Documental de producción española dirigido por Roberto Lozano Bruna, se acerca a las guerras de Afganistán, Yugoslavia, Irak, África... y analiza aspectos como la importancia de la prensa local, el impacto de la guerra en las víctimas y la forma de tratarlas que deben tener los periodistas y el riesgo que corren los reporteros de guerra. Gervasio Sánchez, David Beriain, Sergio Caro, Hernán Zin y Mikel Ayestarán, ahondan en los conflictos de los hombres y sus consecuencias, y analizan y cuestionan la propia condición humana.
ver documental:
http://www.webislam.com/videos/84750-los_ojos_de_la_guerra.html
Los ojos de la guerra. | Duración: 01:36:17 | Idioma: Español
Espacio dedicado al seguimiento y análisis de distintos temas de la agenda internacional, que presta especial atención a los países de América Latina frente a los desafíos y oportunidades de la dinámica globAL.
15 abr 2013
11 abr 2013
Guatemala presentó en la OEA iniciativa de lucha contra las drogas
Será analizada en la XLIII Asamblea General de la OEA, que se ejecutará en la Ciudad de La Antigua, entre el 4 y el 6 de junio de 2013, bajo el lema: “Por una política integral en la lucha contra las drogas en las Américas”.
Por: Agencias
El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) recibió hoy, en una sesión extraordinaria, al ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Luis Fernando Carrera Castro, quien entregó una iniciativa de Declaración de la XLIII Asamblea General de la OEA, que se ejecutará en la Ciudad de La Antigua, entre el 4 y el 6 de junio de 2013, bajo el lema: “Por una política integral en la lucha contra las drogas en las Américas”.
Durante su presentación, el jefe de la diplomacia guatemalteca aseguró que para dar una réplica adecuada a este problema se debe partir desde una perspectiva de “respeto a los derechos humanos y a la dignidad humana”, que contemple “una visión integral del problema de las drogas”, en la que no solamente se luche por la seguridad sino que también se catalogue como un problema de “salud humana y salud pública”. “Queremos dar una réplica a las drogas para que los ciudadanos del continente no se vean afectados por los problemas de salud que se derivan del consumo y de la adicción”, aseguró.
En la sesión especial del Consejo Permanente, el canciller Carrera aseveró que la “cooperación hemisférica” es otro ámbito a subrayar en el proyecto presentada, manifestando que se debe fortalecer este punto “más allá de lo que se ha hecho hasta el momento”. Subrayó la necesidad de que los organismos especializados en salud pública desarrollen un diálogo de cooperación hemisférica y que a partir de ello se pueda discutir “cuáles son las inigualables opciones para garantizar una salud pública adecuada con respecto al tema de las drogas”.
Reiteró que “una visión de derechos humanos parte de una perspectiva integral del problema de las drogas”, e indicó que eso exige “un fortalecimiento en diversos ámbitos de acción del Estado y eso nos conversa de una cooperación hemisférica cualitativamente superior a la que tenemos hasta el momento”. El Ministro Carrera aseveró que si bien el problema de la adicción no es “numéricamente” enormemente grande en la región, de todos modos debe ser enfrentado, pendiente una reflexión sobre cómo se puede luchar el “consumo adictivo y no-adictivo” de estupefacientes.
También hizo un llamado a la prevención de la violencia y criminalidad, poniendo énfasis en el “control de las armas y el lavado de dinero”, a la vez que reconoció que en la actualidad se carece de “indicadores exitosos” que muestren cuánto se ha logrado en este aspecto.
Por último, el canciller de Guatemala expresó que se debe buscar una “nueva política hemisférica” en cuanto a las drogas ilícitas basada “en el conocimiento, análisis, y la ciencia, más que en ideologías y prejuicios”. El Ministro planteó que en base a los elementos que se desarrollan en el proyecto de Declaración se pueda ejecutar un “proceso de revisión de la estrategia hemisférica de réplica a las drogas”, que finalizaría con una Asamblea General Extraordinaria en febrero de 2014.
