Vea la entrevista completa en la web de Democracy Now! en Español: http://ow.ly/kjHlQ
Espacio dedicado al seguimiento y análisis de distintos temas de la agenda internacional, que presta especial atención a los países de América Latina frente a los desafíos y oportunidades de la dinámica globAL.
27 abr 2013
24 abr 2013
"Zar"antidrogas de EEUU defiende reforzar salud pública para combatir drogas
| Fuente: http://pocamadrenews.files.wordpress.com/2010/09/narco-en-usa.jpg?w=370 |
"No podemos solucionar este problema mediante arrestos ni mediante la legalización de las drogas", dijo Kerlikowske, titular de la Oficina Nacional de Políticas para el Control de las Drogas (ONDCP, en inglés) de la Casa Blanca, horas antes de divulgar la estrategia nacional antidrogas para 2013 en Baltimore (Maryland), que incluye importantes reformas.
Parte de la estrategia incluye el fomento de la cooperación de EE.UU. con otros países en la lucha contra los narcóticos, además de la inversión de poco más de 10.500 millones de dólares en programas de prevención y tratamiento.
Para el año fiscal 2014, Obama ha solicitado además 9.600 millones de dólares en programas policiales internos, 3.700 millones para la interceptación, y 1.600 millones para programas internacionales.
Kerlikowske señaló que, desde 2009, el gobierno de Obama ha apostado por un mayor énfasis en la drogadicción como problema de salud pública por entender que hay que "romper el ciclo" del uso de drogas, la comisión de delitos y el encarcelamiento.
"Mi experiencia de casi cuatro décadas como jefe de policía me ha enseñado que éste es un asunto de salud pública muy importante y que el continuar arrestando a la gente no resolverá el problema, y eso es lo que mis colegas en todo el país piensan", observó.
Su esperanza, aseguró, es que "otros países se unan a nosotros y adopten un enfoque de salud pública al problema".
Aparte de visitar algunos centros de tratamiento "Nueva Vida" en México, Kerlikowske destacó centros similares en Guatemala, Perú y Colombia.
La cooperación internacional es clave si se toma en cuenta que, por ejemplo, Brasil enfrenta "un problema significativo de cocaína" dentro de sus fronteras, señaló.
"En los flujos (de cocaína) hacia África, España, la Comunidad Europea y desde luego el Reino Unido, hemos visto un cambio en muchos de estos patrones porque nuestro consumo de cocaína ha bajado de forma significativa, en un 40 % en los últimos seis años", precisó.
El titular de la ONDCP elogió la "estrecha" cooperación entre EE.UU. y México para reducir la demanda de las drogas y expresó el interés de su país de continuar esa labor con el Gobierno de Enrique Peña Nieto.
Aunque ambos países tienen una "responsabilidad compartida" para frenar el tráfico ilegal de drogas, armas y dinero por la frontera común, Kerlikowske evadió comentar la estrategia antidrogas del Gobierno de Peña Nieto.
"En realidad no es mi función; soy el asesor en política antidrogas del presidente Obama", afirmó.
Por otra parte, Kerlikowske dijo que se trabaja con la industria farmacéutica para frenar el abuso de las recetas médicas, un problema que mata a más estadounidenses que el consumo de heroína y cocaína juntas.
Según Kerlikowske, más de 16.000 personas mueren al año por el abuso de analgésicos y más de 20.000 fallecen por el abuso de recetas médicas en general.
"Las comunidades inmigrantes en particular necesitan información no sólo sobre cómo prevenir que los jóvenes usen drogas sino también sobre cómo reducir el problema que sale de nuestros botiquines", porque los fármacos en poderosos analgésicos no entran a EEUU por contrabando, dijo.
Preguntado sobre cuál querría, como principal asesor antidrogas de la Casa Blanca, que fuese el legado de la lucha antidrogas de Obama al concluir su presidencia en 2017, Kerlikowske señaló que EEUU debe continuar trabajando duro para reducir el alto número de muertes por el uso de estupefacientes.
