8 mar 2013

A propósito del Día internacional de la Mujer. Palabras del Secretario General de la ONU

"Declaramos que juzgaremos los crímenes que se cometan contra las mujeres, y que nunca permitiremos que sean castigadas por los abusos que han sufrido", señala Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas.



Al celebrar el Día Internacional de la Mujer, debemos mirar hacia atrás, hacia el año que acaba de terminar, en que se cometieron atroces crímenes de violencia contra las mujeres y las niñas, y preguntarnos cómo hacer para asegurar un futuro mejor.
Una joven fue víctima de una violación en grupo. Otra se suicidó para evitar sufrir una vergüenza que deberían haber sufrido los autores de la violación. Jóvenes adolescentes fueron muertas de disparos de armas de fuego efectuados a corta distancia por tener la osadía de pretender recibir educación.
Estas atrocidades, que con justicia desencadenaron indignación a nivel mundial, son parte de un problema mucho mayor que se encuentra generalizado prácticamente en todas las sociedades y que se da en cada ámbito de la vida.
Miren a su alrededor, a las mujeres que tienen cerca. Piensen en las mujeres de sus familias y comunidades que ustedes aprecian, y entiendan que existe una probabilidad estadística de que muchas de ellas hayan sido víctimas de violencia en su vida. Muchas más han consolado a una hermana o amiga y compartido su dolor y enojo tras haber sufrido una agresión.
Este año, en el Día Internacional de la Mujer, traducimos nuestra indignación en medidas concretas. Declaramos que juzgaremos los crímenes que se cometan contra las mujeres -y que nunca permitiremos que sean castigadas por los abusos que han sufrido. Renovamos nuestro compromiso de luchar contra esta amenaza mundial a la salud donde quiera que aceche, en hogares y empresas, en zonas de guerra y plácidos países, y en las mentes de las personas que permiten que la violencia continúe.
También hacemos una promesa especial a las mujeres que se encuentran en situaciones de conflicto, en que la violencia sexual se convierte con demasiada frecuencia en un instrumento de guerra orientado a humillar al enemigo destruyendo su dignidad.
A esas mujeres decimos: las Naciones Unidas están con ustedes. Como Secretario General, insisto en que el bienestar de todas las víctimas de la violencia sexual que se produce durante un conflicto debe ser uno de los principales objetivos de nuestras actividades, y doy la instrucción a mis asesores de más alto rango de que den a las medidas que se adopten para luchar contra la violencia sexual un lugar prioritario entre todas nuestras actividades de fomento, mantenimiento y consolidación de la paz.
El sistema de las Naciones Unidas está avanzando en nuestra campaña "Unidos para poner fin a la violencia contra las mujeres", que se basa en la simple aunque sólida premisa de que todas las mujeres y niñas tienen el derecho humano fundamental de vivir sin violencia.
Esta semana en Nueva York, en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, el mundo está celebrando la asamblea de las Naciones Unidas de mayor envergadura que se haya realizado jamás para poner fin a la violencia contra las mujeres. Aprovecharemos al máximo esta reunión, y seguiremos insistiendo en que se logren avances hasta mucho después de que haya concluido.
Agradezco a los numerosos gobiernos, grupos y personas que han contribuido a esta campaña e insto a todos a unirse a nuestro esfuerzo. Sea que donen sus fondos para una causa o presten su voz para clamar con indignación, ustedes pueden ser parte de nuestro esfuerzo mundial para poner fin a esta injusticia y proporcionar a las mujeres y las niñas la seguridad y libertad que merecen.

Ban Ki-moon
Secretario General
Naciones Unidas

7 mar 2013

De El Salvador a Irak: el "asesor" de los escuadrones de la muerte


BBC

Redacción
BBC Mundo
 Jueves, 7 de marzo de 2013

James Steele (der) junto a Adnan Thabit (centro) ex jefe de los comandos especiales de la policía iraquí.
James Steele (der.) y el ex jefe de los comandos especiales de la policía iraquí, general Adnan Thabit (centro).


Un veterano de la guerra en El Salvador fue el hombre elegido por el gobierno estadounidense para entrenar escuadrones paramilitares en Irak responsables de torturas, según un documental coproducido por el Servicio Árabe de la BBC y el periódico británico The Guardian.

