14 jun 2013

Alerta, la paz se aleja cada día más del mundo

 Ría Novosti 
 
Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con la violencia  (Mahatma Gandhi, 1869-1948)

Hace una década el mundo estaba ilusionado con el fin de la Guerra Fría y con el inicio del Nuevo Milenio, que de acuerdo a muchos visionarios, iba a traer finalmente la paz, la prosperidad y la justicia social a los habitantes del planeta.

Uno de ellos, Francis Fukuyama escribió en su libro “The End of History and the Last Man” que “el fin de la historia significaría el fin de las guerras y de las revoluciones sangrientas, los hombres satisfacen sus necesidades a través de la actividad económica sin tener que arriesgar sus vidas en este tipo de batallas”. En la vida real, las ilusiones habitualmente no son duraderas porque como dice un refrán chino “el árbol quiere la paz, pero el viento no se lo concede”.

En el diseño de los globalizadores iluminados del Nuevo Orden Mundial no hay espacio para la paz sino para la guerra “preventiva permanente”, “caos programado” y “revoluciones a colores”, cuya realización siempre requiere una violencia supuestamente calculada. Como resultado de todo esto han empezado a debilitarse las estructuras de la paz en el planeta. El último informe del Institute for Economics and Peace, “Global Peace Index 2013” (GPI) se constató que el nivel de la paz en el mundo bajó el cinco por ciento comparando con el 2008 y que la violencia y la muerte se incrementaron en 110 países de los 162 analizados por los especialistas del Instituto.

Lo interesante es que el debilitamiento de la paz  se está produciendo simultáneamente con el otro fenómeno que descubrieron los investigadores suizos de la Universidad de Zurich, Stefania Vitali, James B. Glattfelder y Stefano Battiston. En su ensayo, “The Network of Global Corporate Control”, estos estudiosos revelaron que en los últimos años se ha reducido el grupo de las grandes  transnacionales, principalmente financieras y minero-extractivas, que en la práctica controlan toda la economía global y al mismo tiempo se ha aumentado su poder.  Actualmente este control y el dominio están concentrados en las manos de 147 corporaciones de las 43.060 analizadas. Estos datos llevan a la idea de que hay una correlación entre los intereses de las transnacionales y el resquebrajamiento de la paz en el planeta. La opinión pública, ansiosa de tranquilidad, no toma en cuenta que el poder reinante  necesita guerras para remodelar el mundo a su beneficio.

Por eso no es de extrañar que Afganistán en el Global Peace index 2013 (GPI) ocupa el último lugar-162, Somalia-el penúltimo 161, Siria-160 e Irak- 159. Irak y Afganistán son víctimas de la invasión norteamericana y de sus aliados mientras que la violencia en Somalia y Siria ha sido auspiciada y dirigida por la OTAN, en especial por Francia y Gran Bretaña que están buscando su tajada energética de la región. Siria actualmente está en la agenda inmediata de los globalizadores pero les resulta  muy complicado romper el régimen de Bashar al-Asad y hacer una balcanización del país, debido al creciente poder mundial de Rusia que ve peligrar sus intereses geopolíticos en caso de una invasión occidental ya que la oposición armada y adiestrada por el Occidente por si sola no tiene capacidad de tomar el poder. Lo único que hacen es desestabilizar al país a través de la violencia y el terror.

El conflicto armado en este país se ha cobrado 93.000 muertos desde marzo de 2011 hasta el fin de abril último, según la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay. De acuerdo a  la estadística occidental, el 70 por ciento de la población está apoyando al presidente Bashar al-Asad y no quiere cambios de gobierno, sin embargo para la OTAN, Israel y la Comunidad de los Paises del Golfo Pérsico, el presidente tiene que irse y el país debe ser dividido en tres. Así es la voluntad imperial de las transnacionales que insultan a la democracia y en cuyo nombre están asaltando al país. Entonces la violencia de la que hablan los estudiosos es inducida por otros países cuya autoría no se toma en cuenta en el mencionado estudio y presentan el caso como algo exclusivamente interno, aunque el mundo sabe que el problema es  más externo y complicado.
Igual es la situación en 74 países donde  Estados Unidos participa de diferentes formas en conflictos armados, y en los cuales ayuda a las fuerzas que favorecen sus intereses como superpotencia, así lo señala la publicación canadiense, “Global Research”. Actualmente la administración del presidente Barack Obama ha incrementado la presencia de las fuerzas de operaciones especiales en 60 países, en algunos de los cuales cumplen misiones encubiertas relacionadas con la lucha contra el narcotráfico. México es uno de ellos que ocupa el lugar 133 en la escala del Global Index. La estadística oficial estima que cerca de 20.000 personas fueron asesinadas el año pasado en este país relacionados en la mayoría de los casos  con el narcotráfico.