"No hemos sido muy buenos en trasmitir este mensaje, pero esto no es ni ha sido únicamente un problema policial. Es también un problema de salud pública y de educación pública", enfatizó. EFE
© EFE
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Taiwán y Honduras firman acuerdo de cooperación antiterrorista
Taipei, 24 abr.- Taiwán y Honduras han firmado hoy un memorándum de entendimiento sobre la cooperación en asuntos migratorios, control del tráfico de personas internacional y cooperación antiterrorista por medio del intercambio de información, informó hoy el Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla.
Hsieh Li-kung, director general de la Agencia Nacional de Inmigración de Taiwán, y Venancio Cervantes Suazo, jefe de la Dirección General deMigración y Extranjería de Honduras, firmaron en representación de sus países el acuerdo en Taipei, agrega la diplomacia isleña en un comunicado.
Entre los altos funcionarios presentes en la ceremonia destacan Jaime C.M. Wu, director general del Departamento de Asuntos Latinoamericanos y Caribeños de la Cancillería de Taiwán; Ivonne Bonilla, titular de Asuntos Consulares y Política Migratoria de la Cancillería de Honduras, y Mario Alberto Fortín Midence, embajador de Honduras en Taiwán.
El memorándum preve que Taiwán y Honduras intercambien información sobre la base de los principios de igualdad y reciprocidad, y que se levanten los sumarios de los delitos y otras informaciones relacionadas cuando la otra parte lo pida, para luchar contra el terrorismo.
Honduras es el primer país de Latinoamérica que ha firmado un acuerdo de este tipo de cooperación con Taiwán, que según la Cancillería isleña contribuirá a fortalecer más aún las relaciones de cooperación existentes entre ambos países en la lucha contra el terrorismo internacional.
(Agencia EFE)
23 abr 2013
Las nuevas ropas del emperador
Las nuevas ropas del emperador En el mundo, China es la segunda economía, el primer exportador y el segundo importador. Su papel es clave para el destino global. ¿Qué ocurrirá ahora que el PC chino eligió nuevas autoridades para el país? Entrevista con el analista Xulio Ríos.
En el XVIII Congreso del Partido Comunista chino de noviembre pasado se eligieron los líderes que comandarán el país hasta –se espera– el año 2022. Pero por las calles de Beijing, a la gente parecía importarle más el IPad mini que su Primer Ministro. El fervor no estaba en la política sino en el consumo, de la revolución proletaria al anhelo propietario.
La generación de Xi Jinping y Li Keqiang –esperados futuro presidente y primer ministro– es la quinta desde que en 1949 triunfara la revolución que estableció la República Popular. La primera fue la encabezada por Mao Zedong líder revolucionario, estratega militar e ideólogo del comunismo chino. Hasta su muerte, Mao mantuvo un control obsesivamente personalista sobre los asuntos del Estado. Sin embargo, la mística revolucionaria y fundacional hicieron que su imagen se volviera funcional al PC chino en la etapa post-Mao. Aunque hoy ya no quede casi nada en pie del sistema que Mao intentó implantar, el poder simbólico de su figura retiene una fuerte capacidad de movilización política y emocionalidad patriótica. Removido de su condición humana, Mao preside inmaterialmente sobre China como una figura casi deificada. La paradoja es que si bien Mao está en todos lados –desde la puerta de la Ciudad Prohibida hasta los productos shanzai (truchos)– China hoy se mueve al paso que le marcó Deng Xiaoping, responsable de desarticular por completo el sistema maoísta. Deng transformó a China por medio de la apertura y la reforma económica, pero manteniendo un férreo control político. A diferencia de lo que hiciera Kruschev en la Unión Soviética –denunciar y repudiar a Stalin– Deng optó por la transición gradual. Dictaminó que el camarada Mao había tenido un “70% de aciertos y 30% de errores”.