"Cuando supe que James Steele iría a Irak pensé que implementarían allí lo que se conoce como la 'opción salvadoreña' y eso es exactamente lo que sucedió. Me quedé desolado, porque sabía que ocurrirían en Irak las atrocidades que ocurrieron en El Salvador"
Celerino Castillo, ex agente de la oficina antinarcóticos de EE.UU., DEA, en El Salvador
El programa, emitido el miércoles, relata lo que describe como "una de las grandes historias no contadas de la guerra en Irak", un conflicto que a diez años de la invasión al país árabe ha dejado más de 120 mil muertos, incluyendo cerca de 4.400 soldados estadounidenses.

El documental, titulado "James Steele, el hombre misterioso de EE.UU. en Irak", investiga no sólo cómo Washington "financió una letal fuerza paramilitar para combatir a los opositores a la presencia estadounidense", sino "la historia del hombre enviado por el Pentágono al país árabe por su experiencia en operaciones de contrainsurgencia en territorio salvadoreño".
"Cuando supe que James Steele iría a Irak pensé que implementarían allí lo que se conoce como la 'opción salvadoreña' y eso es exactamente lo que sucedió. Me quedé desolado, porque sabía que ocurrirían en Irak las atrocidades que ocurrieron en El Salvador", dijo uno de los entrevistados, Celerino Castillo, exagente de la oficina antinarcóticos de EE.UU., DEA, en El Salvador, entre 1984 y 1991.

¿Pero quién es James Steele y por qué fue elegido por el Pentágono para ir a Irak?

Asesor en El Salvador

El documental relata que Steele sirvió en la guerra de Vietnam, donde integró el regimiento Black Horse entre 1968 y 1969. Pero fue en el conflicto salvadoreño donde ganó su reputación de experto en contrainsurgencia.
"Nada se movía en El Salvador sin la autoridad de Steele y el objetivo era erradicar la guerrilla"
Celerino Castillo
El coronel Steele llegó al país centroamericano en 1984, como jefe de un grupo de asesores militares estadounidenses que trabajaban con el ejército salvadoreño.
Celerino Castillo destaca que por ser Steele comandante del grupo de asesores en El Salvador "nada se movía sin su autorización y el objetivo era erradicar la guerrilla. Está bien documentado que se cometieron grandes masacres".
Los productores de la BBC plantearon las acusaciones a James Steele, pero no recibieron ninguna respuesta.
Al final de la guerra en el país centroamericano, al menos 75.000 civiles habían muerto y un millón de refugiados abandonado el país.
La derrota de la guerrilla fue vista en Washington como un éxito, hasta tal punto, señala el programa, que "un joven y entonces ambicioso mayor de 33 años, David Petraeus, visitó El Salvador para estudiar la campaña de contrainsurgencia".
El documental señala que 18 años después, el ahora general Petraeus, posteriormente comandante de la fuerza multinacional en Irak, recurrió a la experiencia de Steele para combatir a la insurgencia en el país árabe.

Comandos especiales en Irak

En un comienzo los arquitectos de la guerra en Irak no anticipaban una insurgencia, por lo que enviaron policías civiles retirados como Douglas Brand y Jerry Burke para enseñar técnicas policiales básicas.
Comandos especiales en Irak
La violencia sectaria llegó a cobrar más de 3.000 muertos cada mes en Irak.
Brand llegó a Irak en 2003, el mismo año en que Steele arribó a Bagdad presentándose inicialmente como un consultor en temas de energía, relata el documental.
La intensidad de la insurgencia y el creciente número de soldados estadounidenses muertos sorprendió a Washington. El programa señala que el entonces secretario de Defensa Donald Rumsfeld decidió implementar un cambio de estrategia y armar milicias de chiítas, los viejos enemigos de Saddam Hussein y sus simpatizantes sunitas.
"Rumsfeld decidió que el entrenamiento policial sería hecho por militares", señaló Brand. El resultado fue el surgimiento de los llamados comandos policiales especiales, comandados entre 2004 y 2006 por el general Adnan Thabit.
"Petraeus me visitó y me envió dos asesores, Steele y el coronel James Coffman, y prometió que nos apoyaría. La primera ayuda que recibimos fue un envío de 150 camionetas pick up", le relató Thabit al documental.