Por su parte, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, aseguró que la ejecutación de la XLIII Asamblea General en la ciudad de La Antigua será “muy trasendente en nuestra vida institucional”, y que la entidad que él dirige ha recibido “con mucho entusiasmo” el proyecto de Declaración. El Secretario General puntualizó que el proyecto que hizo el Canciller es una “contribución invaluable a este debate que contiene un conjunto de opciones que los países deberán discutir”.
El máximo representante del organismo hemisférico informó al Consejo Permanente que a mediados de mayo se presentará a la Presidencia de la Cumbre de las Américas el Informe sobre el problema de drogas en las Américas que prepara un grupo de expertos bajo su supervisión, a partir del mandato de la VI Cumbre ejecutada el año pasado en Cartagena de Indias, Colombia. Posteriormente, durante la reunión de la CICAD se discutirá con los Estados Miembros.
Tomaron la palabra durante la sesión los Representantes Permanentes de Perú; Venezuela; Colombia; Canadá; Haití, a nombre de CARICOM; México en representación del grupo ALADI; y Costa Rica en representación del SICA.
¿Por qué Irán debe tener la bomba? El equilibrio nuclear significaría estabilidad.
Kenneth N. Waltz
Durante los últimos meses, hemos sido testigos de un acalorado debate sobre cuál sería la mejor manera como Estados Unidos e Israel podrían responder a las actividades nucleares de Irán. Mientras la polémica continúa, Estados Unidos ha reforzado su de por sí férreo régimen de sanciones contra la república islámica; además, la Unión Europea anunció en enero que tenía planeado iniciar un embargo contra el petróleo iraní el 1 de julio. Aunque Estados Unidos, la Unión Europea e Irán han vuelto recientemente a la mesa de negociaciones, aún se percibe cierta sensación de crisis.
No debería de ser así. La mayoría de los comentaristas y formuladores de políticas públicas estadounidenses, europeos e israelíes advierten que un Irán con armas nucleares podría ser el peor resultado posible del actual estancamiento. De hecho, probablemente sería el mejor resultado posible: el que tiene más posibilidades de restablecer la estabilidad en el Medio Oriente.
El poder requiere equilibrio.
La crisis por el programa nuclear iraní podría terminar de tres maneras diferentes. Primero, la diplomacia, de la mano con importantes sanciones, podría convencer a Irán de abandonar su deseo de tener armas nucleares. Pero este resultado es poco probable: los antecedentes históricos indican que un país empeñado en adquirir armas nucleares rara vez puede ser disuadido. Castigar a un Estado con sanciones económicas no hace fracasar irremediablemente su programa nuclear. Tomemos a Corea del Norte, por ejemplo, que logró construir armas nucleares a pesar de las innumerables rondas de sanciones y resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Si Teherán decide que su seguridad depende de la posesión de armas nucleares, es poco probable que las sanciones logren hacer que cambie de idea. De hecho, agregar aún más sanciones ahora podría hacer que Irán se sienta más vulnerable, lo que le daría razones adicionales para buscar la protección de un elemento disuasorio definitivo.
El segundo resultado posible es que Irán suspenda las pruebas nucleares pero desarrolle una capacidad alterna: la capacidad de construir y probar un arma muy rápidamente. Irán no sería el primer país en adquirir un sofisticado programa nuclear sin necesidad de construir una bomba real. Japón, por ejemplo, mantiene una amplia infraestructura nuclear civil. Los expertos creen que podría producir un arma nuclear en poco tiempo.
Esa capacidad alterna podría satisfacer las necesidades políticas internas de los dirigentes de Irán, lo que les garantizaría a los extremistas disfrutar de todos los beneficios de tener una bomba (como una mayor seguridad), sin los inconvenientes que esto conlleva (como el aislamiento y la condena internacionales). El problema es que una capacidad alterna podría no funcionar de la forma deseada.
