolidar supremacía. Estados Unidos encabeza este proceso que consiste en más caos que orden y en este sentido el único beneficiado es su poderío bélico y su problemática economía.

La naturaleza del actual escenario internacional consiste en una transición compleja y lo de Siria es un ejemplo directo y claro. Desde un mundo bipolar rígido, observamos la construcción de una multipolaridad aún con rasgos indefinidos en materia de orden mundial y sistema de equilibrios. Arabia Saudí aspira a la supremacía regional a toda costa y paradójicamente en alianza con Israel, algo impensado 20 años atrás. Es tan fuerte el afán sionista por dominar la zona que entra en alianza con la monarquía Saudí, una de las más retrógradas en el mundo árabe, para asumir el rol de potencias regionales.

Los niveles de supremacía de una nación o un grupo de naciones respecto a otras naciones, o de una región respecto a otra, se hace cada vez más evidente en diferentes planos: económico, energético, demográfico, territorial, tecnológico, cultural, capital humano y demográfico, aunque fundamentalmente en el bélico. En el caso de esta región convulsionada hace bastante tiempo, el predominio bélico se ha hecho evidente.

Lo que se constata es el desarrollo de una globalización que ha limitado la capacidad de los estados para administrar sus economías, sus riquezas, determinar sus estrategias de desarrollo y protegerlos de variadas formas de desintegración, una de ellas como la que observamos en Siria, en Irak, la que se incuba en Egipto. Se observan niveles de desequilibrios incidiendo en un sistema de relaciones internacionales cada vez más complejo y menos democrático.

¿Habrá Ginebra II para el pueblo Sirio?

La reciente visita del secretario de estado estadounidense John Kerry a Arabia Saudí y las declaraciones oficiales de estas naciones desnudan ese rasgo de la operación que fracasó y se inscriben en ese clima de beligerancia generado por los propósitos de supremacía a toda costa, aun habiendo perdido la guerra.

Ambos encargados de las relaciones internacionales de sus países, Kerry y su par Saud al-Faisal, coincidieron en que compartían un objetivo común y que no era otro que el acabar con el gobierno en Siria. Este ha sido el factor clave que ha prolongando inicio de la conferencia Ginebra II y poner fin a la guerra. Como que después de las destempladas declaraciones del representante de la diplomacia Saudí, se hubieran acabado los intersticios y las capas de cebolla y mucho haya quedado al descubierto.

Eso de poner fin a la guerra en Siria después de una negociación política para una transición que implica cambio de gobierno a través de elecciones se puede prestar a confusión. Los supuestos son demasiados.

En primer lugar, en el plano inmediato significa que la oposición política al gobierno Sirio tiene el poder de llamar a los 10 y más grupos armados para detener el fuego y la insurrección. En segundo lugar y lo más importante, que los seis países liderando la aventura de derrocar al presidente Sirio podrán fin al plan. Es difícil un acuerdo entre Estados Unidos, Israel, Francia, Reino Unido, Turquía y Arabia Saudí para suspender la guerra si la presa mayor – Bashar al Assad- permanece en el poder, aunque sea un día después de Ginebra II. El líder de la Coalición Nacional Siria (CNS), Ahmad Jarba, dijo el domingo que su grupo no asistiría a la conferencia si Irán participa en Ginebra II y si no hay un plan específico para que Assad abandone la presidencia. Estas demandas fueron consideradas una provocación, anunció el ministro ruso de asuntos exteriores, Sergei Lavrov el pasado martes.

El tercer supuesto es el de la actividad terrorista y de quiénes o que países mejor dicho, se hacen responsable de suspenderla.

Es más que probable que en esta guerra plena de sorpresas y giros a la vuelta de la esquina y a espaldas de lo conversado, nos depare más sorpresas aún. El test consistirá cuando las partes que sean lleguen a la mesa de negociaciones, declaren el fin a la guerra y ésta continúe por el carril en que ha estado funcionando, sin que nadie impida la actividad terrorista que ha sido el baluarte del plan de derrocar al gobierno. Esta es la incógnita mayor en el plano formal de la diplomacia de las naciones que han sustentado el plan de guerra a Siria, incógnita hasta cierto punto porque si la actividad terrorista se detiene es porque en algún cuartel se dio la orden y en ese cuartel claramente se “cocina” el poder. ¿Cuál o cuáles de los países que entraron en el plan, asumirán haber actuado en connivencia con el terrorismo?