No está claro en este estudio por qué el país que registra el mayor índice de  violencia en el mundo, Honduras de 8,5 millones de habitantes está ubicado en el lugar 123, lo que significa que es más seguro en términos de la paz que México a pesar de que en Honduras se produce un promedio de 20 homicidios  al día. También se calcula que no menos de 600.000 personas están envueltas directa o indirectamente en la violencia. Colombia está en el GPI en el 147 lugar, el último entre los países latinoamericanos. Más de cinco millones de desplazados, 250.000 desaparecidos y de ellos, 38.000 en los últimos tres años  están confirmando la lejanía de la paz en este país sufrido. Tampoco favorecen a su seguridad la existencia de siete sofisticadas bases militares norteamericanas, ubicadas en  lugares estratégicos en  términos de los recursos energéticos. A la vez, no es ningún secreto que estas bases militares representan una amenaza potencial a su vecino, Venezuela que posee las reservas más grandes de petróleo en el mundo y que debido a este peligro tiene que dedicar grandes recursos financieros de su presupuesto al fortalecimiento de sus fuerzas armadas y las de seguridad interna.

Los autores del informe GPI 2013 estiman que la existencia del peligro de la violencia hace que anualmente 9.5 millones de millones  de dólares de la economía mundial se destinan a la defensa y seguridad interna en todo el mundo lo que representa el 11 por ciento del Producto Mundial Bruto (GWP). Si este gasto fuera reducido por la mitad, se podría pagar toda la deuda de los países en desarrollo, que es aproximadamente de un poco más de cuatro millones de millones de dólares, estabilizar la economía mundial y en especial la europea que aparentemente necesita unos 900 mil millones de dólares, además financiar por completo el Proyecto del Desarrollo en  el Milenio que requiere unos 60 mil millones de dólares.

Estas ideas quedan como una ilusión prácticamente imposible de convertir en realidad ya que la única superpotencia del mundo y sus incondicionales aliados europeos, Japón, Corea del Sur, Turquía, Israel no limitan sus gastos militares inclusive en época de una severa crisis económica, porque sus intereses geoeconómicos requieren conquista de nuevos mercados y el mayor acceso a los recursos naturales. Irak, Afganistán, Libia, Somalia, Yemen y ahora Siria son ejemplos que no es necesario ni siquiera comentar. Después le tocará el turno a alguna revolución de color en Argelia, Jordania y en algún momento en Arabia Saudita, Qatar y Kuwait.

Entonces tenemos que prepararnos para el continuo deterioro de la paz en el mundo y para el incremento de la subjetividad de los autores de estos estudios que otorgan a los Estados Unidos, al mayor agresor y  promotor de la violencia en el mundo vía “caos”, “revoluciones de color” o la “guerra preventiva permanente” el lugar 99 en el GPI 2013, mientras que otro país que trata de prevenir el derramamiento de sangre en Siria y establecer el orden multipolar en el planeta, Rusia  está en el 155 lugar, precedida por Corea del Sur e Israel y seguida por Paquistán, Congo, Sudán,  Irak, Siria, Somalia y Afganistán.

Como dijo alguna vez el ex secretario asistente del Tesoro norteamericano, Paul Craig Roberts “la verdad e integridad son palabras compuestas de letras muertas. Nadie sabe ahora lo que significan”.

Columna semanal por Vicky Peláez

10 jun 2013

Sobre la política de drogas

América “rompe el tabú”
Pablo Ximénez de Sandoval (*)
El continente americano se puede dividir en tres bloques, según su relación con el problema de las drogas. Al sur, varios de los mayores productores de drogas del mundo. En el centro, los países más castigados por los efectos del narcotráfico del mundo, con una violencia que los sitúa al borde de ser Estados fallidos. Y al norte, el mayor consumidor de drogas del mundo. Dada esta realidad, y en un continente con una sorprendente afición a las cumbres políticas, las drogas no habían sido nunca motivo de un debate de alto rango. Hasta esta semana. En la 43a. Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Antigua, Guatemala, no solo se ha discutido, mucho, sino que se ha logrado un consenso para seguir discutiendo. Ese es el verdadero éxito de un acuerdo de mínimos sobre algo que antes, simplemente, no existía. Supone un cambio de actitud, que no de discurso todavía, esperanzador para los países que abogan abiertamente por la despenalización de las drogas. El documento definitivo deberá conocerse en la tarde de este jueves.
En palabras del ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Fernando Carrera: “Lo importante es que hemos roto el tabú del debate sobre la política de drogas. Hoy, los gobiernos ya podemos hablar de fracasos, de triunfos, de evaluación, de evidencias científicas, investigación sobre el tema”.
“Estamos iniciando la discusión”, dijo el jueves el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. “Es histórico, algo que ocurre por primera vez”. Insulza aclaró que la legalización no forma siquiera parte del tema de la cumbre, aunque la sobrevuela, pero la política sobre drogas “es un tema que tiene que cambiar”.
Los términos del acuerdo quedaron sentenciados el miércoles por el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, cuya mera presencia en el evento era ya considerada prueba del interés de este país en la reunión. “Sí, tenemos que fijarnos en la demanda”, dijo Kerry en rueda de prensa el miércoles. “Damos la bienvenida a una discusión sana”.
EE.UU. no era en esta reunión el país más cerrado a un acuerdo, pero sí uno donde es más delicado políticamente. De hecho, la despenalización de la mariguana en Colorado y Washington el año pasado fue citada como pasos decisivos que provocaron el debate. La posición, en términos muy pragmáticos, pide un equilibrio entre las políticas sociales para reducir la demanda como en el alcohol y el tabaco, y el mantenimiento de la represión.
El propio Insulza citó el jueves a estos dos Estados como ejemplo de políticas de despenalización y quiso establecer la diferencia entre esto y la legalización. “No veo muchos ánimos de legalización”, cerró, manteniendo el equilibrio que ha hecho posible el acuerdo. Insulza apuntó además que no veía la más mínima posibilidad a la despenalización de otra droga aparte de la marihuana.
El continente sigue, sin embargo, profundamente dividido en el enfoque de las drogas. Durante las intervenciones se escucharon abiertos apoyos a una vía de despenalización de las drogas de países con mucho peso específico como Colombia, así como posiciones de cerrazón radical, especialmente de los países de la órbita bolivariana del ALBA. Pero todos los países están de acuerdo en que “ninguno tiene el monopolio de lo que hay que hacer”, según dijo Kerry, en un tono en el que algunos quisieron ver un reconocimiento de errores en su política. Sobre esa base se inicia una discusión.
El acuerdo queda lejos de las aspiraciones de ONG e instituciones que quisieron ver en esta reunión, alentadas por el empuje del país anfitrión, la oportunidad para cambiar de la noche a la mañana cuatro décadas de enfrentamiento criminal. Aunque Guatemala no habló nunca abiertamente de despenalización de las drogas, idea que en esta cumbre se disfraza diplomáticamente bajo el término “regulación de mercados”, está entre los países que hubieran deseado un paso decidido en esa dirección.
La Asamblea de la OEA también ha servido para aprobar convenciones contra el racismo y la discriminación. Esta segunda fue vista como una bienvenida a la aprobación del matrimonio “gay”, un tema muy controvertido en Latinoamérica y que provocó protestas a las afueras de la reunión.- Antigua, Guatemala.
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(*) Periodista español. Artículo publicado en El País