"Nos colgaban del techo"

La ciudad de Samarra, uno de los centros de operaciones de los comandos especiales, fue donde un equipo de The New York Times (NYT) constató la conexión entre Steele y las actividades de los comandos.
"Nos quedamos en una base en Samarra y escuché a soldados estadounidenses que decían haber visto prisioneros colgados de barras como animales después de una cacería y habían sido testigos de torturas"
Peter Maass, New York Times
El periodista Peter Maass y el fotógrafo Gilles Peress convencieron al general Petraeus de que les permitiera visitar los comandos en Samarra. Su guía fue James Steele.
"Nos quedamos en una base en Samarra y escuché a soldados estadounidenses que decían haber visto prisioneros colgados de barras como animales después de una cacería y habían sido testigos de torturas", dijo Maass.
Un ex prisionero de Samarra que pidió permanecer anónimo le dijo a la BBC: "Nos esposaban con los brazos por detrás de la espalda y nos tapaban los ojos, nos colgaban del techo hasta que se nos dislocaban los hombros".
Peter Maass recibió un llamado de Steele invitándolo a entrevistar un insurgente saudita y es así como el equipo del NYT logró un acceso sin precedentes al centro de interrogación en la librería de Samarra.
"Entramos y lo primero que ví fue un guardia iraquí golpeando un prisionero, pero me llevaron no al hall principal sino a otra oficina donde trajeron al saudita y había sangre goteando de un lado de un escritorio. Durante la entrevista se escuchaban gritos tan fuertes y aterradores que Steele se paró y fue a ver qué ocurría. Mientras estuvo fuera pararon los gritos, luego volvió y seguimos con la entrevista".
David Petraeus
Petraeus negó tener conocimiento de la presencia de milicias en los comandos policiales.
Muntadher al-Samari, quien fue general del ejército iraquí entre 2003 y 2005, relató al documental cómo quedó consternado por las torturas que presenció y trató de detener en la librería local, donde los comandos policiales interrogaban detenidos.
"Recuerdo un joven de 14 años atado a una de las columnas de la librería con sus piernas por encima de la cabeza. Todo su cuerpo estaba azul del impacto de los cables con los que había sido golpeado", dijo el ex militar iraquí.
En una entrevista con el programa Frontline de la TV pública en EE.UU, PBS, Petraeus afirmó: "No vi milicias en las fuerzas especiales de policía mientras estuve en Irak".
Por su parte, Thabit le dijo a la BBC: "Hasta que yo dejé mi cargo los estadounidenses sabían todo lo que hacía, sabían lo que pasaba en los interrogatorios y parte de la inteligencia sobre los detenidos provenía de ellos. Están mintiendo".

"Testigo de tortura"

De acuerdo con las convenciones internacionales, las fuerzas extranjeras que son testigo de abusos de prisioneros están obligadas a intervenir para intentar detenerlo.
"Uno de los detenidos estaba gritando y Steele justo estaba fuera lavándose las manos, abrió la puerta y vio al prisionero colgando de sus piernas cabeza para abajo, pero no reaccionó. Cerró la puerta y volvió a la oficina de los asesores"
Muntadher al-Samari, general del ejército iraquí entre 2003 y 2005
Muntadher al-Samari relata un caso específico en que Steele fue testigo de tortura en la base de los comandos policiales en Bagdad.
"Uno de los detenidos estaba gritando y Steele justo estaba fuera lavándose las manos, abrió la puerta y vio al prisionero colgando de sus piernas cabeza para abajo, pero no reaccionó. Cerró la puerta y volvió a la oficina de los asesores", dijo el ex militar.
Un sobreviviente de los interrogatorios asegura que en cierto momento "los comandos comenzaron a liberar algunos detenidos diciendo que volverían con sus familias, pero los mataban y tiraban sus cuerpos en las calles de Bagdad".
Para Jerry Burke, "era obvio que se trataba de actividad criminal a manos de los comandos especiales que estaban eliminando sus opositores y aterrorizando a la comunidad sunita".