En este sentido la parte Saudí pareciera estar fuera de control literalmente y el objetivo de su par estadounidense John Kerry no podría haber sido otro que contener a un enardecido gobierno Saudí que reconocidamente ha contribuido en forma crucial a la prolongación del conflicto en Siria. Especialmente gravitante ha sido el envío de armas a esa fuerza multinacional armada compuesta por terroristas y fanáticos religiosos. Hay una desesperación en los promotores de este plan de derrocamiento porque el tinglado se está desarmando a medida que el ejército sirio controla las partes más neurálgicas del país y la oposición pierde legitimidad con la población siria.

De llevarse a cabo exitosamente la conferencia de Ginebra II para la paz en Siria y que efectivamente se acuerde un plan de transición política hacia una democracia decidida por los sirios en forma abierta, estaríamos en presencia de un paso significativo en democratizar las relaciones internacionales. Sería un regreso a respetar la Carta de Naciones Unidas y un triunfo de un mutilado multilateralismo. Estados Unidos es fundamental para que esto ocurra. Rusia está haciendo su parte.

El sacrificio Sirio merece reivindicar patrones internacionales con equilibrios de poder y contención a supremacías destructivas. Son principios que sustentan el orden mundial consagrado en la Carta de Naciones Unidas. La guerra que aún se mantiene artificialmente en Siria para derrocar el gobierno, exhibe con realismo la ausencia de democracia en las relaciones internacionales. También describe la prevalencia de la supremacía como el factor principal que impide ese desarrollo. Por el factor del terrorismo y esa prolongación artificial sin apoyo popular en Siria, la guerra ha dejado de ser la operación sofisticada que se entramaba detrás de las llamadas revueltas populares bajo el logo de primavera árabe.
Fuente: http://www.argenpress.info/2013/11/relaciones-internacionales-dominadas.html

17 ago 2013

'Colombia debe aprovechar la ola de cambios': Fareed Zakaria

Analista dice que el país puede seguir el camino de desarrollo que han abierto naciones como México.