Tendencias mundiales del empleo juvenil 2013 (Informe OIT)



El estudio analiza la crisis del empleo que sigue afectando a los jóvenes en muchas partes del mundo. Ofrece estadísticas actualizadas sobre las tasas de desempleo juvenil a nivel regional y mundial, y presenta las recomendaciones políticas de la OIT para frenar las tendencias actuales.




Descargar el informe
Tendencias Mundiales del Empleo juvenil 2013:Una generación en peligro Resumen en español (12 páginas - pdf 0.4 MB‎)

Fuente:
http://www.ilo.org/global/research/global-reports/global-employment-trends/youth/2013/lang--es/index.htm

9 jun 2013

Las guaridas

Por Mario Rapoport * 
Publicado en  Pagina 12

Dios debe estar preocupado, o al menos su delegado en la tierra, el criollo papa Francisco. Desde hace tiempo alguien se está robando los paraísos. Claro, no se trata de los bíblicos, pero puede prestarse a confusión. Hablamos de otro tipo de paraísos, los fiscales. Por supuesto sólo roban parte del nombre, que no es lo más importante, el robo principal se hace a los gobiernos de sus respectivos países a través de la evasión fiscal o de manera más criminal por el lavado de dinero que también allí se efectúa.

En verdad, todas las palabras que se usan son casi simbólicas, extraídas tanto de la Divina Comedia como de Robert Louis Stevenson. Se habla de fuga de capitales que se refugian en Islas del Tesoro. John Silver, el temible marinero de la pata de palo, debe estar sorprendido: los piratas se reunían en hediondas cavernas y ahora se utilizan esterilizadas bóvedas, de esas que son expertos en descubrir George Clooney, en sus films, y algún periodista argentino, que las debe conocer muy bien de tanto entrar y salir de ellas. Y no se emplea la pala para ocultar o desenterrar un tesoro. Ahora hay que aprenderse esotéricas claves (números, palabras, un dedo de la mano, un dedo del pie). Y los hacen señores bien trajeados y con lujosos portafolios que no llevan más oro o diamantes, sólo billetes de color verde y quizá, de lástima, algunos fajos de desgastados euros.

Pero de qué estamos hablando: ¿de islotes perdidos cerca de la Antártida? Nada de eso. Por ejemplo, empezando por barrios protegidos del centro de Londres, el Reino Unido va a la cabeza de esos paraísos (en este caso protestantes) en islitas como las Bermudas, las Vírgenes, Caimán, Guernesey, Isla de Man, Jersey, Gibraltar. Países enteros como Suiza, Irlanda, Luxemburgo son también paraísos fiscales, y Estados Unidos tiene un estado, Delaware, que cumple las mismas funciones. En esos lugares se apretujan bancos, hedge funds, financieras de todo tipo, sanctas y non sanctas. Por otra parte, muchas de esas mismas instituciones que evaden su obligaciones en su país de origen reciben y guardan el dinero evadido o lavado de cientos de miles de personas.