"Dispuesto a declarar"

Presunta tortura en Irak
El fotógrafo Gilles Peress y el periodista Peter Maass lograron acceso a los comandos policiales especiales de Irak.
La publicación de miles de cables diplomáticos estadounidenses por Wikileaks en julio de 2005 dejó en evidencia que la embajada en Bagdad informó a Washington sobre el abuso cometido por comandos policiales, según el documental.
Uno de los cables reza: "Nos siguen inquietando los informes de que las unidades comandadas por Thabit se han pasado del límite".
Entre los comunicados divulgados por Wikileaks está una orden militar conocida como Frago 242, que indica a las tropas estadounidenses "notar pero no investigar la tortura de iraquíes por iraquíes salvo que reciban orden de actuar".
"Hasta que yo dejé mi cargo los estadounidenses sabían todo lo que hacía, sabían lo que pasaba en los interrogatorios y parte de la inteligencia sobre los detenidos provenía de ellos. Están mintiendo"
General Adnan Thabit, jefe de los comandos especiales de la policía iraquí entre 2004 y 2006
James Steele y David Petraeus abandonaron Irak en 2005. Un año después la guerra sectaria cobraba la vida de hasta 3000 personas al mes.
Rumsfeld renunció como secretario de Defensa a fines de 2006 y nunca respondió las solicitudes de la BBC para una entrevista. Steele, quien no respondió a ninguna de las solicitudes de la BBC, vive en Texas.
Por su parte, Muntadher al-Samari renunció al ministerio del Interior diciendo temer por su vida y huyó a Jordania. El exmilitar iraquí aseguró que está dispuesto a declarar sobre los acontecimientos que atestiguó en su país.
"Estoy dispuesto a ir a la Corte Internacional y jurar que altos oficiales como James Steele fueron testigos de crímenes contra los derechos humanos en Irak, pero no pusieron fin al abuso ni castigaron a los perpetradores".

BBC
BBC © 2013

6 mar 2013

Frena el Espectaculo de las Armas


Estados Unidos es el mayor comerciante de armas del mundo. Su apoyo a un Tratado Internacional de Comercio de Armas que salve vidas es fundamental. ¡Actúa!
























Estamos en la recta final para que las Naciones Unidas aprueben un Tratado que regule el comercio internacional de armas.

El apoyo de Estados Unidos, como mayor exportador de armas del mundo, a un Tratado sólido que salve vidas es fundamental y ahora tiene la oportunidad histórica de mostrar su firme compromiso con los derechos humanos.

Sin embargo, dentro de sus propias fronteras, la Asociación Nacional del Rifle está intentando boicotear el Tratado, afirmando que vulneraría el derecho de llevar armas, contenido en la segunda enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. Sin embargo el Tratado se ocupa unicamente de las transferencias internacionales y no regulará la tenencia de armas al interior de los países.

La administración Obama debe poner los derechos humanos por encima de los intereses de cualquier grupo que pueda estar haciendo presión en contra del Tratado. Debe dar su firme respaldo para que en 2013 se adopte, en el seno de Naciones Unidas, un Tratado que ponga fin a las transferencias irresponsables de armas y municiones que causan cientos de miles de muertes y atrocidades cada año. Un Tratado que incluya las máximas garantías en materia de derechos humanos.

Pide al gobierno de Estados Unidos que participe de forma constructiva y apoye la negociación final del Tratado Internacional sobre Comercio de Armas.

5 mar 2013

Chávez a fin de cuentas


Por Jon Lee Anderson
Publicado el 5 de marzo de 2013
Foto sin fecha de Hugo Chávez cuando era niño en Barinas, Venezuela. Foto AFP
Foto sin fecha de Hugo Chávez cuando era niño en Barinas, Venezuela. Foto AFP