¿Quién gobierna ahora los destinos de China? ¿Hacia dónde se dirige esta potencia ascendente que crecientemente marca los destinos del sistema internacional? Por cualquier métrica que se tome, la República Popular es fundamental para el mundo. El país asiático es la segunda economía del mundo, el primer exportador y el segundo importador. Uno de cada tres electrodomésticos son producidos en China, así como uno de cada dos pares de zapatos. Con 160 ciudades de más de un millón de habitantes, China consume un quinto de la energía global, cuarenta por ciento del cemento y treinta por ciento del acero. Allí vive el veinte por ciento de la población global, lo cual quiere decir que de cada cinco personas en el planeta, una es china. Con intereses económicos y políticos que se extienden por todo el globo, ¿tienen los nuevos líderes que tomaron el poder en noviembre de 2012 margen de acción para establecer nuevos rumbos para la República Popular? Las decisiones que tome esta cohorte de líderes con respecto al destino de China determinarán en gran medida la forma del mundo de la próxima década.
La columna vertebralLa estructura de gobernabilidad en la República Popular está garantizada por la articulación de tres pilares: el Estado, el Ejército y el Partido. En la política china, el valor máximo es la estabilidad, garantizada en la unidad del gobierno, la politización militar y la cohesión de la dirección partidaria. Cada una de las tres estructuras corporiza a la vez una visión fundamental acerca del individuo y su relación con la sociedad o cosmovisión: la confuciana (el Estado), la realista o estratégica (el Ejército) y la comunista (el Partido).
El Estado chino es tributario de los principios del confucianismo. Según esta concepción, el hombre solamente puede alcanzar la realización plena en tanto ser social. Ello implica que cada uno ocupa un determinado lugar en el conjunto. Esta jerarquización no es de orden social sino moral, y es por ello que la unidad social de pertenencia puede ser la familia o el Estado. En la práctica, el confucianismo ordenó la construcción de la burocracia imperial china: oficiales racionales y estudiosos –mandarines– obedientes de sus deberes como miembros del servicio civil, honestos y virtuosos. Sus cualidades personales de excelencia reflejaban la legitimidad del Emperador y garantizaban la justicia del orden social. A pesar de haber transcurrido más de mil trescientos años, la concepción jerárquica del servicio civil y del orden estratificado como medio para la armonía social son principios de plena vigencia en la administración pública china actual. Durante el Congreso del Partido en noviembre, aparecieron cada diez metros a lo largo de la avenida que lleva al Gran Salón del Pueblo voluntarios con brazaletes rojos que en letras doradas decían “voluntario de seguridad pública”. En un despliegue típicamente chino, barricaron el kilómetro y medio de la avenida Chang´an desde la Plaza Tiananmen hasta el Hotel Beijing donde se alojaban los delegados al Congreso. Más tarde se supo que durante esa semana fueron 1,4 millones de voluntarios que tomaron su turno bajo la sombrilla a pesar del frío invernal.
La segunda columna sobre la que se apoya el régimen chino es el Ejército Popular de Liberación (ELP). El presidente saliente Hu Jintao definió las tres principales “misiones históricas” del Ejército como: consolidar la autoridad de gobierno del Partido Comunista, asegurar la soberanía, integridad territorial y seguridad doméstica para el desarrollo y salvaguardar los intereses nacionales de China. El ELP es el mayor ejército del mundo, con una fuerza activa de 2,3 millones. El gasto militar chino es el segundo del mundo, aunque ello representa el 5,5% del total global (en comparación, sólo EE.UU. fue en 2011 responsable por el 46% del gasto militar global). Pero más importante aún, el ELP es el brazo armado del Partido. La señal es clara: el Partido está más preocupado por la inestabilidad interna –se registran según cifras oficiales 274 incidentes o protestas por día– que por potenciales enemigos externos. El pensamiento imperante asociado a la estructura del ELP es el estratégico representado por Sun Tzu. En esencia, es el equivalente oriental del realismo político de Tucídides, Maquiavelo, y Hobbes: el individuo es egoísta y busca el poder, con lo cual la sociedad es equivalente a una competencia de todos contra todos. Las relaciones entre estados son competitivas y basadas en el interés nacional definido en términos de poder.