Lo que más les preocupa a Estados Unidos y a sus aliados europeos es el uso bélico, por lo que podrían aceptar una situación en la que Irán no llegue a crear un arma nuclear. Israel, sin embargo, ha dejado claro que una significativa capacidad de enriquecimiento iraní sería, por sí sola, una amenaza inaceptable. Es posible, entonces, que un compromiso fehaciente de que Irán no construirá un arma nuclear podría apaciguar a las principales potencias occidentales, pero dejaría insatisfechos a los israelíes. Israel se sentiría menos intimidado por un arma nuclear virtual que por un arma real y, por lo tanto, probablemente continuaría con sus arriesgados esfuerzos por subvertir el programa nuclear de Irán mediante el sabotaje y el homicidio. Esto podría orillar a Irán a concluir que, después de todo, una capacidad alterna es un elemento disuasorio insuficiente y que sólo la militarización puede darle la seguridad que busca.
El tercer resultado posible de este enfrentamiento es que Irán continúe su camino actual y haga pública su capacidad nuclear probando un arma. Los funcionarios estadounidenses e israelíes han declarado que esa posibilidad es inaceptable, argumentando que un Irán con armas nucleares ofrece una perspectiva particularmente aterradora, e incluso representa una amenaza para su existencia. Este lenguaje es típico de las grandes potencias que históricamente se han enfurecido cuando otro país comienza a desarrollar un arma nuclear propia. Pero hasta ahora, cada vez que otro país ha logrado entrar al club nuclear, los otros miembros han cambiado de rumbo y han decidido aceptarlo. De hecho, al reducir los desequilibrios del poder militar, los nuevos Estados nucleares generalmente producen más estabilidad regional e internacional, no menos.
El monopolio nuclear regional de Israel, que ha demostrado ser extremadamente duradero en las cuatro últimas décadas, ha generado, desde hace tiempo, inestabilidad en el Medio Oriente. En ninguna otra región del mundo hay un Estado nuclear solitario y no controlado. El arsenal nuclear de Israel, no el deseo de Irán de tener uno, es lo que ha contribuido más a la crisis actual. El poder, después de todo, requiere equilibrio. Lo que resulta sorprendente del caso de Israel es que haya tardado tanto en surgir una posible balanza.
Por supuesto, es fácil comprender por qué Israel desea seguir siendo la única potencia nuclear de la región y por qué está dispuesto a utilizar la fuerza para asegurarse dicha condición. En 1981, Israel bombardeó Iraq para evitar un desafío a su monopolio nuclear; lo mismo sucedió con Siria en 2007, y ahora está considerando una acción similar contra Irán. Pero los actos mismos que han permitido que Israel mantenga su ventaja nuclear en el corto plazo han prolongado un desequilibrio que es insostenible en el largo plazo. La probada capacidad de Israel para atacar impunemente a sus posibles rivales nucleares ha hecho que sus enemigos estén inevitablemente ansiosos por desarrollar los medios para impedir que Israel vuelva a atacarlos. De esta manera, sería mejor analizar las tensiones actuales, no como las primeras etapas de una crisis nuclear iraní relativamente reciente, sino como las etapas finales de una crisis nuclear que ha durado varias décadas en el Medio Oriente y que terminarán sólo cuando el equilibrio del poder militar se restaure.
Temores infundados.
Uno de los motivos por los que se ha exagerado tanto la amenaza de un Irán nuclear es porque en la discusión se ha distorsionado por temores infundados y por malos entendidos fundamentales sobre la forma en que los Estados se comportan en general en el sistema internacional. La primera y más importante preocupación, que subyace a muchas otras, es que el régimen iraní es por naturaleza irracional. A pesar de la creencia generalizada en sentido contrario, la política iraní no la hacen “mulás locos”, sino ayatolás perfectamente cuerdos que desean sobrevivir como cualquier otro líder. Aunque los líderes iraníes se entregan a la retórica inflamatoria y llena de odio, no muestran propensión alguna a la autodestrucción. Sería un grave error de los formuladores de políticas públicas de Estados Unidos e Israel suponer lo contrario.