El presidente venezolano Hugo Chávez Frías, que murió este martes (5 de marzo de 2013) de cáncer a la edad de 58 años, fue uno de los líderes más ostensiblemente provocativos de la escena mundial reciente. Su muerte llega después de meses en los que su salud fue un misterio nacional, tema de ofuscación y rumores; pasó el día de la asunción de su nuevo mandato en una cama de hospital en Cuba. El vicepresidente Nicolás Maduro, quien hizo el anuncio, es uno de los políticos que maniobran ahora para controlar el país, donde habrá elecciones en un mes.
Paracaidista que pasó dos años en prisión después de liderar un fracasado golpe militar contra el gobierno venezolano en 1992, Chávez emergió, tras una amnistía, con una renovada determinación de obtener el poder y buscó el apoyo del veterano líder comunista de Cuba, Fidel Castro, para hacerlo. En 1998, Chávez ganó las elecciones presidenciales venezolanas prometiendo cambiar las cosas para siempre, de arriba a abajo.  Desde que juró el cargo, en febrero de 1999, se dedicó a hacer precisamente eso. Lo que dejó es un país que en algunos aspectos ya no será el mismo y que, en otros, es la misma Venezuela de siempre: uno de los países más ricos en petróleo del mundo, pero socialmente desigual, con gran cantidad de ciudadanos viviendo en algunas de las villas miserias más violentas de Latinoamérica.
Para decir en su favor, Chávez se dedicó encarecidamente a intentar cambiar la vida de los pobres, que fueron sus mayores y más fervientes seguidores. Comenzó por diseñar una nueva Constitución y rebautizar el país. Simón Bolívar, que había combatido para unir a toda América Latina bajo su mando, era el héroe de Cha´vez, y de modo que cambió el nombre del país a República Bolivariana de Venezuela, y de allí en más gastó gran cantidad de tiempo y recursos intentando forjar lo que llamó su “Revolución Bolivariana”. No iba a ser, inicialmente, un emprendimiento socialista o siquiera antiamericano por fuerza, pero en los años siguientes el gobierno de Chávez y su rol internacional se volvieron ambos, al menos en la intención.
Me reuní con Chávez cierta cantidad de veces a lo largo de los años, pero la primera vez que lo vi fue en 1999, poco después de que se había convertido en presidente Venezuela, en La Habana, Cuba, dando un discurso en un salón de la Universidad, con los dos hermanos Castro entre los asistentes –una excepcional aparición—y otros altos miembros del Politburó cubano. Fidel Castro miró y escuchó embelesado durante los noventa minutos en que Chávez habló, estableciendo las bases retóricas para la intensa y profunda relación entre los dos países, y los dos líderes, que pronto seguiría. Ese día, cierta cantidad de observadores presentes en la sala comentaron lo que parecía ser un gran romance entre ambos. Estaban en lo cierto. Chávez, casi treinta años más joven que Fidel, enseguida se volvió inseparable del líder cubano, quien era claramente una figura paternal y un modelo (la familia de Chávez era humilde y de provincias, del interior de Venezuela). Y para Castro, Chávez era un heredero y algo así como un hijo entrañable. Asombrosamente, o apropiadamente, fue Fidel quien advirtió la molestia de Chávez en una visita a La Habana en 2011 e insistió en que viera a un médico –quien pronto descubrió el cáncer de Chávez, un tumor descripto como del tamaño de una pelota de béisbol y en algún lugar de su ingle. Desde entonces, y hasta que regresó a casa en febrero de 2013, ya enfermo terminal, Chávez recibió virtualmente todo el tratamiento de su cáncer en La Habana, bajo estrecho escrutinio de Fidel.
Un showman cálido y afable, con un notable sentido de la ocasión así como de la oportunidad estratégica, Chávez creció en ambiciones y estatura global durante los años de Bush, en los que América latina fue relegada a segundo plano por Washington. Chávez se distanció pronto de la retórica belicosa de la administración Bush tras el 11 de septiembre de 2001 y se tornó crecientemente ácido respecto de las políticas y actitudes del “Imperio” norteamericano. Chávez cerró las oficinas de enlace militar norteamericano en Venezuela y terminó la cooperación con la Drug Enforcement Administration (DEA). Pronto fue más allá, ridiculizando deliciosamente al presidente de los Estados unidos, al que llamaba “Mr. Danger” y “burro”, y a de quien se burlaba regularmente en su programa semanal de televisión “Aló Presidente”,  en el que a veces hizo que gobernar pareciera un reality de televisión (una vez ordenó a su ministro de Defensa que enviara fuerzas venezolanas a la frontera colombiana en vivo en “Aló Presidente”). Un intento de golpe de Estado por una conspiración de políticos de derecha, hombres de negocios y militares, en 2002, detuvo a Chávez de forma breve y humillante, antes de ser liberado y que pudiera reasumir su cargo.