El tercer elemento que constituye la estructura fundamental de gobierno es el PC chino, la organización política más grande del mundo, con ochenta millones de miembros. La legitimidad del Partido se desprende de haber puesto a China de pie luego de su “siglo de humillación” frente a potencias coloniales ocupantes, la invasión japonesa y los abusos de los nacionalistas del Kuomintang de Chiang Kai-Shek. El establecimiento de la República Popular en 1949 buscó trazar un camino absolutamente nuevo para China, haciendo un corte revolucionario con el pasado. En abierta contradicción con el mandato confuciano de estabilidad y continuidad, la tradición comunista trajo consigo la agitación revolucionaria. El proyecto ideológico emancipador de base marxista rechazó las jerarquías tradicionales asiáticas –el afecto padre/hijo; el deber señor/súbdito y el orden mayor/joven– por ocultar la opresión de clase y el gradualismo por ser una máscara del conservadurismo. Aún antes del fin de la Guerra Fría, el PC dejó de lado la legitimidad basada en el enfrentamiento con el capitalismo y forjó un nuevo contrato social con la población: no basado en la igualdad de los trabajadores sino en la prosperidad de los consumidores. El PC mantiene aumentos sostenidos en el nivel de vida a cambio del monopolio de la representación política.
Recambio generacional
Pero a las estructuras de gobernabilidad y las tradiciones filosóficas deben sumarse los actores, quienes aportan el elemento de la agencia humana en el proceso social. La dirigencia entrante se encuentra atravesada además por dos corrientes internas: los Taizidang (“príncipes”) y los Tuanpai (“cuadros de la liga”, de la militancia en la Juventud Comunista). Las diferencias son intelectuales y de proyectos de país, reflejándose en distintos objetivos de política pública, agendas económicas, prioridades sociopolíticas, modelos de desarrollo y políticas exteriores. La coalición taizidang representa mayormente los intereses de ciudades ricas en provincias costeras. Vinculados a la exportación y las finanzas, responden a patrones liberales, como favorecer la inserción a los mercados mundiales, y focalizarse en potenciar el crecimiento. La coalición tuanpai hunde sus raíces en el interior, en el sector rural y las provincias menos desarrolladas del interior. Al no haber electorado sino más bien “selectorado”, el PC ha establecido la fórmula “un partido, dos coaliciones” para moderar la competencia. El reparto de poder salvaguarda la desintegración centrífuga, asegurando la supervivencia del partido y la estabilidad del régimen Así, Xi Jinping es “príncipe” y Li Keqiang “popular”. Las categorías occidentales antinómicas como derecha o izquierda, elitista o progresista, conservador o reformista no sirven para analizar los intereses y lealtades de los nuevos caudillos chinos.
*Dr. en RR.II. y Dir. del Programa de Asia Pacífico de la Univ. Torcuato Di Tella.
En el XVIII Congreso del Partido Comunista chino de noviembre pasado se eligieron los líderes que comandarán el país hasta –se espera– el año 2022. Pero por las calles de Beijing, a la gente parecía importarle más el IPad mini que su Primer Ministro. El fervor no estaba en la política sino en el consumo, de la revolución proletaria al anhelo propietario.
La generación de Xi Jinping y Li Keqiang –esperados futuro presidente y primer ministro– es la quinta desde que en 1949 triunfara la revolución que estableció la República Popular. La primera fue la encabezada por Mao Zedong líder revolucionario, estratega militar e ideólogo del comunismo chino. Hasta su muerte, Mao mantuvo un control obsesivamente personalista sobre los asuntos del Estado. Sin embargo, la mística revolucionaria y fundacional hicieron que su imagen se volviera funcional al PC chino en la etapa post-Mao. Aunque hoy ya no quede casi nada en pie del sistema que Mao intentó implantar, el poder simbólico de su figura retiene una fuerte capacidad de movilización política y emocionalidad patriótica. Removido de su condición humana, Mao preside inmaterialmente sobre China como una figura casi deificada. La paradoja es que si bien Mao está en todos lados –desde la puerta de la Ciudad Prohibida hasta los productos shanzai (truchos)– China hoy se mueve al paso que le marcó Deng Xiaoping, responsable de desarticular por completo el sistema maoísta. Deng transformó a China por medio de la apertura y la reforma económica, pero manteniendo un férreo control político. A diferencia de lo que hiciera Kruschev en la Unión Soviética –denunciar y repudiar a Stalin– Deng optó por la transición gradual. Dictaminó que el camarada Mao había tenido un “70% de aciertos y 30% de errores”.