Pocos analistas en el mundo de hoy inspiran tanto respeto como Fareed Zakaria. Nacido en Bombay (India) y con un doctorado de la Universidad de Harvard, su carrera se forjó en Estados Unidos.
Así, ha ocupado posiciones de prestigio en el mundo académico, aparte de haber sido columnista de 'Newsweek' y autor de varios libros. Actualmente es uno de los editores de 'Time' y anfitrión de un programa en CNN, además de columnista del 'Washington Post'.
La semana pasada, Zakaria fue invitado a la asamblea anual de la Andi en Pereira, en la que fue su primera visita al país. Durante dicho evento, habló en exclusiva con EL TIEMPO.
¿Cuál es su opinión de lo que está ocurriendo en Egipto?
Lo que veo en el mundo árabe no es una democracia liberal sino iliberal, que no solo se ha visto en Egipto. En Irak hay una mayoría chií que ha suprimido brutalmente a la minoría suní y que ha llevado a los kurdos a crear su propio país, aunque no lo llamen así. Si vemos lo que sucede en Siria, es esencialmente parte del mismo drama. Una minoría manejando el régimen y una mayoría intentando rebelarse, pero luego otras minorías se preguntan cómo sería su vida en una Siria democrática.
¿Cuál es el desafío?
Todos estos países tienen el mismo reto. La democracia ha pasado a convertirse en la tiranía de las mayorías, de la religión, del islam político. No hay espacio ahí para una libertad genuina. Y va a ser difícil superar esta situación porque el ejército egipcio no ve la necesidad de hacer concesiones. Porque cuando se mata a más de 600 personas, cómo se hace para traer a estas personas a la mesa. Los Hermanos Musulmanes ganaron las elecciones presidenciales, las parlamentarias y el referendo con 64 por ciento de los votos en el mismo año. Hay millones de personas en Egipto que los apoyan y las condiciones están dadas para tener un país profundamente dividido.
¿Entonces, la primavera árabe no floreció?
Acabó siendo una estrella fugaz. Habría que decir que un movimiento popular que puede exigir una democracia, pero que solo alcanza uno de sus componentes, como son las elecciones, no es suficiente. Mientras no haya valores internos, como el liberalismo, la protección de las minorías, de los derechos individuales, de los derechos de las mujeres, no se va a conseguir algo genuino.
¿Por qué debería importarnos en Colombia lo que sucede en Egipto?
Hay varias razones. La primera es que cualquier cosa que ocurra en el mundo árabe tiene un impacto sobre el precio del petróleo. Un alza súbita impactaría a la economía global, así beneficie a países productores como Colombia. La otra razón es el reto de la democracia, que ha sido una realidad en muchos países latinoamericanos donde ha habido líderes populistas que a menudo han hecho cosas antidemocráticas.
¿Tiene un ejemplo en mente?
Chávez fue muy popular y ganó las elecciones. Y, sin embargo, en su mandato tomó medidas que golpeaban la democracia. Es por eso por lo que todos necesitamos un lenguaje común para combatir estos retos. El solo hecho de ganar unas elecciones no debería significar legitimidad para hacer cualquier cosa.
Pasando a otro tema, un informe reciente mencionaba que este año las economías desarrolladas le aportarán más a la economía mundial que las emergentes ¿Se acabó la fiesta en esta parte del mundo?
Hay que tener en cuenta la diferencia entre las tendencias cíclicas y seculares de la economía. Estamos en un punto en el que los países emergentes han tenido un alto crecimiento en los últimos años y están enfrentando un bajonazo cíclico. Como una tendencia más amplia y duradera, el crecimiento de los países emergentes es el gran cambio de nuestra época.
¿A qué se refiere?
Estos países en desarrollo representaban el 15 por ciento del producto mundial hace 20 años, hoy en día aportan el 40 por ciento y van a representar el 50 por ciento en los próximos cinco años. China generaba el 1 por ciento del PIB global y ahora contribuye con 9 por ciento. Entonces sí, se ha dado este enorme cambio, y sí, en un nivel cíclico estamos viendo cómo los mercados emergentes van más lento y al mismo tiempo Japón, Europa y EE. UU. están en una mejor situación.
¿Es serio ese contraste?
Yo no le daría tanta importancia. A fin de cuentas, economías poderosas como la alemana tendrán que enfrentar un estancamiento en su población. En Japón tienen que lidiar con problemas estructurales significativos, como una situación demográfica terrible. Este crecimiento del mundo desarrollado del que se habla trata en esencia de la recuperación de EE. UU. Lo demás es muy débil.
China sigue siendo un enigma para la mayoría de los analistas. ¿Va a seguir creciendo?
Siempre he sido optimista sobre China, pues creo que ellos tienen unos elementos inusuales en la historia. La mayor parte de los dictadores han sido como Ferdinando Marcos en Filipinas o Chávez en Venezuela, pero China ha sido guiada con disciplina, orientada al largo plazo, con planeación y usando el mercado de una forma muy efectiva. Como resultado, han crecido más rápido que cualquier otro país del mundo. No creo que China se vaya a estrellar.
¿Qué viene para ellos?
Es una economía muy fuerte, pero van a sufrir un bajón y pienso que estamos presenciando el fin del gran auge de la manufactura en China. Esta, que fue la gran historia económica del planeta en los últimos 30 años, va a cambiar. Los costos laborales se han elevado mucho. La energía, el transporte se han incrementado, y creo que el gobierno chino buscará un giro hacia el consumo interno como motor económico.
¿Qué consecuencias puede tener?
Habrá que ver quién va a ocupar ese lugar. Ya se está dando la competencia. Pienso que Colombia tiene una gran oportunidad. México ya está convirtiéndose en un beneficiario de ese cambio: es vecino de EE. UU., tiene bajos costos de energía y ha encontrado la forma de hacer reformas que lo hacen atractivo. Pero no hay una razón para creer que Colombia no tenga cómo entrar.
¿Por qué es optimista frente a Estados Unidos?
El asunto con EE. UU. es que siempre sorprende a la gente. Son campeones mundiales en autocrítica. Es un país muy extenso con gente muy diversa, pensando en lo que está pasando en su territorio. Es la nación más rica, con mayor flexibilidad, de lejos. Mire la tecnología y pregúntese cuáles son las empresas que van a dominar el sector. Todas vienen de Estados Unidos. Incluso más ahora que hace 20 años.
¿Qué otras fortalezas tiene?