El golpe contra Chávez fracasó, pero no antes de que recibir, aparentemente, un guiño y una señal de consentimiento de la administración Bush. Chávez nunca perdonó a los norteamericanos. De allí en más, su retórica antinorteamericana se tornó más acalorada, y cada que le era posible buscaba incomodar a Washington. Incluso antes, en 2000, Chávez había volado a Bagdad para una reunión amistosa con Saddam Hussein. Luego, en su declarada ambición de debilitar al “Imperio” de los Estados Unidos y crear un “mundo multipolar”, abrazaría a otros personajes de similares posturas antinorteamericanas: Ahmadinejad, de Irán, fue uno de ellos, Lukashensko de Bielorrusia fue otro. Invitó a Vladimir Putin a que enviara sus naves a realizar ejercicios en aguas venezolanas y le vendió armas. Y estaba su cada vez más compinche y dependiente relación con Fidel Castro.
El petróleo de Venezuela fluía a una Cuba desprovista de energía, terminando, de hecho, con casi una década de penurias del “Período Especial” que siguió al colapso soviético y el abrupto final de tres décadas de generosos subsidios de Moscú. Médicos cubanos, instructores deportivos y hombres de seguridad pronto estaban viajando en dirección contraria, ayudando a Chávez a dotar de personal a algunos de los programas que llamaba Misiones, dirigidos a aliviar la pobreza y la enfermedad en las villas miserias de Venezuela y en zonas rurales. Chávez y Castro hicieron viajes juntos, frecuentemente se visitaban el país del otro, y era evidente que estaban encantados con la mutua compañía.
En una visita a Caracas en 2005, poco después de que Chávez anunciara que había decidido que el socialismo era la vía a seguir para su revolución y para Venezuela, lo vi en el palacio presidencial. Estaba desbordante de un nuevo fervor revolucionario. En una reunión con granjeros pobres, anunció la toma de grandes tierras privadas del interior e les indicó eufóricamente que se organizaran en colectivos y trabajaran las propiedades confiscadas. “¡RAS!”, gritó feliz, y lo repitió muchas veces “¡RAS!”. Un ayudante explicó que la sigla significaba “Rumbo al socialismo”.
Nunca dio resultado, sin embargo. Los intentos de colectivización y reforma agraria de Chávez parecían mal planificados y fuera de tiempo, de algún modo, al igual que él mismo parecía una vuelta a viejos tiempos, en los que América Latina era dominada por caudillos caprichosos y había una Guerra Fría en un mundo claramente polarizado.
Un par de años más tarde, le pregunté por qué había decidido adoptar el socialismo tan tardíamente. Reconocía que había llegado a él tarde, mucho después de que el mundo lo hubiera abandonado, pero dijo que había hecho un click en él después de haber leído la novela “Los Miserables” de Víctor Hugo. Eso, y escuchar a Fidel.
Alimentado por miles de millones de dólares de la escalada de los precios del petróleo, Chávez había ganado una influencia significativa en años reciente en todo el hemisferio, formando relaciones cercanas con una cantidad de regímenes emergentes de izquierda, en Bolivia, Argentina y Ecuador, y con Nicaragua, una vez más liderada por el viejo líder sandinista Daniel Ortega. Predijo un debilitamiento de la influencia norteamericana y una oportunidad, después de todo, para la resurrección del gran sueño de Bolívar.
¿Qué ha quedado, en cambio, después de Chávez? Un gran hueco para los millones de venezolanos y otros latinoamericanos, en su mayoría pobres, que lo veían como a un héroe y un protector, alguien que “se preocupaba” por ellos de un modo en que ningún otro líder de América Latina lo había hecho en el recuerdo reciente. Para ellos ahora habrá la desesperación y la angustia de que no aparecerá otro como él, no con un corazón tan grande y un espíritu tan radical, en el futuro previsible. Y probablemente tengan razón. Pero también es que el chavismo todavía no ha mostrado resultados. El designado sucesor de Chávez, Maduro, indudablemente intentará continuar la revolución, pero los no atendidos problemas sociales y económicos del país se están acumulando y parece probable que, en un futuro no tan distante, la desazón por la pérdida del líder se extenderá a la revolución inconclusa que dejó tras de sí.
Estuve en el avión de Chávez cuando voló a Cuba, en 2008, para felicitar a Raúl Castro por su asunción formal del poder. Su hermano Fidel había caído enfermo y renunciado a su cargo oficial. En La Habana, Chavez desapareció de la vista –para visitar a Fidel, que todavía estaba recluido. En el vuelo de regreso, al día siguiente, nos informó, feliz, a todos los que estábamos a bordo que “Fidel está bien y manda sus saludos”. Cinco años más tarde, los Castro, ambos octogenarios, están vivos y coleando y es Chávez quien ha abandonado la escena.
*Este artículo fue publicado originalmente en elpuercoespin