¡Voilà! los paraísos fiscales, aunque en algunos casos los zapatos se arruinen tropezando con alguna roca como en Gibraltar, cumplen su cometido (estafar, ocultar, disimular), son lugares sin identidad, sin espejos. Claro que con los medios modernos de la informática y las comunicaciones no es necesario para todos estar presentes allí físicamente, basta dejar algún empleado con una computadora Mac para resolver las transferencias de dinero o cualquier problema. No estamos hablando de un ambicioso inepto como el que hundió en Hong Kong a la Baring Brothers, nos referimos a algún hombre o mujer responsable que se conforme con las comisiones. El hecho es que desde la primera reunión del G-20 esta nueva y poderosa institución prometió suprimir los paraísos pero ha hecho poco y nada. Ya le han dado una nueva denominación más actual que la de Islas del Tesoro; ahora los llaman agujeros negros, como en una película de ciencia ficción. No lo son tanto. Si en Davos se reúne la elite de los empresarios, uno puede encontrar las mismas caras, o quizá son clones, en los paraísos fiscales.

Una primera clase de clientes son los mismos bancos o las financieras, incluso aquellas salvadas por los Estados de posibles quiebras. El ranking de los mayores veinte bancos radicados en esos paraísos en 2010 lo encabeza el UBS de Suiza con 732 mil millones de dólares, seguido por el Crédit Suisse con 720 mil millones, el HSBC del Reino Unido con 508 mil millones, Morgan Chase de Estados Unidos, el celebérrimo Goldman Sachs, que desde la crisis de los años ’30 viene haciendo de las suyas incluida su actuación en Grecia, que desató allí la crisis con sus maniobras y, entre otros, nuestro conocido Banco Santander. En el período que va de agosto de 2008 y agosto de 2009, para salvarse de la crisis estos mismos bancos, que suman 20, tuvieron 1,47 billón de euros en ayudas públicas, 300 mil euros en créditos blandos y 1,2 billón en garantías para activos tóxicos e inyecciones de capital.

En un informe revelado por la Red de Justicia Fiscal, que ha logrado revolucionar la metodología en la detección de este tipo de flujos de capitales al relacionar estadísticas del Banco Mundial, el FMI, el Banco Internacional de Pagos, analizada por expertos con información propia extraída de la banca privada y a cargo de ex dos asesores de esos lugares, las revelaciones aturden los oídos. El estudio muestra que los principales clientes de los paraísos no son los dictadorzuelos, traficantes de droga o algún pirata que todavía navega los mares (aunque también los hay), sino los ricos del mundo.

El hecho es que el TJN averigua todo y hoy sabemos que cuatro países latinoamericanos se encuentran en la lista de las 20 naciones que más dinero poseen en paraísos fiscales, reflejando una segunda clase de clientes: los individuos ricos. Así se ha podido detectar que los multimillonarios de Brasil enviaron a estos paraísos 520.000 millones de dólares, los de México, 417.000 millones, los de Venezuela, 406.000 millones, y los más pobres argentinos sólo 399.000 millones. Si devuelven al fisco lo que no le pagaron, digamos, por ejemplo, en un modesto 10 por ciento, se duplicarían las reservas argentinas y estos señores no dejarían de ser menos ricos. Fijémonos que el monto depositado allí por los argentinos representa casi el de nuestro PIB.

El cálculo del total de lo invertido en los paraísos fiscales en 2010 era cerca de 21 billones (un millón de millones) de dólares, una cifra que equivale al PIB de Estados Unidos y Japón juntos, y encabezan el ranking China, Rusia y Corea del Sur.

Incluso países europeos inmersos en una profunda crisis no se quedan atrás. Los españoles, por ejemplo, disponen de 550 mil millones de euros en esos paraísos, mientras que Rajoy quiere economizar con sus políticas de ajuste 85 mil millones a costa de aquellos que no conocen paraísos tan cercanos como Andorra. O sea los trabajadores asalariados, los jubilados, la multitud de pobres e indignados que se va gestando en los lares del Quijote sufrirá las medidas de austeridad, mientras los miles de millones de los ciudadanos ricos descansan en la seguridad de aquellos paraísos.

En Francia, François Hollande, cuyo jefe del presupuesto, Jérôme Cahusac, tenía una cuenta en Suiza y el tesorero de su campaña otra en las Islas Caimán, ha comenzado una campaña contra los paraísos fiscales. Quiere que el sector financiero y las multinacionales presenten sus cuentas de beneficios y dividendos país por país. Algunos otros miembros del G-20 (hablo que los que pertenecen al mundo hasta ahora llamado desarrollado, porque los emergentes, al menos Argentina y Brasil, ya se pronunciaron hace rato) empiezan también a reaccionar. No sea que estos informes les impidan ganar elecciones futuras.

Las conclusiones del TJN son concluyentes: “Muchos de los países considerados deudores son en realidad países ricos, pero el problema es que esa riqueza está offshore, en manos de su elites y sus banqueros privados. Además estiman que si esa cifra de 21 billones de dólares, con una modesta tasa de interés del 3 por ciento pagara un impuesto de sólo el 30 por ciento, generaría casi el doble de lo que invierten los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en la asistencia para el desarrollo.

Otra ONG (Global Financial Integrity) estimó el flujo ilegal anual de capitales en América latina entre 2000 y 2009 en unos 105.000.000.000 dólares, de los cuales a la Argentina le corresponde la bonita suma de 10 mil millones.