Sin embargo, eso es precisamente lo que han hecho muchos funcionarios y analistas estadounidenses e israelíes. Retratar a Irán como irracional les ha permitido argumentar que la lógica de la disuasión nuclear no se le puede aplicar a la república islámica. Si Irán logra tener armas nucleares, advierten, no dudará en usarlas en un primer ataque contra Israel, aunque al hacerlo provocara represalias masivas y el riesgo de destruir todo aquello que aprecia el régimen iraní.
A pesar de que es imposible estar seguro de las intenciones iraníes, es mucho más probable que si Irán desea tener armas nucleares, sea con el propósito de cubrir sus necesidades de seguridad, no de mejorar su capacidad ofensiva (o de destruirse a sí mismo). Irán puede ser intransigente en la mesa de negociaciones y desafiante frente a las sanciones, pero aun así actúa para asegurar su propia defensa. Los líderes iraníes, por ejemplo, no intentaron cerrar el estrecho de Ormuz pese a haber emitido advertencias vociferantes de que podrían hacerlo cuando la Unión Europea anunció un embargo petrolero en enero. Evidentemente, el régimen iraní concluyó que no deseaba provocar lo que sin duda habría sido una respuesta rápida y devastadora de Estados Unidos ante una medida como ésa.
Sin embargo, incluso a algunos de los observadores y formuladores de políticas públicas que aceptan que el régimen iraní es racional les sigue preocupando el hecho de que un arma nuclear lo envalentonaría y le daría a Teherán un escudo que le permitiría actuar de manera más agresiva y aumentar su apoyo al terrorismo. Algunos analistas temen incluso que Irán les proporcionaría armas nucleares directamente a los terroristas. El problema con estas preocupaciones es que contradicen el historial de casi todos los Estados que tienen armas nucleares desde 1945. La historia muestra que cuando los países obtienen la bomba, se sienten cada vez más vulnerables y se tornan muy conscientes de que las armas nucleares los convierten en blancos potenciales a los ojos de las grandes potencias. Esta conciencia disuade a los Estados nucleares de emprender acciones osadas y agresivas. La China maoista, por ejemplo, se volvió mucho menos belicosa después de construir sus armas nucleares en1964; la India y Pakistán se volvieron más cautelosos desde que adquirieron poder nuclear. Hay pocas razones para pensar que Irán romperá este molde.
En cuanto al riesgo de que se las entreguen a los terroristas, ningún país podría transferir armas nucleares sin correr el gran riesgo de ser descubierto. La capacidad de vigilancia de Estados Unidos representaría un serio obstáculo, al igual que la impresionante y creciente capacidad de identificar la fuente del material físil. Además, los países nunca pueden controlar por completo, ni predecir, el comportamiento de los grupos terroristas que patrocinan. Una vez que un país como Irán adquiera la capacidad nuclear, tendrá todas razones para mantener el control total de su arsenal.
Después de todo, construir una bomba es costoso y peligroso. No tendría sentido transferir el producto de esta inversión a grupos en los que no se puede confiar y que no es posible controlar.
Otra preocupación muy pregonada es que, si Irán logra construir la bomba, otros Estados de la región seguirán su ejemplo, lo que daría lugar a una carrera armamentista nuclear en el Medio Oriente. Pero la era nuclear inició hace casi 70 años, y hasta ahora, los temores por la proliferación han resultado ser infundados. Si se define de manera adecuada, el término “proliferación” significa propagación rápida e incontrolada. Nada de eso ha ocurrido; de hecho, desde 1970, ha habido una marcada desaceleración en el surgimiento de Estados nucleares. No hay ninguna razón para esperar que esta tendencia vaya a cambiar ahora. Si Irán se convierte en la segunda potencia nuclear del Medio Oriente desde1945, esto difícilmente indicaría el inicio de una avalancha. Cuando Israel adquirió la bomba en la década de los sesenta, se encontraba en guerra con muchos de sus vecinos. Sus armas nucleares eran una amenaza mucho mayor para el mundo árabe que la que representa el programa de Irán hoy en día. Si un Israel con armas atómicas no provocó una carrera armamentista en ese entonces, no hay ninguna razón para que Irán lo haga ahora.
