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4 abr 2013

Nuevo Tratado sobre Armas: gestado en Costa Rica y nacido en la ONU



  • Fundación Arias lo impulsó a finales de los 90 en Nueva York y se inició proceso
  • EE. UU. frenó en el 2012 la aprobación, pero esta semana votó ‘sí’ con otros 153


ÁLVARO MURILLO alvaromurillo@nacion.com

actualidad.rt.com
Como cuando nace un bebé, los diplomáticos costarricenses en la ONU se felicitaron este martes al ver en la pizarra de la Asamblea General la mayoría aplastante de votos en favor del Tratado sobre Comercio de Armas.
Era casi el mediodía y el “papá” del niño, el expresidente Óscar Arias Sánchez, respondía preguntas de la cadena CNN sobre la votación en simultáneo cuando la periodista Glenda Umaña aprovechó para darle la noticia desde Atlanta: “Ya lo aprobaron”.
Arias, que empujó la idea a finales de los 90, casi llora de la emoción de saber aprobadas reglas mundiales para el comercio de armas. Más de 15 años después, la iniciativa vio la luz en forma de tratado .
Resultó ser una ley internacional (aún pendiente de ratificaciones), una ocurrencia que comenzó como un código de conducta, como recordó ayer Luis Alberto Cordero, exdirector ejecutivo de la Fundación Arias para la Paz y uno de los gestores en parte del proceso.
Esto se cuajó con el voto de 154 países de toda talla, desde la potencia armamentística Estados Unidos hasta el grueso de los países africanos, adonde llegan los fusiles de segunda o tercera a quemar sus últimos cartuchos.
Un hito. Es algo “histórico”, como calificaron medios de comunicación en varios idiomas al Tratado sobre Comercio de Armas (ATT, por sus siglas en inglés). Para el futuro, se recordarán las reglas que se cristalizaron al comenzar la primavera del 2013, mientras Corea del Norte amenazaba con una guerra.
Pero este tratado no abarca armas nucleares. El margen de acción son las convencionales: desde los buques de guerra hasta las pistolas, objetos de intercambio en un negocio que ronda los $70.000 millones anuales y que mata a 750.000 personas cada año, según datos que maneja la organización no gubernamental Oxfam .
En los 90 los números eran otros, pero no menos graves. En el seno de la Fundación Arias hicieron ver el vacío del derecho internacional sobre comercio de armas, y Arias se comprometió con ello, como seguimiento a sus políticas de paz en la región, relató Cordero.
Para ello pidió ayuda a otros premios Nobel para poder llevar en 1997 el tema allá a Nueva York, donde unos 16 años después terminarían por aprobarlo.
En medio hay trabajo de la Fundación, pero también de la diplomacia costarricense, de organismos no gubernamentales de la talla de Oxfam o Amnistía Internacional. También, el apoyo pesado del Reino Unido, la participación de otros cinco países que acogieron el tema y quizá cientos de abogados, internacionalistas y activistas de derechos humanos de muchas banderas distintas.
No es este un proyecto de Costa Rica, como no puede haber nada en Naciones Unidas que se pueda atribuir completamente a un país, mucho menos uno tan pequeño. Es, eso sí, un tratado consentido por dos gobiernos costarricenses, después de que la idea se recogió en un borrador escrito por especialistas de Cambridge, a finales del 2005.
“Esto fue concebido por costarricenses y apoyado por dos gobiernos en un proceso complejo, propio de Naciones Unidas”, comentó el politólogo Luis Guillermo Solís, quien cree que los frutos prácticos del Tratado podrán verse en el futuro, “dentro de décadas”.
El camino. Los obstáculos fueron los de cualquier iniciativa que intenta poner portones a un negocio multimillonario y cargado de poder político.
Los funcionarios todavía recuerdan cuando en julio pasado, a punto de cuajarse el consenso para dar por aprobado el Tratado, se alzó la objeción de Estados Unidos . el país presidido por el también premio Nobel Barack Obama.
Vinieron los ajustes, consultas, negociaciones y los esfuerzos de Costa Rica y los otros seis coautores del Tratado. Al final quedó fuera del alcance del texto el negocio de las municiones. Punto para Washington, como señaló Cordero.
Así, entonces, Obama apoyó el Tratado en el intento de esta Semana Santa, en la “Conferencia Final sobre el ATT”. La palabra “final” era todo un factor de presión, según Eduardo Ulibarri, embajador tico en la ONU. Podía significar la cosecha final o el último cartucho.
Pero no contaban con que Irán, Corea del Norte y Siria se opondrían. El consenso fue imposible y el tema tuvo que ir a buscar mayorías en otra instancia, la Asamblea General. Era la carta segura, sabido el apoyo forjado en años.
Pero igual estaban tensos. Cuando los diplomáticos ticos vieron los 154 votos verdes, los 23 abstencionistas amarillos y los tres rojos opuestos, supieron que el proceso había visto la luz.
Era martes al mediodía. Ulibarri felicitó a su equipo, llamó a la presidenta Laura Chinchilla, que ya estaba enterada. Ella después solo ensalzó la labor de la Cancillería y de la misión en Nueva York.
Arias, mientras tanto, decía a CNN que creyó que moriría sin ver el Tratado listo. Un mal cálculo.