Estados Unidos es el único país rico en el planeta que sigue aumentando demográficamente. El aspecto competitivo de esta nación rápida y continental es mucho más vibrante que lo que la gente percibe. Mire a Nueva York: el plan científico del alcalde Bloomberg es el más extenso desde la creación de la Nasa en los años cincuenta. Si junta los elementos, se va a preguntar qué otro país tiene tantas cosas sucediendo, y parece difícil encontrar uno.
Usted mencionó que América Latina puede beneficiarse de lo que ocurre en China, pero si mira las cifras las exportaciones, son primarias en su mayoría. Ahora que no tenemos el viento a favor, ¿qué le espera a esta región?
Creo que para esta región el manejo económico nunca ha sido mejor. Puede devolverse a cualquier período y verá que esta es una época dorada de la macroeconomía en Latinoamérica. Encuentra que hay líderes muy bien preparados, muy conectados con los retos. Y no es solo en la banca, también en los ministerios de finanzas, de relaciones. En el caso de México, de Colombia, Brasil o Perú, todos están mejor administrados que lo que lo han sido en períodos anteriores. Y esa es la buena noticia.
Lo que le espera a América Latina
¿Qué falta?
El reto es que hay un despertar político, se han elevado las expectativas, la gente espera más de sus gobernantes y quiere protección de las fuerzas de la globalización y el cambio tecnológico, y esto puede retardar el crecimiento económico. De cómo se maneje este reto de las exigencias populistas dependerá el resultado.
¿Cuál es su consejo?
Cuando vengo a Latinoamérica, la gente está enterada de lo que ocurre en el mundo, entonces la pregunta es cómo beneficiarse de esto. Para eso hay que abrir mercados, poner énfasis en la educación y mover la cadena de valor. Creo que es lograble. México ha abierto un camino que Colombia puede seguir.
¿Qué piensa de las manifestaciones recientes en Brasil?
Honestamente, creo que se sobreinterpretan este tipo de cosas. Tengo una regla simple en política: cuando un partido lleva diez años al poder, la gente se agota. Sea Margaret Thatcher o Tony Blair. En Turquía, los mismos llevan 11 años en el poder; Lula más Dilma, en Brasil, hacen más de diez años. La opinión siente que sus líderes se han vuelto arrogantes, que alguien se apropió del mando, y en muchos casos es cierto. En Brasil enfrentaron retos muy serios, como sucedió en Turquía y como sucedió en Israel, y estas protestas son más inherentes al sistema que contra el sistema. En cambio, mire lo que ocurrió en los países árabes: cuando el régimen no tiene legitimidad, la misma clase de protestas lo destruyen. Las protestas son saludables para una democracia.
¿Qué tan optimista es frente al futuro?
Creo que estamos en un momento extraordinario. No tenemos una guerra mundial, no tenemos una guerra fría, no tenemos una competencia entre ejércitos. Eso ha creado una plataforma de paz y estabilidad, algo en lo que la gente no piensa demasiado, pero por supuesto ustedes en Colombia saben que cuando hay un conflicto nada es posible.
¿Y qué es posible?
En tantos países se empieza a notar esta nueva clase global, conectada al mundo, capaz de hacer negocios internacionales, a un nivel que antes considerábamos solo se podía hacer en Occidente. Solo estamos comenzando a ver esto. Imagínese los cambios tecnológicos que veremos en los próximos diez años. Y si usted cree, como yo, que estos cambios tienen que ver principalmente con la difusión del conocimiento, vamos a dar un giro de 180 grados.
Pero no todo es positivo...
Sin duda, habrá muchas dificultades, no pretendo ocultarlo. Pero los problemas más grandes van a estar más ligados a los recursos, al clima, y no los minimizo. Sin embargo, creo que son retos más llevaderos que otros como la guerra, las hambrunas y la pobreza.
¿India es la próxima promesa?
India es al mismo tiempo la más esperanzadora y la más frustrante nación del mundo. Es el país que más debería beneficiarse del estancamiento en China, porque es enorme y muy pobre, con una mano de obra muy barata. Tiene un liderazgo empresarial muy eficiente y muchas compañías indias son de nivel mundial, algunas más poderosas que las chinas. Y, sin embargo, es tan frustrante porque tiene todos los problemas de una democracia. Es decir, cada pequeño grupo tiene su cuota de poder, lo que hace muy difícil adelantar procesos. La infraestructura no se construye, los subsidios no se controlan, el gobierno no consigue poder el fisco en orden, así es que creo que estarán por debajo de lo que podría esperarse, pero aun así les va a ir bien porque tienen una gigantesca demanda doméstica. Tiene un sector privado creativo e innovador que encuentra la forma de salir adelante en medio del caos. Pero tiene muchos cuellos de botella. Y la única forma de lidiar con el desempleo en un país grande, es con la manufactura. Si quiere emplear a millones de personas, esa es la forma de hacerlo. Tiene que ser de clase mundial en su industria.
¿Qué hay de África?
Antes solía pensar que África era un continente olvidado y que la gente no se estaba centrando lo suficiente en las extraordinarias oportunidades que hay ahí. Ahora me preocupa lo contrario, todos parecen tan entusiastas con África y creen que va a ser la siguiente gran historia de crecimiento y siento que hay que ponerle ciertas cualificaciones. Mil millones de personas dentro de poco, con un muy bajo ingreso y muy altas aspiraciones. Claro que va a haber crecimiento, pero los gobiernos deben dejar de cometer graves errores y permitirle avanzar al sector privado.
¿Cuál sería la razón de que crezca?
Con una producción tan alta de materias primas, África sin duda tiene que crecer. La pregunta es si la calidad del gobierno va a estar a la altura de los retos, entre ellos manejar la macroeconomía y la microeconomía y en ese frente, hay muy poco que señalar como un verdadero caso exitoso. Hay un par de lugares, pero en países más pequeños. Ruanda es una historia magnífica, están creciendo 10% al año. Pero es un país de 11 millones de personas. Botsuana también tiene una historia interesante. De nuevo, pequeño país. Los grandes países, Suráfrica, Nigeria, Kenia, tienen retos mucho mayores. Entonces hasta no ver un cambio radical en esos países, no me atrevo a afirmar que África va a ser la próxima promesa. Va a crecer, y quizá porque la imagen del continente sigue siendo negativa, va a sorprender a muchos, pero todavía tiene muchas reformas que hacer.
Ricardo Ávila
Director de 'Portafolio'