¿Quién gobierna ahora los destinos de China? ¿Hacia dónde se dirige esta potencia ascendente que crecientemente marca los destinos del sistema internacional? Por cualquier métrica que se tome, la República Popular es fundamental para el mundo. El país asiático es la segunda economía del mundo, el primer exportador y el segundo importador. Uno de cada tres electrodomésticos son producidos en China, así como uno de cada dos pares de zapatos. Con 160 ciudades de más de un millón de habitantes, China consume un quinto de la energía global, cuarenta por ciento del cemento y treinta por ciento del acero. Allí vive el veinte por ciento de la población global, lo cual quiere decir que de cada cinco personas en el planeta, una es china. Con intereses económicos y políticos que se extienden por todo el globo, ¿tienen los nuevos líderes que tomaron el poder en noviembre de 2012 margen de acción para establecer nuevos rumbos para la República Popular? Las decisiones que tome esta cohorte de líderes con respecto al destino de China determinarán en gran medida la forma del mundo de la próxima década.
La columna vertebralLa estructura de gobernabilidad en la República Popular está garantizada por la articulación de tres pilares: el Estado, el Ejército y el Partido. En la política china, el valor máximo es la estabilidad, garantizada en la unidad del gobierno, la politización militar y la cohesión de la dirección partidaria. Cada una de las tres estructuras corporiza a la vez una visión fundamental acerca del individuo y su relación con la sociedad o cosmovisión: la confuciana (el Estado), la realista o estratégica (el Ejército) y la comunista (el Partido).
El Estado chino es tributario de los principios del confucianismo. Según esta concepción, el hombre solamente puede alcanzar la realización plena en tanto ser social. Ello implica que cada uno ocupa un determinado lugar en el conjunto. Esta jerarquización no es de orden social sino moral, y es por ello que la unidad social de pertenencia puede ser la familia o el Estado. En la práctica, el confucianismo ordenó la construcción de la burocracia imperial china: oficiales racionales y estudiosos –mandarines– obedientes de sus deberes como miembros del servicio civil, honestos y virtuosos. Sus cualidades personales de excelencia reflejaban la legitimidad del Emperador y garantizaban la justicia del orden social. A pesar de haber transcurrido más de mil trescientos años, la concepción jerárquica del servicio civil y del orden estratificado como medio para la armonía social son principios de plena vigencia en la administración pública china actual. Durante el Congreso del Partido en noviembre, aparecieron cada diez metros a lo largo de la avenida que lleva al Gran Salón del Pueblo voluntarios con brazaletes rojos que en letras doradas decían “voluntario de seguridad pública”. En un despliegue típicamente chino, barricaron el kilómetro y medio de la avenida Chang´an desde la Plaza Tiananmen hasta el Hotel Beijing donde se alojaban los delegados al Congreso. Más tarde se supo que durante esa semana fueron 1,4 millones de voluntarios que tomaron su turno bajo la sombrilla a pesar del frío invernal.
La segunda columna sobre la que se apoya el régimen chino es el Ejército Popular de Liberación (ELP). El presidente saliente Hu Jintao definió las tres principales “misiones históricas” del Ejército como: consolidar la autoridad de gobierno del Partido Comunista, asegurar la soberanía, integridad territorial y seguridad doméstica para el desarrollo y salvaguardar los intereses nacionales de China. El ELP es el mayor ejército del mundo, con una fuerza activa de 2,3 millones. El gasto militar chino es el segundo del mundo, aunque ello representa el 5,5% del total global (en comparación, sólo EE.UU. fue en 2011 responsable por el 46% del gasto militar global). Pero más importante aún, el ELP es el brazo armado del Partido. La señal es clara: el Partido está más preocupado por la inestabilidad interna –se registran según cifras oficiales 274 incidentes o protestas por día– que por potenciales enemigos externos. El pensamiento imperante asociado a la estructura del ELP es el estratégico representado por Sun Tzu. En esencia, es el equivalente oriental del realismo político de Tucídides, Maquiavelo, y Hobbes: el individuo es egoísta y busca el poder, con lo cual la sociedad es equivalente a una competencia de todos contra todos. Las relaciones entre estados son competitivas y basadas en el interés nacional definido en términos de poder.