No hay que preocuparse.
En 1991, la India y Pakistán —que históricamente han sido rivales— firmaron un tratado en el que convenían no atacar las instalaciones nucleares del otro. Se dieron cuenta de que la inestabilidad producida por los desafíos mutuos era mucho más preocupante que la capacidad disuasiva nuclear de su adversario. Desde entonces, incluso frente a grandes tensiones y provocaciones arriesgadas, los dos países han mantenido la paz. Israel e Irán harían bien en considerar este precedente. Si Irán se vuelve nuclear, Israel e Irán se disuadirán entre sí, como siempre lo han hecho las potencias nucleares. Nunca ha habido una guerra total entre dos Estados con armas nucleares. Una vez que Irán cruce el umbral nuclear, se aplicará la disuasión, incluso si el arsenal iraní es relativamente pequeño. Ningún otro país de la región tendrá incentivos para adquirir su propia capacidad nuclear, y la crisis actual finalmente se disipará, lo que daría pie a un Medio Oriente más estable de lo que es hoy en día.
Por ese motivo, no es necesario que Estados Unidos y sus aliados se esfuercen tanto por evitar que los iraníes desarrollen un arma nuclear. Los esfuerzos diplomáticos entre Irán y las grandes potencias deben continuar, porque las líneas abiertas de comunicación harán que los países de Occidente se sientan más capaces de convivir con un Irán nuclear. Sin embargo, las actuales sanciones contra Irán se deben eliminar: perjudican principalmente a los iraníes comunes.
Pero lo más importante es que los formuladores de políticas públicas y los ciudadanos del mundo árabe, de Estados Unidos, de Europa y de Israel deben tener el consuelo de que la historia ha demostrado que ahí donde surgen las capacidades nucleares, también surge la estabilidad. Ahora más que nunca, cuando se trata de armas nucleares, más puede ser mejor.
Kenneth N. Waltz es investigador sénior del Saltzman Institute of War and Peace Studies y profesor adjunto de Ciencia Política en la Columbia University.
Fotografía: The Official CTBTO Photostream (flickr).
8 abr 2013
Ban Ki-moon advierte a Corea del Norte que no efectúe una nueva provocación
El secretario general de la ONU reiteró su petición al Gobierno de Corea del Norte para que "se atenga" al cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas, al tiempo que expresó su preocupación por la retórica que emplea el régimen norcoreano
| El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon / EFE |
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, advirtió hoy a Corea del Norte que no emprenda "acciones provocadoras" como la posible realización de una prueba nuclear.
Ban, de visita oficial a Holanda, pidió a las autoridades norcoreanas que "no tomen medidas que puedan ser una nueva provocación", señaló a la prensa tras una reunión con el ministro de Exteriores holandés, Frans Timmermans.
El máximo responsable de la ONU señaló, según la agencia holandesa ANP, que no tiene información específica sobre las posibles nuevas pruebas nucleares de Pyongyang.
También reiteró su petición al Gobierno de Corea del Norte para que "se atenga" al cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas, al tiempo que expresó su preocupación por la retórica que emplea el régimen norcoreano.
Corea del Norte hizo el pasado 12 de febrero una prueba nuclear, la tercera y la más potente tras las realizadas en 2006 y 2009, lo que tres semanas después le reportó nuevas sanciones económicas y comerciales de la ONU.
Ban subrayó también que las autoridades de Pyongyang "no pueden continuar confrontando y desafiando la autoridad" del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas y a la comunidad internacional.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó hace un mes nuevas sanciones contra Corea del Norte por su programa nuclear, para lo que contó con el apoyo unánime de sus cinco miembros, incluido Pekín, que en esta ocasión se pronunció a favor de la penalización por la tercera prueba atómica realizada por ese país.
Desde entonces, el dirigente del régimen comunista norcoreano, Kim Jong-un, ha radicalizado sus posiciones y amenazado con iniciar un nuevo conflicto armado.