29 mar 2013

La ONU fracasa en su intento de lograr un tratado sobre el comercio de armas

Irán, Corea del Norte y Siria bloquean la adopción del acuerdo que hubiera regulado por primera vez un mercado que mueve más de 70.000 millones de dólares.

Tras siete años de arduas negociaciones y dos semanas de maratonianas sesiones en la sede de la ONU en Nueva York, tres países –todos aislados por su pobre historial de respeto de los derechos humanos; Corea del Norte e Irán con embargos de armas de la ONU; y Siria en su tercer año de un conflicto que ya es una guerra civil- secuestraban en el último momento el largo proceso de intento de regular el comercio internacional de armas convencionales, como ya ocurrió en julio del año pasado, cuando Estados Unidos –y otras naciones- pidieron “más tiempo” para negociar.

La aprobación del tratado requería el visto bueno de los 193 países que integran la ONU, pero ante el veto de Siria, Irán y COrea del Norte, un grupo de naciones –representado por Kenia e integrado por Reino Unido, Japón, EEUU y otros ocho países- declaró que solicitaría al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, llevar el borrador final ante la Asamblea General para su adopción lo más pronto posible, lo que podría ser el próximo martes 2 de abril.
La adopción en Asamblea General sería una victoria pero que puede presentar sorpresas. Si el tratado hubiera sido aprobado ayer, la vinculación de los países hubiera sido inmediata pero presentarlo ante la Asamblea puede suponer que naciones que tenían dudas las dejan ver ahora y se abstengan o incluso voten en contra. La oportunidad perdida es histórica y el sentimiento de frustración reinaba entre las delegaciones gubernamentales y organizaciones cívicas que llevan años dando esta batalla de que sólo puedan comerciar con armas países que cumplan unos estándares de derechos humanos.
Pero tanto el secretario general –“tiene confianza de que el Tratado de armas se aprobará”, dijo su portavoz, Martin Nesirky- como los activistas que integran la Coalición para el Control de las Armas –que agrupa a unas 100 organizaciones a favor del control de armas- declararon que es “una cuestión de tiempo” que el acuerdo sea una realidad. “El mundo ha sido secuestrado por tres estados”, afirmó decepcionada Anna Mcdonald, de Oxfam Internacional. “No debería de permitirse que países como Irán, Siria y Corea del Norte dicten al resto del mundo la manera en que se debe de regular la venta de armas”.