4 jul 2013

Desafío al neoliberalismo

Por Mario Rapoport *
Publicado en Página12 el 30/06/2013


En la década de los noventa la ideología globalista, alentada por la caída del Muro de Berlín, llegó a creer que el fin de la historia, al menos en sus grandes relatos, había llegado. Y se atrevió a concebir los principales conflictos de los siglos XIX y XX –las crisis económicas, las guerras, las intervenciones unilaterales y las resistencias nacionales, la descolonización y las rebeliones sociales– como últimas expresiones de la irracionalidad del hombre frente a la marcha irresistible del progreso técnico y de la libertad económica. Según esta visión, si antes había habido historia, en el sentido de la evolución y el cambio cualitativo de los procesos sociales, ya no la había o era un “mero residuo tribal” de épocas pasadas. Un “pensamiento único”, de matriz neoliberal, se afirmaba en las visiones fundamentalistas de la globalización, impidiendo la comprensión profunda del presente y del pasado.

La proclamación, al mismo tiempo, de la pérdida de importancia de los Estados-nación, descartaba el interés en estudiar las relaciones internacionales, reemplazadas por el análisis de las combinaciones entre lo “local” y lo “global”. De paso, se suprimían de un plumazo los esquemas centro-periferia, las nociones de dependencia e imperialismo, la desigualdad entre naciones y pueblos.

Una multitud de libros y trabajos ensayísticos, económicos, políticos o filosóficos justificaban ese pensamiento y mandaban al arcón de los recuerdos aquellos paradigmas que se consideraban obsoletos.

Sin embargo, la casi simultánea caída de las Torres Gemelas y el derrumbe financiero de las punto.com; la invasión de Irak, con un pretexto falso, en busca de petróleo y posiciones geopolíticas en la región; distintos episodios del largo conflicto en el Medio Oriente y, finalmente, la profunda crisis en la que se debate hoy la economía mundial constituyeron nuevos escenarios reales que reverdecieron las problemáticas del pasado.

Pero aun antes de estos episodios, que los magos del neoliberalismo no pudieron explicar, fueron surgiendo corrientes intelectuales que constataron las falacias de esos argumentos y se dedicaron a investigar empíricamente y a reflexionar teóricamente sobre la particularidad histórica del nuevo escenario internacional, que incluía otros actores además de los Estados.