4 mar 2013

América latina y las relaciones transatlánticas


Infolatam
Madrid, 3 marzo 2013 
Por CARLOS MALAMUD

Especial para Infolatam).- La idea de las relaciones transatlánticas se asocia directamente con los nexos entre Europa y América del Norte, especialmente con Estados Unidos y Canadá. México, pese a su pertenencia al TLCAN o NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte o North American Free Trade Agreement) está demasiado vinculado a América Latina como para considerar a las relaciones transatlánticas como algo propio.

En una parte muy extendida de las opiniones públicas latinoamericanas está muy asentada la creencia de que estas relaciones son una herramienta más del imperialismo yanqui, que tenía en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) una de sus armas más desarrolladas. También hay que agregar otras iniciativas más recientes pero de resultados menos exitosos, como la Nueva Agenda Transatlántica (New Transatlantic Agenda,NTA) de 1995 o la Asociación Económica Transatlántica (Transatlantic Economic Partnership, TEP) de 1998.

Los países del ALBA (Alianza bolivariana de los pueblos de nuestra América) junto con Argentina mantienen un duro discurso anti OTAN, muy visible en Siria y Libia. Irán es otro caso de controversia, en relación con lo que algunos mandatarios latinoamericanos estiman una imposición imperialista contra la libertad iraní de impulsar energías alternativas. Se trataría de un escenario muy alejado del objetivo de desarrollar el arma atómica, algo que ninguno de ellos contempla siquiera como una opción remota.

La mención a las relaciones transatlánticas viene a cuenta de las iniciadas negociaciones entre EEUU y la UE (Unión Europea) en torno al Área Transatlántica de Libre Comercio o TAFTA (Transatlantic Free Trade Area). Se trata de una iniciativa de gran potencial, ya que en caso de prosperar habría que replantear todos los escenarios relativos al crecimiento económico internacional de los próximos años. También Bruselas está negociando la firma de un tratado de libre comercio con Canadá, a lo que hay que sumar el ya existente Tratado de Asociación entre la UE y México.

Federico Steinberg ha recordado recientemente que tal área de libre comercio e inversiones sería la mayor del mundo al implicar a dos regiones que generan el 47% del PIB mundial y un tercio de los flujos comerciales globales, cercano al billón de dólares anual. Dicho acuerdo podría suponer incrementos anuales del PIB del 0,5% para la UE y del 0,4% para EEUU ya en 2027, lo que supone €86.000 millones para Europa y €65.000 millones para su contraparte norteamericana.


La posibilidad de que las negociaciones transatlánticas avancen y lleguen a buen término han comenzado a poner nerviosos a algunos ministerios latinoamericanos de Asuntos Exteriores. Antonio Patriota, el ministro brasileño del ramo, se expresó sobre el tema con cierta cautela y una buena dosis de escepticismo. Desde su punto de vista es posible que EEUU y la UE no sean complementarios en algunas áreas como la agricultura:
”Existen grandes dudas sobre si los subsidios a la agricultura podrán ser desmantelados o no…, es prematuro decir cuál puede ser el impacto, cuando no se sabe cómo será la génesis de ese acuerdo”.
Sin embargo, en el caso de concluirse exitosamente la negociación, es obvio que tendría importantes repercusiones sobre las economías latinoamericanas. Pese a su enorme potencial de producción de alimentos, minerales y combustibles, América Latina no puede permanecer al margen de la que sería la mayor y más dinámica área comercial y económica mundial. Ni siquiera el mantenimiento de los mercados asiáticos, especialmente China, garantizaría a la región conservar sus actuales tasas de crecimiento.

La mayor parte de los países latinoamericanos ha apostado de un modo muy fuerte por la carta china. La consolidación del gigante asiático como gran potencia internacional no oculta la emergencia de algunas señales que podrían matizar el futuro fulgurante del Pacífico en las próximas décadas. El potencial energético de la cuenca atlántica (que incluye a todo el continente americano y la costa occidental de África) y la posibilidad de que en poco tiempo EEUU sea autosuficiente en gas y comience a exportar cantidades crecientes de hidrocarburos es otro argumento que tiende a reforzar el papel del TAFTA.

No es necesario que América Latina dé un giro de 180º y abandone sus proyectos asiáticos. Pero sí que contemple de un modo más realista y menos ideologizado su relación con el resto del mundo, comenzando por occidente. Ante la nueva coyuntura serán mucho más útiles las políticas de apertura comercial que las proteccionistas, como demuestran los países de la Alianza del Pacífico. Esto ha colocado a Brasil en un gran dilema, ya que algunos de sus principales socios comerciales suramericanos, comenzando por Argentina y Venezuela, ambos miembros del Mercosur, están a la cabeza del proteccionismo y del estatismo en la región.