Para finalizar, un caso concreto, el de Apple, cuyo último balance dio ganancias por 600 mil millones de dólares. Apple es una empresa que fue acusada ahora por senadores de Estados Unidos por evasión fiscal, y que creó entidades offshore que aportan parte de sus utilidades, mientras afirman no ser residentes en aquel país a los efectos fiscales. Así evitó el pagó de 9 mil millones de dólares en 2012. Recordemos que sólo el 10 por ciento del valor agregado de Apple proviene de su propio país y que la mayor parte de sus productos se fabrican o ensamblan en Singapur, China y otras regiones de Asia, lo que representa incrementar el déficit comercial estadounidense, porque esos bienes deben importarse.

En el caso de su evasión fiscal fue organizada minuciosamente. Apple creó dos filiales en Irlanda como “empresas fantasma”, donde los impuestos fiscales son menores. Y dado que en Estados Unidos el pago de impuestos se rige por la residencia de la persona jurídica, debería pagar impuestos en Irlanda. Sin embargo, para Irlanda, el lugar de pago de los impuestos es donde se encuentra el control y la dirección de la empresa, en los Estados Unidos.

Volviendo a los paraísos fiscales. En su conjunto, a principios del nuevo siglo disponían de cerca de la mitad del stock mundial de dinero y del 20 por ciento de los fondos externos de los bancos, mientras que un tercio de la riqueza de los individuos más pudientes del mundo se movía en cuentas offshore. La razón del éxito de estos “paraísos” es la existencia de una armadura legal que asegura el anonimato de las firmas o de los individuos, poniéndolos a cubierto de sus propias legislaciones nacionales y facilitando así la evasión fiscal y el blanqueo de dinero. El principal activo de esos lugares, dice irónicamente The Economist, es el derecho de dictar la ley. Y no nos olvidemos de que esa ley permitió a los nazis durante la guerra proteger sus fondos en Suiza.



* Economista e historiador, director del Instituto de Estudios Históricos, Económicos, Sociales e Internacionales del Conicet-UBA.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-6870-2013-06-09.html

Consenso en la OEA: la droga es un problema de salud pública, no de seguridad

ANTIGUA, Guatemala, 9 de junio.- La droga no es un problema de seguridad sino de salud pública y debe enfrentarse mediante el fortalecimiento de los sistemas públicos de salud y acciones de prevención, tratamiento y rehabilitación.
Ese fue el principal consenso al que llegaron los 34 países que participaron en la 43 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), marcando así un nuevo rumbo para la política antinarcótica regional.

El encuentro comenzó el martes 4 en la ciudad colonial de Antigua, Guatemala, y culminó el jueves 6 con la aprobación de la Declaración de Antigua, un documento que recoge una postura consensuada sobre el camino a seguir para combatir los flagelos asociados al narcotráfico.
Sin embargo, pese a que existe amplio acuerdo en cuanto al evidente fracaso de las estrategias de militarización que se han instaurado hasta la fecha para combatir la droga, la versión final de la declaración elimina la propuesta de despenalizar el consumo personal de drogas que recogía el borrador inicial a petición de Guatemala, con el respaldo de otros gobiernos.
El documento tampoco contempla acciones específicas ni una hoja de ruta mínima a seguir.
Además, después de siete horas de deliberación, se decidió fijar una sesión extraordinaria de seguimiento a la Declaración de Antigua, que se llevará a cabo en abril del 2014 en Guatemala.
Catorce países proponían que el Consejo Permanente de la OEA convocara a un periodo extraordinario de sesiones de la asamblea para avanzar en el debate sobre nuevas estrategias de combate al narcotráfico y diseñar una hoja de ruta que se implementaría del 2016 al 2020.
Esta propuesta contemplaba que la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) se encargara de los trabajos preparativos para la reunión. Pero los países restantes, entre ellos Estados Unidos, estaban dispuestos a seguir debatiendo el tema de las drogas, pero se oponían a la celebración de una asamblea extraordinaria y a la intervención del CICAD.

La 43 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) marcó un nuevo rumbo para la política antinarcótica regional.
En el trasfondo del debate se advertía un pulso de poder entre un bloque de países que rechazaban la unilateralidad que ha tenido Estados Unidos en la evaluación de las políticas de control de drogas en el hemisferio, liderado por Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, y otro bloque encabezado por Estados Unidos y Canadá.
Ante la imposibilidad de llegar a un consenso, el tema quedó en manos de los cancilleres de los países participantes. El resultado final fue que Estados Unidos, Canadá, Argentina, Barbados y Paraguay finalmente aceptaron la celebración de una sesión extraordinaria en el 2014, pero quedó pendiente el mecanismo de evaluación.
El canciller guatemalteco, Fernando Carrera, dijo que en la asamblea extraordinaria que se celebrará en el 2014 se analizarán informes técnicos elaborados por los ministerios de seguridad de los países integrantes y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Luego, tendrá lugar una Asamblea General en la cual los cancilleres iniciarán una discusión que defina una nueva estrategia antinarcótica para el periodo 2016-2020.