Pyongyang mostró su oposición ante el inicio de unas maniobras militares conjuntas de EEUU y Corea del Sur en la zona y anunció que aumentará su capacidad nuclear.
El incremento de la vigilancia y la presencia militar ha provocado, en apenas un mes, que EEUU haya desplegado en la zona buques de guerra equipados con sistemas antimisiles, aviones espía con capacidad atómica, submarinos nucleares, cazas F-22 e incluso una plataforma naval para vigilar movimientos en el Norte.
La "amenaza real" que supone Corea del Norte para Washington también se ha disparado con las informaciones reveladas recientemente por sus servicios de inteligencia, que indican que Pyongyang habría colocado en lanzaderas móviles dos misiles Musudan, cuyo alcance se estima en unos 4.000 kilómetros.
Ban, que se ha entrevistado con la reina Beatriz, y Timmermans participan hoy en una conferencia internacional de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW) que tiene lugar en La Haya.
6 abr 2013
Alianza del Pacífico, el nuevo Brasil
6 Abril, 2013 - 16:17
Credito:
La República / Colombia
Foto: AFP
Visto como bloque, la Alianza del Pacífico tiene un PIB de más de 1.9 billones de dólares, y un mercado de 208 millones de personas (superior al de Brasil). Según James McKeigue, columnista de Money Week, esta alianza “puede ser el nuevo Brasil, moviendo cerca de 40% del PIB de la región”, y podría reemplazar al gigante latino, que ha visto frenado su crecimiento económico, como la mejor opción para invertir a largo plazo.
Para McKeigue, los problemas que hicieron que Brasil tuviera que frenar su crecimiento fueron la burocracia, la pobre infraestructura y la falta de acuerdos comerciales con otros países, lo que no le permitió seguir abriendo su economía. Señaló que en la Alianza del Pacífico cada uno de sus países miembros tiene muchos acuerdos comerciales firmados con diferentes naciones alrededor del mundo (Colombia tiene 50), lo que les permite ser economías mucho más abiertas y preparadas para la integración que la brasileña. Además, el analista resaltó el hecho de que los cuatro países miembros son destacados por su buen clima de negocios.
El experto en relaciones internacionales de la Universidad de Bath, Gianluca Gardini, indicó que con la falta de cohesión política hay un riesgo enorme para que los acuerdos que se suscriban se puedan llevarse a la realidad, debido a que el organismo no cuenta tratados legales, y todo lo que se pacte con otras naciones debe pasar por la aprobación de cuatro congresos. Por ejemplo, si se hiciera un acuerdo con China, este tendría que ser ratificado luego por el legislativo de cada país, dificultando su materialización.
McKeigue reconoció que esa inquietud es válida, pero dijo que en lugar de ser un riesgo, esta podría ser una ventaja para un inversionista, ya que las decisiones que se tomen al interior de la alianza serán pensadas únicamente desde la perspectiva empresarial, sin matices políticos.
En la misma línea que McKeigue, el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior( Analdex) de Colombia, Javier Díaz, indicó que, por ahora, no ve como un gran riesgo el que los acuerdos tengan que ser aprobados por cuatro congresos diferentes. “Va a depender mucho de la voluntad política de los presidentes y los congresos de los países, pero esa está hoy. Las intensiones de los cuatro países están en la misma dirección. Uno no puede decir qué pasará mañana, pero por ahora, no lo vemos como un gran riesgo para la Alianza”, dijo.
El vicepresidente de comercio exterior de Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) de Colombia, Eduardo Visbal, expresó que ese es un riesgo normal en este tipo de bloques. “No nos preocupa, porque todos los acuerdos pasan por los congresos. Además ya hay convenios suscritos entre los cuatro países, y no creemos que les pongan trabas legislativas. Si usted mira, los acuerdos de la Unión Europea tienen que pasar por los 27 países miembros. Es normal que eso tenga que ser así”, indicó.