El tercer elemento que constituye la estructura fundamental de gobierno es el PC chino, la organización política más grande del mundo, con ochenta millones de miembros. La legitimidad del Partido se desprende de haber puesto a China de pie luego de su “siglo de humillación” frente a potencias coloniales ocupantes, la invasión japonesa y los abusos de los nacionalistas del Kuomintang de Chiang Kai-Shek. El establecimiento de la República Popular en 1949 buscó trazar un camino absolutamente nuevo para China, haciendo un corte revolucionario con el pasado. En abierta contradicción con el mandato confuciano de estabilidad y continuidad, la tradición comunista trajo consigo la agitación revolucionaria. El proyecto ideológico emancipador de base marxista rechazó las jerarquías tradicionales asiáticas –el afecto padre/hijo; el deber señor/súbdito y el orden mayor/joven– por ocultar la opresión de clase y el gradualismo por ser una máscara del conservadurismo. Aún antes del fin de la Guerra Fría, el PC dejó de lado la legitimidad basada en el enfrentamiento con el capitalismo y forjó un nuevo contrato social con la población: no basado en la igualdad de los trabajadores sino en la prosperidad de los consumidores. El PC mantiene aumentos sostenidos en el nivel de vida a cambio del monopolio de la representación política.
Recambio generacional
Pero a las estructuras de gobernabilidad y las tradiciones filosóficas deben sumarse los actores, quienes aportan el elemento de la agencia humana en el proceso social. La dirigencia entrante se encuentra atravesada además por dos corrientes internas: los Taizidang (“príncipes”) y los Tuanpai (“cuadros de la liga”, de la militancia en la Juventud Comunista). Las diferencias son intelectuales y de proyectos de país, reflejándose en distintos objetivos de política pública, agendas económicas, prioridades sociopolíticas, modelos de desarrollo y políticas exteriores. La coalición taizidang representa mayormente los intereses de ciudades ricas en provincias costeras. Vinculados a la exportación y las finanzas, responden a patrones liberales, como favorecer la inserción a los mercados mundiales, y focalizarse en potenciar el crecimiento. La coalición tuanpai hunde sus raíces en el interior, en el sector rural y las provincias menos desarrolladas del interior. Al no haber electorado sino más bien “selectorado”, el PC ha establecido la fórmula “un partido, dos coaliciones” para moderar la competencia. El reparto de poder salvaguarda la desintegración centrífuga, asegurando la supervivencia del partido y la estabilidad del régimen Así, Xi Jinping es “príncipe” y Li Keqiang “popular”. Las categorías occidentales antinómicas como derecha o izquierda, elitista o progresista, conservador o reformista no sirven para analizar los intereses y lealtades de los nuevos caudillos chinos.
*Dr. en RR.II. y Dir. del Programa de Asia Pacífico de la Univ. Torcuato Di Tella.
21 abr 2013
Índice Global sobre Terrorismo
The Global Terrorism Index (GTI) is the first index to systematically rank and compare 158 countries according to the impact of terrorism.
Available at:
http://www.visionofhumanity.org/gpi-data/
19 abr 2013
Funes pide a Obama más compromiso para financiar seguridad en Centroamérica
El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, pidió hoy en Washington que su homólogo de EE.UU., Barack Obama, se comprometa más con la financiación de la seguridad en Centroamérica y con la reducción del consumo de drogas.
"Queremos más compromiso y que (Obama) se involucre más en la financiación de la estrategia de seguridad en Centroamérica", dijo Funes en una rueda de prensa en Washington, donde se encuentra de visita oficial.