Washington: el doble rasero

La participación del secretario de Estado de EU, John Kerry, en la Asamblea General de la OEA fue insólita. No es común que un funcionario estadounidense de su rango participe en las sesiones de la OEA.
El experto chileno Eduardo Vergara, director del think tank Asuntos del Sur, hace notar que “durante mucho tiempo Estados Unidos ha ignorado a la OEA y a debates tan importantes como el de las políticas antidrogas”. Para Vergara, la participación de Kerry en esta asamblea refleja una preocupación por parte de Estados Unidos por “la penetración de China en América Latina, tanto como compañero comercial como aliado político”.
Kerry admitió que su país no ha hecho lo suficiente para reducir el consumo de drogas y reconoció la “responsabilidad compartida” de su país en la lucha antinarcótica. Sin embargo, recalcó que ningún país del mundo ha logrado frenar la demanda de estupefacientes y expresó su rechazo a seguir la vía de la legalización a pesar de que los estados de Colorado y Washington han optado por regular el consumo del cannabis con medidas similares a las que emplean para regular el alcohol.
“A los que hablan de la legalización de las drogas les diré que los desafíos van mucho más allá de un ingrediente”, dijo durante su intervención.

Incineración de droga.
No obstante, acotó que Estados Unidos está dispuesto a participar en cualquier “discusión abierta” sobre el tema.
“Estados Unidos ha flexibilizado sus leyes de droga pero sigue mirando a América Latina como el patio trasero al cual es necesario seguir reprimiendo y persiguiendo. En algunos estados, Estados Unidos ha legalizado la demanda pero sigue criminalizando la oferta. Para que esto avance, Estados Unidos es el primer país que se tiene que poner de acuerdo sobre si continúa con esta incoherencia o se hace parte de una orquesta regional”, afirma Vergara.
La postura estadounidense de rechazo a la despenalización fue secundada por Nicaragua y Panamá, mientras que Ecuador, Bolivia y Venezuela acusaron a Estados Unidos de seguir aplicando un “doble rasero” en el tema de las drogas. “Otra vez la estigmatización de los países del Norte a los del Sur. Sólo aquí hay cárteles. ¿Han escuchado del cártel de Nueva York o el cártel de París? Allá se distribuye la droga y el dinero entre grandes consorcios, pero allá no existen los cárteles”, dijo el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño.

México: el deslinde

El Presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha buscado distanciarse de las políticas militaristas de combate frontal al narcotráfico que dejaron un saldo de 83 mil 191 asesinatos durante la gestión de su antecesor, Felipe Calderón.
En marzo de este año, anunció una nueva estrategia basada en la prevención de la violencia, la reducción de la deserción escolar y la prevención de las adicciones, entre otras medidas que buscan atacar el problema de manera integral.
Sin embargo, el 23 de mayo, durante la cumbre de la Alianza del Pacífico, que se realizó en Cali, Colombia, Peña Nieto dejó claro que esto no significa que esté contemplando tomar pasos hacia la despenalización como están haciendo Uruguay y otros países de América Latina.
“Para algunos ésta puede ser una posición o una forma fácil y hasta falsa eventualmente de combatir con mayor eficacia al crimen que está muy vinculado al narcotráfico y a la venta de drogas”, dijo en esa ocasión.
En la asamblea participó una delegación integrada por el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores José Antonio Meade, y los subsecretarios de esa dependencia, Vanessa Rubio Márquez y Juan Manuel Gómez Robledo. Sus intervenciones en la sesión plenaria esquivaron la polémica en torno a la despenalización y tanto oficial como extraoficialmente se limitaron a reiterar que México impulsará “una política integral” con énfasis en la prevención y en la búsqueda de la paz.
Aunque México y Centroamérica han sufrido de manera similar las secuelas de violencia que conlleva el combate al narcotráfico mediante estrategias militares, el tema de la despenalización abre una brecha entre las dos posturas.
“(México y Centroamérica) están juntos en cuanto a que se cuestiona el esquema militarista, pero México ha dejado claro que considerar regular el mercado de drogas no es una opción. En México, el planteamiento formal es construir una guardia civil que se encargue de tareas específicas de seguridad y sustituya al personal militar. Guatemala ha propuesto la salida de despenalizar la droga —sin ser específico— pero sigue el peso en lo militar sin un mapa que marque cuando el ejército vuelve a los cuarteles”, afirma el experto sinaloense David Martínez-Amador, del proyecto Criminova México.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo que a pesar de que el tema de la despenalización no se incluyó en la versión final de la Declaración de Antigua, en esta asamblea se evidenció que en la región existe un creciente movimiento a su favor.
Agregó que la formulación de nuevas políticas para combatir la droga es impostergable. “Que la discusión se haga rápido, hay países que tienen más urgencia que otros. La violencia en Centroamérica debe ser atendida con urgencia, y ojalá se pueda hacer incluso subregionalmente”, manifestó Insulza.
Haciendo un balance general sobre la importancia de esta asamblea, Vergara dijo que marca un cambio decisivo en relación con la Cumbre de Cartagena que se realizó en 2012. “Hay un avance innegable. Hemos dado vuelta a la página sin mirar atrás. El consenso es que la política de drogas que se basa en la represión, la persecución y la prohibición fracasó, y eso es un gran logro para los Estados americanos. Si bien no vemos políticas específicas de reformas por parte de los Estados, por lo menos hay un consenso en que el paradigma actual no es el adecuado”, expresó. (Louisa Reynolds/Apro)