El desarrollo de la disciplina de las relaciones internacionales se abrió paso así en polémica con esas visiones inmovilistas y a-históricas. En el caso de la economía, debemos enumerar distintos fenómenos que conforman el objeto de estudio, como el análisis de los conceptos de hegemonía y dependencia; de los desniveles en los procesos de desarrollo, riqueza y pobreza de las naciones; de los efectos asimétricos de la globalización económica y financiera; de la presencia cada vez más preeminente de actores económicos globales como las empresas multinacionales o los organismos financieros internacionales (FMI, Banco Mundial); de los desequilibrios creados por los movimientos de capital y por el rol desigual del comercio exterior; de la recurrencia de crisis económicas regionales o mundiales.

Asimismo, la estrecha vinculación entre las políticas externas e internas; la diversidad de intereses y estrategias involucrados en las relaciones bilaterales o multilaterales y el peso económico en los vínculos diplomáticos, son elementos esenciales en los estudios e investigaciones tanto históricos como coyunturales del sistema internacional.

En América latina, y especialmente en el Cono Sur del continente, tuvo un avance significativo en las últimas décadas. Nos referimos al proceso de integración regional, su evolución y vicisitudes, así como a las nuevas políticas internacionales surgidas como una consecuencia del mismo.

El aliciente ofrecido por esa experiencia, catapultó una profusión de estudios e investigaciones sobre la relaciones entre los diferentes países de la región, desde el común origen colonial hasta el presente, con avances empíricos e interpretativos importantes, tratando de superar las visiones neoliberales que enfocaban esos procesos integrativos como meros “subproductos” de la mundialización.

Así como las políticas exteriores de la década de los noventa constituyeron el reflejo que en el plano económico interno habían adquirido los acreedores externos y los organismos financieros internacionales, las nuevas políticas económicas, de corte heterodoxo, que surgieron en la región en la última década abrieron un mayor espacio para la afirmación del interés propio y retomaron, en el marco de la integración de los espacios vecinos y de la diversificación de las relaciones internacionales, la aspiración de lograr mayores niveles de autonomía nacional y regional.

Lo más importante es que se fue destacando la pertinencia del Cono Sur como un territorio en el que los condicionantes geográficos se convierten en un escenario modelado por la historia en sus diversas dimensiones. Se reveló así, a través de nuevos estudios, una formación regional donde las diversas naciones comparten un pasado en algunos aspectos semejante y un presente con problemáticas comunes.

Por otra parte, la historia de la región y de sus relaciones encuadra y conduce a un abordaje comparativo de los procesos de cada país, destacando similitudes y diferencias, y constituyendo un aporte al conocimiento de las propias historias nacionales desde una perspectiva más amplia.

Ello ha permitido cuestionar una imagen tradicional que las clases dirigentes argentinas se complacieron en presentar de sí mismas y del país desde fines del siglo XIX, con el mito de la excepcionalidad de la Argentina “blanca”, de “europeos trasplantados”, que daba la espalda a América latina para tener los ojos puestos en Europa.

De allí el efecto liberador en el terreno científico y cultural, del abordaje comparativo de nuestra historia con la de otros países sudamericanos en el marco de una historia común. No es una virtud menor el hecho de que el desarrollo de los estudios sobre relaciones bilaterales e interregionales en el Cono Sur haya potenciado y a la vez resultado del esfuerzo conjunto y el diálogo intelectual, en un marco interdisciplinario, de investigadores y estudiosos de toda la región.

Un ejemplo de ello son las Jornadas que con el título “América Latina y los caminos de inserción en el escenario mundial” se desarrollarán la semana próxima en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, festejando los veinte años de existencia de la Asociación Argentina de Historia de las Relaciones Internacionales, con cinco mesas redondas en el que participarán algunos de los más destacados especialistas en el tema de América latina y el mundo. A lo que se agrega la presentación de más de cien ponencias de toda la región y de otros países, en paneles temáticos donde se discutirán los aspectos más relevantes de la agenda internacional y latinoamericana en términos históricos y de la coyuntura presente

* Economista e historiador, director del Instituto de Estudios Históricos, Económicos, Sociales e Internacionales del Conicet-UBA.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-6923-2013-06-30.html