Tras siete años de árduas negociaciones y dos semanas de maratonianas sesiones en la sede de la ONU en Nueva York, tres países aislados por su pobre historial de respeto de los derechos humanos secuestraron en el último momento el largo proceso
Tras 30 años batallando por la paz, Jordi Armadans viajó hasta Nueva York para asistir a las dos intensas semanas de negociaciones en la ONU. En conversación telefónica, el director de la Fundación por la Paz aseguraba que “el proceso no tiene vuelta atrás”. “Todos estos años han servido para poner sobre la mesa que el comercio de armas no es inocuo, que tiene serias consecuencias”, explica.
Armadans se mostró satisfecho de que se hubiera reducido el número de países para que el tratado entre en vigor, al pasar de 65 a 50. “Eso sin duda facilitará su puesta en marcha”, avanzó. Además, se han relajado los requisitos para futuras enmiendas, y no se exigirá que sean “por consenso”, sino con el respaldo de tres cuartas partes de los países miembros.
“Esta es una gran oportunidad, no se trata de una campaña de desarme sino de control”, enfatizó. “Si promovemos la democracia, la libertad y la dignidad”, argumentó Armadans poniendo como ejemplo la primavera árabe que estalló en 2011, “es absurdo e indecente que países democráticos vendan armas a regímenes que usan esas armas para masacrar a la población que reclama esos principios”. “Este es un tratado que puede servir para que dejen de producirse muchas de las matanzas, genocidios y crímenes de guerra que hemos vivido hasta ahora", finalizó el director de Fundación por la Paz.
El borrador del tratado establece que el acuerdo no pretende la regulación del uso doméstico de armas de nunguno de los países firmantes. El pacto requirirá a todos los países firmantes aplicar una determinada moral a la venta de armas convencionales, que en principio supone que cada país evalúe, antes de cada transacción, si las armas vendidas podrían llegar a ser utilizadas para esquivar un embargo internacional, cometer un genocidio u otras violaciones graves a los derechos humanos o si pueden llegar a manos de terroristas o criminales. El borrador final permite a los estados determinar si una determinada transferencia de armas podría contribuir a la paz y la seguridad o por el contrario a socavarlas.

Todos estos años han servido para poner sobre la mesa que el comercio de armas no es inocuo, que tiene serias consecuencias”, explica Jordi Armadans, director de la Fundación por la Paz
La provisión de derechos humanos es muy potente en el boceto, al añadir que la exportación de armas convencionales debe de ser prohibida si van a ser usadas en ataques contra población civil o edificios que alberguen civiles, como colegios y hospitales.
El tratado abarca a tanques, vehículos blindados y aviones de combate, sistemas de artillería de gran calibre, helicópteros de ataque, barcos de guerra, misiles y lanzamisiles, así como armas ligeras.
Estados Unidos -principal proveedor de armas del mundo- afirmó tras la reunión que el borrador contenía “los objetivos para lograr un texto fuerte, equilibrado y aplicable que permitiría aumentar las prohibiciones de estándares comunes para regular el comercio internacional de armas convencionales", explicó el jefe de la delegación, Tom Countryman. Rusia reconoció que en el texto había "omisiones" y "dudosas" cláusulas, como por ejemplo el nulo control de transferencias de armas a grupos rebeldes.
Pese al fracaso del jueves y la oportunidad histórica perdida, la Coalición para el Control de las Armas aseguró que no se daba por vencida. “El tratado saldrá adelante, es solo cuestión de tiempo. Tenemos un mensaje claro para los violadores de derechos humanos: vuestro tiempo se agota”.

6 mar 2013

Frena el Espectaculo de las Armas


Estados Unidos es el mayor comerciante de armas del mundo. Su apoyo a un Tratado Internacional de Comercio de Armas que salve vidas es fundamental. ¡Actúa!
























Estamos en la recta final para que las Naciones Unidas aprueben un Tratado que regule el comercio internacional de armas.

El apoyo de Estados Unidos, como mayor exportador de armas del mundo, a un Tratado sólido que salve vidas es fundamental y ahora tiene la oportunidad histórica de mostrar su firme compromiso con los derechos humanos.

Sin embargo, dentro de sus propias fronteras, la Asociación Nacional del Rifle está intentando boicotear el Tratado, afirmando que vulneraría el derecho de llevar armas, contenido en la segunda enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. Sin embargo el Tratado se ocupa unicamente de las transferencias internacionales y no regulará la tenencia de armas al interior de los países.

La administración Obama debe poner los derechos humanos por encima de los intereses de cualquier grupo que pueda estar haciendo presión en contra del Tratado. Debe dar su firme respaldo para que en 2013 se adopte, en el seno de Naciones Unidas, un Tratado que ponga fin a las transferencias irresponsables de armas y municiones que causan cientos de miles de muertes y atrocidades cada año. Un Tratado que incluya las máximas garantías en materia de derechos humanos.

Pide al gobierno de Estados Unidos que participe de forma constructiva y apoye la negociación final del Tratado Internacional sobre Comercio de Armas.