COMERCIO EN LA REGIÓN
Desestimado el riesgo político, es claro que el bloque servirá a los países miembros (Colombia, Chile, Perú y México) para integrarse con los mercados asiáticos, pero la otra pregunta es si servirá para aumentar el comercio entre ellos.
Eduardo Visual dijo que habrá reglas más claras para beneficiar los intercambios comerciales. A su vez, Javier Díaz, señaló que no espera que se incremente mucho el comercio entre los miembros, porque ya hay acuerdos en esa materia entre los cuatro países, y que la gran oportunidad de la Alianza del Pacífico es la integración con los mercados asiáticos.
Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica 
4 abr 2013
Nuevo Tratado sobre Armas: gestado en Costa Rica y nacido en la ONU
- Fundación Arias lo impulsó a finales de los 90 en Nueva York y se inició proceso
- EE. UU. frenó en el 2012 la aprobación, pero esta semana votó ‘sí’ con otros 153
ÁLVARO MURILLO alvaromurillo@nacion.com
| actualidad.rt.com |
Como cuando nace un bebé, los diplomáticos costarricenses en la ONU se felicitaron este martes al ver en la pizarra de la Asamblea General la mayoría aplastante de votos en favor del Tratado sobre Comercio de Armas.
Era casi el mediodía y el “papá” del niño, el expresidente Óscar Arias Sánchez, respondía preguntas de la cadena CNN sobre la votación en simultáneo cuando la periodista Glenda Umaña aprovechó para darle la noticia desde Atlanta: “Ya lo aprobaron”.
Arias, que empujó la idea a finales de los 90, casi llora de la emoción de saber aprobadas reglas mundiales para el comercio de armas. Más de 15 años después, la iniciativa vio la luz en forma de tratado .
Resultó ser una ley internacional (aún pendiente de ratificaciones), una ocurrencia que comenzó como un código de conducta, como recordó ayer Luis Alberto Cordero, exdirector ejecutivo de la Fundación Arias para la Paz y uno de los gestores en parte del proceso.
Esto se cuajó con el voto de 154 países de toda talla, desde la potencia armamentística Estados Unidos hasta el grueso de los países africanos, adonde llegan los fusiles de segunda o tercera a quemar sus últimos cartuchos.
Un hito. Es algo “histórico”, como calificaron medios de comunicación en varios idiomas al Tratado sobre Comercio de Armas (ATT, por sus siglas en inglés). Para el futuro, se recordarán las reglas que se cristalizaron al comenzar la primavera del 2013, mientras Corea del Norte amenazaba con una guerra.
Pero este tratado no abarca armas nucleares. El margen de acción son las convencionales: desde los buques de guerra hasta las pistolas, objetos de intercambio en un negocio que ronda los $70.000 millones anuales y que mata a 750.000 personas cada año, según datos que maneja la organización no gubernamental Oxfam .
En los 90 los números eran otros, pero no menos graves. En el seno de la Fundación Arias hicieron ver el vacío del derecho internacional sobre comercio de armas, y Arias se comprometió con ello, como seguimiento a sus políticas de paz en la región, relató Cordero.
Para ello pidió ayuda a otros premios Nobel para poder llevar en 1997 el tema allá a Nueva York, donde unos 16 años después terminarían por aprobarlo.
En medio hay trabajo de la Fundación, pero también de la diplomacia costarricense, de organismos no gubernamentales de la talla de Oxfam o Amnistía Internacional. También, el apoyo pesado del Reino Unido, la participación de otros cinco países que acogieron el tema y quizá cientos de abogados, internacionalistas y activistas de derechos humanos de muchas banderas distintas.
No es este un proyecto de Costa Rica, como no puede haber nada en Naciones Unidas que se pueda atribuir completamente a un país, mucho menos uno tan pequeño. Es, eso sí, un tratado consentido por dos gobiernos costarricenses, después de que la idea se recogió en un borrador escrito por especialistas de Cambridge, a finales del 2005.