Brasil no puede, tanto por su potencial económico como por sus aspiraciones globales y regionales, situarse al margen de cambios mundiales tan significativos. Tampoco le sirve recluirse en el potencial de su mercado interior o en las posibilidades del mercado chino (exportaciones de materias primas sin procesar). Si las autoridades brasileñas quieren consolidar su papel internacional, les ha llegado el momento de actuar, y de hacerlo dejando de lado algunas coartadas retóricas que hasta ahora le habían sido de cierta utilidad.

Fuente: http://www.infolatam.com/2013/03/03/america-latina-y-las-relaciones-transatlanticas/

Central American Gangs and Transnational. The Changing Relationships in a Time of Turmoil

Abstract
A field view of the changing dynamics among transnational criminal organizations and gangs in the Northern Triangle of Central America.

1 mar 2013

Políticas sobre drogas. Estrategia de prohibición “falla” y genera mayor daño.

Expertos estadounidenses destacaron que el mundo mira a Uruguay en políticas de legalización de la marihuana.


Los especialistas destacaron que el modelo preventivo que trata a la marihuana como un delito no es el camino adecuado para implementar campañas de comunicación en relación al consumo responsable de marihuana.
Según los expertos en comunicación de las exitosas campañas sobre legalización de la marihuana en Washington y Colorado (EEUU), la estrategia de prohibición “falla” en sus metas y genera mayores daños tanto para los consumidores, su entorno familiar y por ende la sociedad en su conjunto. “Somete a la familia a desigualdades y compromete la salud de los usuarios”, indicaron.
En ese sentido, destacaron las experiencias de campañas a favor de la legalización de la marihuana medicinal en los estados antes mencionados, donde el texto normativo para la regulación estatal se basó en contactar los diversos actores de la sociedad, abogados, médicos, etc, para elaborar un proyecto que permitiera hacer entender a la población que no se trataba de liberalizar el consumo masivamente, sino regularlo de forma que beneficiara a la sociedad en su conjunto y eliminara el mercado “en negro”. De esta manera, se logró mejorar la calidad del producto impactando positivamente en la salud del consumidor.
Los expertos señalaron que Uruguay tiene la ventaja de no tener gobiernos federales y estatales, lo que le permitirá desarrollar con libertad las políticas de acción en pos de la legalización. “El resto del mundo está mirando lo que pasa en Uruguay”, afirmaron.
Para los especialistas, el concepto clave en la redacción de la normativa reguladora de la marihuana debe basarse en la forma de comunicar a la población lo que se pretende con la ley. La última campaña realizada en Colorado y Washington, a favor de la legalización de la marihuana, se basó en la idea de que “ el dinero debe ir a las escuelas y no al cartel”. Ese concepto según los expertos fue entendido por la población que perdió el miedo al “mito” de que legalizar implicaría un puesto de venta de marihuana en cada esquina.
En Colorado, la reciente legislación en materia de autocultivo permite al usuario plantar hasta 6 plantas; el número se basó en lo permitido en materia de marihuana medicinal.
El precio de la marihuana en el mercado ilegal es otro de los factores que se ve directamente impactado por la legalización, lo que desalienta el comercio fuera del mercado regulado. Según los especialistas, el precio de la marihuana “ha sido inflado por el mercado negro”, por tanto, cuanto más ingrese al mercado legal, más desalentará el tráfico. En el caso de Colorado, el precio de la marihuana legal disminuyó un 25% en los últimos tres años y se espera que esa tendencia continúe con la puesta en vigencia de la nueva legislación. Se estima que el precio de la marihuana bajaría 10 veces en un marco legal.
En cuanto a la calidad del producto ofrecido, Washington tiene un organismo regulador al igual que en materia de alcohol y salud, que regula los estándares específicos que debe reunir la marihuana que será puesta a la venta.
La realidad en Colorado es similar, y existe un control estricto en la calidad del producto que llegará al consumidor final, desde la semilla al producto final en materia de marihuana medicinal. Consultados sobre el impacto de la legalización en el crimen organizado, los especialistas señalaron que, dada la reciente aprobación de la ley en el 2012, aún es muy pronto para dar evaluaciones al respecto.