6 jun 2013

El nuevo papel de Estados Unidos

El peso y el alcance del poder de Washington declinarán en este siglo XXI

Joschka Fischer (*) – El País

En cierta ocasión, Madeleine Albright, la exsecretaria de Estado de EE UU, calificó a este país de “nación indispensable”. La actual evolución de los acontecimientos en todo el mundo está demostrando que tenía razón, pero la prueba ha sido casi enteramente negativa. Actualmente, la importancia de Estados Unidos ha llegado a ser patente por la falta de dirección de EE UU en una crisis tras otra y que donde resulta más evidente de forma inmediata es en Siria.

En realidad, está formándose un mundo posamericano ante nuestros ojos, caracterizado, en lugar de por un nuevo orden internacional, por la ambigüedad política, la inestabilidad e incluso el caos. Es lamentable y podría resultar tan peligroso, que incluso antiamericanos intransigentes acaban añorando el pasado siglo americano y el papel de EE UU como fuerza mundial de orden.

Tanto subjetiva como objetivamente, EE UU ya no está dispuesto a desempeñar ese papel o no pueden hacerlo. Ha habido muchas causas: un decenio de guerra en el Oriente Medio, en sentido amplio, con su enorme costo en “sangre y recursos”; la crisis económica y financiera; una deuda pública cuantiosa; una reorientación hacia los problemas internos; y una nueva atención preferente a los asuntos del Pacífico; a todo ello se suma un relativo declinar de EE UU en vista del ascenso de China y del de otros países grandes.

Estoy relativamente seguro de que EE UU gestionará con éxito su reorientación y realineamiento, pero, aun así, el peso y el alcance relativos de su poder declinarán en el nuevo mundo del siglo XXI, mientras aumenta la fuerza de otros, que recuperan terreno. Desde luego, no se pondrá en tela de juicio el papel mundial de EE UU. China estará muy ocupada abordando sus contradicciones internas durante mucho tiempo aún. Tampoco es probable que India o Rusia planteen un desafío grave. Y el alboroto de voces contradictorias de Europa parece excluirla de la pretensión de ocupar el lugar de EE UU.

Cabe preguntarse si la UE puede permitirse el lujo de carecer de Defensa en el próximo escenario

Pero, si bien ninguna de esas potencias representa una sustituta seria del papel mundial de EE UU, este país no podrá seguir actuando unilateralmente, como lo hizo al final de la guerra fría, y quedará debilitado en gran medida. Ese cambio ha resultado particularmente evidente en Oriente Medio y en la región de Asia y el Pacífico.

En Oriente Medio, el orden regional creado por las potencias coloniales, Francia y Gran Bretaña, tras la primera guerra mundial, se mantuvo a lo largo de la guerra fría y la breve época de dominio unilateral de EE UU que siguió; sin embargo, las convulsiones de los últimos años podrían perfectamente provocar ese final. Se están poniendo en entredicho las fronteras coloniales y resulta difícil pronosticar lo que será de Siria, Líbano, Irak y Jordania. Las posibilidades de desintegración y reconstitución regionales, proceso que podría desencadenar una violencia indecible, son mayores que nunca.

Además, si bien no hay ningún hegemón regional para sustituir a Estados Unidos, hay numerosos aspirantes a desempeñar ese papel, pero ninguno —los más destacados son Irán, Turquía y Arabia Saudí— es lo suficientemente fuerte para decidir los asuntos a su favor. En vista de la falta de una nueva fuerza de orden en la región en un futuro predecible y de la disposición para actuar del antiguo, el peligro de una confrontación violenta y muy larga está aumentando.

Aun cuando Estados Unidos volviera a aplicar la intervención militar en esa región, su poder ya no sería suficiente para imponer su voluntad. De hecho, precisamente porque Estados Unidos, después de más de un decenio de guerra, lo entiende perfectamente es por lo que cualquier Gobierno americano se lo pensará dos veces antes de volver a intervenir militarmente en esa región.

La situación parece diferente en Asia, donde EE UU no solo sigue presente, sino que, además, ha aumentado sus compromisos. En el Asia oriental y meridional, todas las potencias nucleares (China, Rusia, India, Pakistán y Corea del Norte) o próximas a pasar a ser potencias nucleares (Japón y Corea del Sur) están enredadas en rivalidades estratégicas peligrosas. A ello se suma la dosis periódica de irracionalidad norcoreana.

Si bien la presencia de EE UU en esa región ha impedido hasta ahora que sus numerosos conflictos y rivalidades se intensifiquen, están multiplicándose las fuentes de incertidumbre. ¿Será China lo bastante prudente para procurar la reconciliación y las colaboraciones con sus vecinos, grandes y pequeños, en lugar de aspirar al dominio regional? ¿Qué será de la península de Corea? ¿Y qué repercusiones tendrá el giro nacionalista de Japón —y su arriesgada política económica— en la región? ¿Podrán India y China frenar el deterioro de las relaciones bilaterales? ¿Se cierne el fracaso estatal sobre Pakistán?