“Esto fue concebido por costarricenses y apoyado por dos gobiernos en un proceso complejo, propio de Naciones Unidas”, comentó el politólogo Luis Guillermo Solís, quien cree que los frutos prácticos del Tratado podrán verse en el futuro, “dentro de décadas”.
El camino. Los obstáculos fueron los de cualquier iniciativa que intenta poner portones a un negocio multimillonario y cargado de poder político.
Los funcionarios todavía recuerdan cuando en julio pasado, a punto de cuajarse el consenso para dar por aprobado el Tratado, se alzó la objeción de Estados Unidos . el país presidido por el también premio Nobel Barack Obama.
Vinieron los ajustes, consultas, negociaciones y los esfuerzos de Costa Rica y los otros seis coautores del Tratado. Al final quedó fuera del alcance del texto el negocio de las municiones. Punto para Washington, como señaló Cordero.
Así, entonces, Obama apoyó el Tratado en el intento de esta Semana Santa, en la “Conferencia Final sobre el ATT”. La palabra “final” era todo un factor de presión, según Eduardo Ulibarri, embajador tico en la ONU. Podía significar la cosecha final o el último cartucho.
Pero no contaban con que Irán, Corea del Norte y Siria se opondrían. El consenso fue imposible y el tema tuvo que ir a buscar mayorías en otra instancia, la Asamblea General. Era la carta segura, sabido el apoyo forjado en años.
Pero igual estaban tensos. Cuando los diplomáticos ticos vieron los 154 votos verdes, los 23 abstencionistas amarillos y los tres rojos opuestos, supieron que el proceso había visto la luz.
Era martes al mediodía. Ulibarri felicitó a su equipo, llamó a la presidenta Laura Chinchilla, que ya estaba enterada. Ella después solo ensalzó la labor de la Cancillería y de la misión en Nueva York.
Arias, mientras tanto, decía a CNN que creyó que moriría sin ver el Tratado listo. Un mal cálculo.
1 abr 2013
Concurso ‘Emprende con Cultura’
España convocará el Concurso iberoamericano ‘Emprende con Cultura’, abierto a todos aquellos proyectos digitales culturales de emprendedores, independientemente de su fase de desarrollo (una idea en desarrollo, menos de tres años operativo, o más de 3 años en el mercado).
La realización de este Concurso es uno de los aspectos esenciales del V Congreso Iberoamericano de Cultura, porque nutrirá de ideas y ponentes al programa.
La presencia de agentes y representantes de la cultura digital garantizará un enfoque práctico, dinámico y vinculado con el devenir del sector, que pasa ineludiblemente por el emprendimiento.
El plazo para la presentación de proyectos es desde el 1 de abril al 15 de junio, y podrán ser candidatos los nacionales de los veintidós países que constituyen la Conferencia Iberoamericana.
Las bases del Concurso y el formulario de inscripción se publicarán y difundirán a través de la web del Congreso www.culturaiberoamerica.org y mediante campañas in situ de difusión y comunicación en colaboración con la OEI, que patrocina la venida a España de los emprendedores, los Ministerios de Cultura locales y con las Embajadas y Centros Culturales de España en las capitales iberoamericanas. Todo ello se publicará en la web el mismo día 1 de abril.
Antes del 30 de junio un jurado internacional elegirá al menos 22 proyectos, uno por cada país participante. Los proyectos seleccionados o sus representantes serán invitados del 18 al 22 de noviembre a la residencia para creadores en el Centro de Arte y Tecnología (CAT) de Zaragoza para una convivencia previa a los días del Congreso con el objetivo de fomentar la creatividad. Durante los días del Congreso participarán presentando su proyecto ante los asistentes, así como a un selecto grupo de mentores y posibles inversores.
Durante el Congreso el jurado se reunirá para adjudicar los siguientes 6 premios finales: a la idea más innovadora; al proyecto más innovador con menos de 3 años de vida, al proyecto más innovador con más de 3 años de vida; al proyecto más social; al proyecto emprendedor joven; y al proyecto emprendedor senior.
Web: www.culturaiberoamerica.org
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