Según Funes, en el marco de la Iniciativa Regional de Seguridad para Centroamérica (Carsi, en inglés) Estados Unidos ha comprometido "una suma que ronda los 360 millones de dólares" y "se han desembolsado unos 40".
"Consideramos que el compromiso debe ser mayor", insistió el presidente salvadoreño.
Mientras Estados Unidos y Europa no se impliquen más en el combate al consumo de drogas, la lucha contra el narcotráfico y la inseguridad que genera en Centroamérica "no será lo eficiente que esperamos", subrayó Funes.
Agregó que Centroamérica sola no puede luchar contra la inseguridad y necesita la colaboración de países como México y Colombia, así como "el apoyo clave" de Estados Unidos.
Funes busca tener una reunión bilateral con Obama cuando el mandatario estadounidense visite Costa Rica para asistir a la cumbre del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y así lo solicitará hoy cuando se reúna con el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry.
En ese encuentro bilateral con Obama, Funes quiere pedir "un empuje" al Reto del Milenio, una iniciativa de Estados Unidos de la que se beneficia El Salvador y que está pendiente de la aprobación de una segunda etapa.
Asimismo, Funes explicó hoy que también quiere "avances" en el Asocio para el Crecimiento, un programa mediante el que Estados Unidos pretende ayudar a El Salvador a impulsar el desarrollo económico del país a partir del combate de la baja productividad y la inseguridad.
Tras participar el jueves en un foro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM) sobre la inseguridad en Latinoamérica, Funes culminará hoy su visita a Washington con la reunión prevista con Kerry.
18 abr 2013
Los brasileños gastan unos US$ 18.000 millones en seguridad privada
André Luís Woloszyn*
Debido a que los brasileños perciben a los órganos de seguridad pública como ineficientes y a que la sensación de inseguridad es cada vez más marcada, los brasileños recurren a la seguridad privada. Entre los años 2000 y 2009, los negocios de este sector crecieron un 70 por ciento, lo que representa una actividad altamente lucrativa. Los números respaldan esta información, ya que en el año 2009 el gasto fue de aproximadamente US$ 18.000 millones, el equivalente al 0,94% del Producto Interno Bruto. Los datos forman parte de una investigación realizada por el Instituto de Investigación Económica Aplicada.
Según el informe, en el año 2012 este sector empleó a 721.603 personas, en comparación con 308.038 en el año 2000. De este total, casi 500.000 son guardias patrimoniales y vigilantes, un número mayor que la suma de los efectivos de todas las policías estatales, sin contar los trabajadores que laboran de manera informal. Las empresas de vehículos blindados, monitoreo y alarmas residenciales, seguridad patrimonial y personal, y de escoltas armados fueron las que crecieron más en términos de facturación. El año pasado, alcanzaron los US$ 2.300 millones, lo que representa un aumento del 11 por ciento con respecto al año anterior. El ramo de la defensa personal es otro que presenta aumentos en la demanda, especialmente en los grandes centros urbanos como la ciudad de São Pablo y la de Rio de Janeiro.
Por su parte, los gastos gubernamentales para la seguridad pública mostraron una caída marcada. De los US$1.550 millones previstos en el presupuesto del gobierno federal para el año 2012, se utilizó solo el 23,8 por ciento. Las autoridades indican que esta situación se debe al aumento en la fiscalización y el control de la liberación del dinero público y a la falta de proyectos consistentes que justifiquen la liberación de estos recursos.
Este escenario de inseguridad deriva de distintos factores que van desde las acciones sistemáticas patrocinadas por organizaciones criminales como el Primeiro Comando da Capital, el Comando Vermelho y el Primeiro Grupo Catarinense; las altas tasas de homicidios con un índice de 27,1 por cada 100.000, un número considerado endémico por la Organización de Naciones Unidas, y de crímenes como latrocinios, robos y hurtos, lo que ha generado una falta de confianza en la efectividad de las políticas gubernamentales para el sector en distintos segmentos de la sociedad brasileña.
*André Luís Woloszyn, analista de inteligencia estratégica
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