Imagínese esa situación sin la fuerza política y militar de Estados Unidos. La región será mucho más peligrosa. Al mismo tiempo, dados los limitados recursos de EE UU, su nuevo papel requerirá una consideración más cuidadosa de los intereses nacionales a la hora de determinar las prioridades. Está claro que la región de Asia y el Pacífico tiene prelación en los cálculos de EE UU.

Así, pues, ese nuevo papel americano, más centrado y limitado, plantea la siguiente pregunta a los socios europeos de EE UU: ¿pueden permitirse el lujo de carecer de defensa sin la ayuda de EE UU?

Desde luego, la garantía por parte de Estados Unidos de la seguridad de sus aliados en la OTAN no desaparecerá, pero resultará mucho más difícil de cumplir plenamente. Y, si un mundo posamericano entraña un mayor riesgo de caos y sus consecuencias que esperanza de un nuevo orden estable, riesgo que afecta a Europa en particular, tal vez esta debería invertir su rumbo, con su clara determinación de desmantelarse.

(*) Joschka Fischer, ex ministro de Asuntos Exteriores y Vicecanciller de Alemania de 1998 a 2005, fue un dirigente del Partido Verde alemán durante casi veinte años.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.

Copyright: Project Syndicate/Institute for Human Sciences, 2013.

5 jun 2013

Conclusiones del primer día de la Asamblea de la OEA 2013 en Guatemala

Por: Carlos Fredo | Fuente: Notimex

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, reiteró su llamado al compromiso de los gobiernos regionales durante el primer día de la Asamblea de la OEA.

El gobernante inauguró la noche del martes en la finca Filadelfia de la comunidad San Felipe, de la ciudad colonial de Antigua Guatemala, el 43 período ordinario de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En el acto protocolario de apertura de los trabajos de la asamblea de la OEA, que se realizarán hasta el jueves, participaron el titular de la entidad hemisférica, José Miguel Insulza, la vicepresidenta de Guatemala, Roxana Baldetti, y los jefes de las delegaciones de los 34 países asistentes.

Otto Pérez Molina dijo en su discurso que "las exigencias de enfrentar el problema de las drogas en las Américas requieren de constantes esfuerzos, fortalecimiento institucional de los estados y de eficaces mecanismos de cooperación".

Sostuvo que la asamblea inaugurada este martes es "seguida por el mundo entero de cerca, por atreverse a debatir abiertamente sobre un cambio de paradigma que busca generar aportes sustantivos al debate general" sobre la manera de enfrentar el problema del narcotráfico.

En esta ocasión "promovemos consensos que nos permitan construir una política integral, renovada, pragmática y efectiva en nuestro continente frente al problema mundial de las drogas", dijo. "Creo firmemente en la necesidad de analizar los resultados de las actuales políticas en materia de drogas en todo el continente americano y explorar nuevos enfoques que nos permitan ser muchos más efectivos", apuntó.

Según el gobernante anfitrión, "es de vital importancia esta Asamblea General, en cuyo marco se debatirá sobre una política integral al problema mundial de las drogas, incluyendo costos políticos, económicos, sociales y ambientales".

"Dicha problemática representa un desafío cada vez más complejo, dinámico y multicausal que genera efectos negativos en la salud, convivencia social, en la seguridad ciudadana, integridad de las instituciones democráticas y las políticas públicas, así como en las actividades económicas.

En su intervención, el secretario general de la OEA dijo que La democracia se ha fortalecido como nunca en nuestro continente en las últimas tres décadas, lo mismo que la gobernabilidad de la región. Reconoció sin embargo que se tienen desafíos enormes incumplidos en materia de pobreza, de desigualdad, de seguridad pública, además de que se cuenta con instituciones frágiles.

Dijo que el tema propuesto por Guatemala para la asamblea:"Por una política integral frente al problema mundial de las drogas en las Américas" y reconoció el impuso del presidente Pérez Molina a este tema. "El carácter histórico de esta asamblea está en que inicia un debate que antes no se podía realizar", afirmó el ex canciller chileno Insulza, secretario general de la OEA.

Dijo que "la fuerza de su convocatoria y del Informe de Drogas de la OEA es que acaba con un tabú de numerosas décadas, de que ciertas discusiones no se podían sostener en el nivel más alto, como un asunto de política pública en los órganos políticos del Sistema Interamericano". "Hoy legitimamos ese debate, en forma transparente, con la convicción de que él puede abrir paso a acciones para reducir las tasas de criminalidad y violencia que azotan a muchos de nuestros países".

Consideró que además servirá "para reducir los profundos estragos a la salud que crea la adicción de estupefacientes, muy especialmente en nuestra juventud" En la Asamblea, cuyas sesiones se realizarán el miércoles y jueves en un hotel de Antigua Guatemala, participan 28 cancilleres que encabezan las delegaciones de los 34 países de la OEA, incluidos los responsables de Relaciones Exteriores de Estados Unidos y Brasil.
Fuente: http://noticias.starmedia.com/politica/conclusiones-primer-dia-asamblea-oea-2013-en-guatemala.html